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Quote by Ann Liang

“It's so easy to fall into the assumption that anything someone else gains is something you lose. To think of success as some lavish party with only a limited number of invites. To convince yourself that if you could only make it to a certain point in the distance, you'll finally find a place to rest. To feel like there's always more than you can do. But I mean, look what's being done to us - to our self-esteem, to our pride, to our bodies. We're exhausted and on the verge of breaking down at any second and... somehow we're expected to just keep going.”

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Work

I Am Not Jessica Chen

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Author

Ann Liang

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“A existência de instituições democráticas, eleições, poder judicial independente e imprensa livre não garantem a vitalidade de uma democracia. Muitas vezes, aqueles que chegam ao poder através de eleições tentam minar as instituições e inclinam-se para a autocracia. Sociedades saudáveis só são possíveis quando as instituições democráticas existentes são apoiadas e regularmente verificadas por cidadãos ativos.”

“La democracia tiene que ser enseñada, porque no es natural, porque va en contra de inclinaciones muy arraigadas en los seres humanos. Lo natural no es la igualdad sino el dominio de los fuertes sobre los débiles. Lo natural es el clan familiar y la tribu, los lazos de sangre, el recelo hacia los forasteros, el apego a lo conocido, el rechazo de quien habla otra lengua o tiene otro color de pelo o de piel. Y la tendencia infantil y adolescente a poner las propias apetencias por encima de todo, sin reparar en las consecuencias que pueden tener para otros, es tan poderosa que hacen falta muchos años de constante educación para corregirla. Lo natural es exigir límites a los demás y no aceptarlos en uno mismo. Creerse uno el centro del mundo es tan natural como creer que la Tierra ocupa el centro del universo y que el Sol gira alrededor de ella. El prejuicio es mucho más natural que la vocación sincera de saber. Lo natural es la barbarie, no la civilización, el grito o el puñetazo y no el argumento persuasivo, la fruición inmediata y no el empeño a largo plazo. Lo natural es que haya señores y súbditos, no ciudadanos que delegan en otros, temporalmente y bajo estrictas condiciones, el ejercicio e la soberanía y la administración del bien común. Lo natural es la ignorancia: no hay aprendizaje que no requiera un esfuerzo y que no tarde en dar fruto. Y si la democracia no se enseña con paciencia y dedicación y no se aprende en la práctica cotidiana, sus grandes principios quedan en el vacío o sirven como pantalla a la corrupción y a la demagogia.”

“—Supongamos lo siguiente: en una elección a la que se presentan un pastelero y un médico, ¿qué diría el pastelero del médico y de sí mismo? —No lo sé, ¿Qué diría? [...] —¿No crees que acusaría al médico de dañar a sus pacientes? ¿De practicarles dolorosas exploraciones, de aplicarles asquerosos ungüentos y de hacerles trasegar brebajes repugnantes? ¿No le acusaría también de prohibirles comer lo que les venga en gana? [...] ¿Y qué diría de sí mismo?¿No diría que le proporciona placeres?[...] ¿Y qué podría responder el médico a todo esto? —Que el daño que causa es por bien del paciente —[...]¿Y a quién votaría el pueblo? —Al pastelero. —[...]Y es por eso que la asamblea vota al pastelero y no a médicos. A veces lo doloroso es positivo, en el largo plazo, mientras que lo placentero...”

“Si no disponemos de más criterios para definir la democracia que la celebración formal de elecciones y la «victoria de la mayoría», y nos da igual que los opositores políticos sean luego discriminados en el acceso a los medios de comunicación, o tengan que lidiar con un sistema electoral que los desfavorece, estaremos pasando por alto que, en un contexto así, los electores no pueden elegir con la debida libertad y el adecuado conocimiento de las diferentes opciones. El país en cuestión será una democracia solo en un sentido nominal, como bien ha señalado Jan-Werner Müller.”

“La democracia es un lujo del norte. Al sur se le permite el espectáculo, que eso no se le niega a nadie. Y a nadie molesta mucho, al fin y al cabo, que la política sea democrática, siempre y cuando la economía no lo sea. Cuando cae el telón, una vez depositados los votos en las urnas, la realidad impone la ley del más fuerte, que es la ley del dinero. Así lo quiere el orden natural de las cosas. En el sur del mundo, enseña el sistema, la violencia y el hambre no pertenecen a la historia, sino a la naturaleza, y la justicia y la libertad han sido condenadas a odiarse entre sí.”

“Para alguém de um país ocidental com tendência democrática, o senhor Ikea desenvolvera um conceito comercial no mínimo insólito: a visita forçada ao seu estabelecimento. Assim, se quisesse aceder à zona de self-service situada no rés do chão, o cliente era obrigado a subir ao primeiro andar, percorrer um gigantesco e interminável corredor que serpenteava entre quartos, salas e cozinhas em exposição, cada espaço mais bonito do que o anterior, passar por um restaurante aliciante, comer umas almôndegas ou wraps de salmão e só depois descer à secção de vendas para finalmente efetuar as suas compras. Em suma, uma pessoa que quisesse comprar três parafusos e duas cavilhas saía quatro horas depois com uma cozinha equipada e uma boa indigestão. Os suecos, pessoas muito previdentes, tinham inclusive desenhado uma linha amarela no chão para indicar o caminho a seguir, não fosse dar-se o caso de um visitante ter a má ideia de se desviar do rumo certo.”