Quotessence
Home / Quotes / Quote by Frank Herbert

Quote by Frank Herbert

“There is in all things a pattern that is part of our universe. It has symmetry, elegance, and grace - those qualities you find always in that which the true artist captures. You can find it in the turning of the seasons, in the way sand trails along a ridge, in the branch clusters of the creosote bush or the pattern of its leaves. We try to copy these patterns in our lives and our society, seeking the rhythms, the dances, the forms that comfort. Yet, it is possible to see peril in the finding of ultimate perfection. It is clear that the ultimate pattern contains its own fixity. In such perfection, all things move towards death.”

Quote by Frank Herbert

Book:DUNE

Work

DUNE

Frank Herbert's 'DUNE' is a seminal work in the science fiction genre, known for its intricate world-building and complex political intrigue. The story follows Paul Atreides, a young nobleman who must navigate a treacherous landscape of political machinations and religious fervor. The novel is set on the desert planet Arrakis, which is rich in a valuable resource known as melange, essential for interstellar travel. 'DUNE' explores themes of religion, politics, ecology, and the human condition, and has been praised for its depth and philosophical musings. more

Author

Frank Herbert
Frank Herbert

Frank Herbert, born on October 8, 1920, was an influential science fiction author from the United States. His masterpiece 'Dune' is considered a classic in the science fiction genre and has had a profound impact on literature and society. more

You May Also Like

“¿Por qué, entonces, nos ha dado Dios el libre albedrío? Porque el libre albedrío, aunque haga posible el mal, es también lo único que hace que el amor, la bondad o la alegría merezcan la pena tenerse. Un mundo de autómatas —de criaturas que funcionasen como máquinas— apenas merecería ser creado. La felicidad que Dios concibe para Sus criaturas más evolucionadas es la felicidad de estar libre y voluntariamente unidas a Él.”

“Primer modo para hacer una buena elección: El primer punto es proponer delante la cosa sobre que quiero hacer elección, así como un oficio o beneficio para tomar o dejar, o de otra cualquier cosa que cae en elección mutable. Segundo. Es menester tener por obyecto el fin para que soy criado, que es para alabar a Dios nuestro Señor y salvar mi ánima; y con esto hallarme indiferente, sin afección alguna desordenada. Quinto. Después que así he discurrido y raciocinado a todas partes sobre la cosa propósita, mirar dónde más la razón se inclina; y así, según la mayor moción racional, y no moción alguna sensual, se debe hacer deliberación sobre la cosa propósita.”

“Segundo modo para hacer una buena elección: La primera es que aquel amor que me mueve y me hace eligir la tal cosa descienda de arriba, del amor de Dios. De forma que el que elige sienta primero en sí que aquel amor más o menos que tiene a la cosa que elige, es sólo por su Criador y Señor. La segunda, mirar a un hombre que nunca he visto ni conocido, y deseando yo toda su perfección, considerar lo que yo le diría que hiciese y eligiese para mayor gloria de Dios nuestro Señor y mayor perfección de su ánima; y, haciendo yo asimismo, guardar la regla que para el otro pongo. La tercera, considerar, como si estuviese en el artículo de la muerte, la forma y medida que entonces querría haber tenido en el modo de la presente elección; y, reglándome por aquella, haga en todo la mi determinación. La cuarta, mirando y considerando cómo me hallaré el día del juicio, pensar cómo entonces querría haber deliberado acerca la cosa presente; y la regla que entonces querría haber tenido, tomarla ágora.”

“Si hay un poder controlador fuera del universo, no podría mostrársenos como uno de los hechos dentro del universo… del mismo modo que el arquitecto de una casa no podría ser una pared o una escalera o una chimenea de esa casa. El único modo en que podríamos esperar que se nos mostrase sería dentro de nosotros mismos como una influencia o una orden intentando que nos comportásemos de una cierta manera. Y eso es justamente lo que encontramos dentro de nosotros.”

“El látigo enseñó al muchacho la oración y esta se convirtió en instrumento de consuelo. ¿Acaso las penas y sufrimientos que encontramos en el camino no son el látigo que utiliza Dios para procurarnos la felicidad? ¿Por qué, entonces, habíamos de temerlo tanto? Él nos ama con amor infinito y los látigos nos enseñan a orar, conduciéndonos a verdaderas alegrías.”