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Quote by Rachel Joyce

Work

The Unlikely Pilgrimage Of Harold Fry

This novel follows Harold Fry, a retired man who embarks on an unexpected pilgrimage after receiving a letter from an old friend. His journey becomes a transformative experience, revealing the depth of his own life and the connections he has with others. more

Author

Rachel Joyce
Rachel Joyce

Rachel Joyce is a British author born in 1962. Her works are known for their profound character development and unique narrative style, which have won her a wide readership. more

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“A menudo leemos las normas de género como algo dado, previo al funcionamiento del sistema socioeconómico, con lo que no entendemos el proceso performativo de imposición y recreación de la normalidad hegemónica. Así, no vemos las ocasiones en las que la norma se rompe, ni nos preguntamos cómo esto es castigado. Pero si no entendemos cómo se reconstruye la norma, no entendemos las resistencias y rupturas; si no entendemos las resistencias, difícilmente podremos impulsarlas.”

“¿Por qué es tan importante el género en nuestra sociedad? A nivel social, el género es una forma muy efectiva de clasificación de las personas que permite estructurar áreas tan importantes como la división del trabajo, la familia, los cuidados o la reproducción. Por ello hay potentes factores económicos y políticos que contribuyen a mantener esta estructura binaria y desigual. Es un elemento que da mucha estabilidad a las relaciones sociales, haciéndolas más previsibles.”

“Las personas somos mucho más complejas que lo que puedan reflejar categorías como «hombre», «mujer», «lesbiana», «intersex», «bisexual», «gay»... Lo que pasa es que a nosotr@s mism@s nos da miedo nuestra propia complejidad, y nos da seguridad poder aferramos a categorías sociales que nos den estabilidad, que ordenen nuestra experiencia, que nos permitan ser reconocid@s por los demás...”

“El género, tal y como está regulado actualmente, no solo perjudica a las mujeres o a los grupos excluidos, sino que nos perjudica a todos y cada un@ de nosotr@s. Porque la obligatoriedad de ceñirnos a los modelos masculino o femenino limita nuestra singularidad y complejidad como individuos únicos. Porque escinde nuestra forma de ser, limitando nuestras características a las asignadas a hombres o a mujeres. Porque limita nuestro deseo, que sin las presiones sociales se podría expandir reconociendo como deseables a personas al margen de si son mujeres u hombres. Porque naturalizar nuestra identidad y nuestro deseo no nos permite responsabilizarnos, cambiar nuestra forma de ser ni repensar las relaciones que mantenemos con los demás.”

“Además, en otras culturas y momentos históricos las diferencias de género se construyen de formas diversas. Algunas culturas indígenas reconocen la existencia de un tercer género que agrupa a personas que comparten características masculinas y femeninas o que directamente no son clasificables dentro de las categorías mujer/hombre. Los indios norteamericanos reconocían la figura de las personas «dos espíritus», que con su forma de vestir y en sus roles mezclaban caracteres femeninos y masculinos. Los «dos espíritus» solían tener un papel social reconocido como sanadores, transmisores de la tradición o personas con capacidad de predecir el futuro.”

“Nuestra sociedad es sexista porque en función de nuestras características sexuales se nos clasifica como hombres o mujeres, como si fueran dos categorías fijas, claramente delimitadas y centrales en la definición de la persona. Cuando el médico anuncia «es una niña» (o «es un niño») se pone en marcha el dispositivo cultural del género. Por lo tanto, antes de nacer, la persona ya está marcada por la cultura: la ropa y las expectativas que la vestirán, el significado de cada parte de su cuerpo, las presiones para controlar su comportamiento… serán en femenino o en masculino. El entorno social, y muy especialmente madres y padres, reproducen esta atribución inicial de género a través de los juguetes que nos compran, la ropa que nos ponen, la forma de tratarnos… Incluso su reacción ante los llantos de niños y niñas varía, reforzando así las supuestas diferencias innatas.”