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Modernismo Quotes

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Modernismo Quotes

“La mia idea era di lasciare che la squadra di incatenati scomparisse alla vista prima di salire la collina. Sapete che non sono tenero in modo particolare; ho dovuto colpire e parare colpi. Ho dovuto difendermi e talvolta attaccare - il modo migliore per difendersi - senza calcolarne il costo esatto, secondo le necessità del genere di vita in cui ero incappato. Ho visto il demone della violenza, il demone della cupidigia, e il demone della bramosia bruciante; ma, per gli dèi!, erano demoni forti, vigorosi, dagli occhi ardenti, che scuotevano e trascinavano uomini - uomini, dico. Ma mentre ero su quella collina, previdi che nel sole accecante di quella terra avrei conosciuto un demone floscio, pretenzioso, dagli occhi smorti, di una follia rapace e spietata. Quanto insidioso potesse essere, dovevo impararlo soltanto dopo parecchi mesi e a mille miglia di distanza.”

“...to know her, or anyone, one must seek out the people who completed them; even the places. Odd affinities she had with people she had never spoken to, some woman in the street, some man behind a counter – even trees, or barns. It ended in a transcendental theory which, with her horror of death, allowed her to believe, or say that she believed (for all her scepticism), that since our apparitions, the part of us which appears, are so momentary compared with the other, the unseen part of us, which spreads wide, the unseen might survive, be recovered somehow attached to this person or that, or even haunting certain places, after death. Perhaps – perhaps.”

“Arriba en el cielo, las golondrinas trazaban lazos, volaban haciendo curvas y quiebros, se precipitaban de un lado a otro, giraban y giraban, pero siempre con perfecto dominio, como si estuvieran sostenidas por elásticos; y las moscas que subían y bajaban, el sol tocando ahora una hoja, otra después, burlón, deslumbrándola con oro suave en un gesto de buen humor; y de vez en cuando una campana (pudiera ser la bocina de un coche), resonando divinamente en las briznas de hierba... Todo esto, aun siendo tranquilo y razonable, aun estando constituido por cosas ordinarias, era ahora la verdad; la belleza, eso era la verdad. La belleza estaba en todas partes.”

“Es una simple cuestión de estética. Eso es lo que se pretende: la belleza. No se trata de transmitir ideas. Eso era antes. Ahora se persigue... —El poeta agitó las manos en el aire—. La hermosura..., incluso en la muerte. Lo único que tiene importancia es eso: el arte. El arte por el arte. No existe institución, ni territorio, ni autoridad ni sentimiento que venga a imponernos una sola letra.”

“Pero, dijo Clarissa, sentada en el autobús que ascendía por Shaftesbury Avenue, ella se sentía en todas partes; no «aquí, aquí, aquí»; y golpeó el respaldo del asiento; sino en todas partes. Clarissa agitó la mano, mientras ascendían por Shaftesbury Avenue. Ella era todo aquello. De manera que, para conocer a Clarissa, o para conocer a cualquiera, uno debía buscar a la gente que lo completaba; incluso los lugares.”

“Pero vamos a comer primero -dijo. Y así, con batiente de puertas, empezó un exquisito vaivén silencioso de doncellas con delantales y cofias blancas, doncellas no por necesidad sino porque forman parte del misterio o mejor del gran engaño que las damas de Mayfair practican de una y media a dos cuando, con un gesto de la mano, cesa el tráfico y surge en su lugar esta profunda mentira, la comida en primer lugar, que nadie paga; y luego la mesa que parece cubrirse como por voluntad propia de vidrio y de plata, de manteles individuales, de cuencos de fruta roja, de filetes de rodaballo cubiertos de salsa oscura, de pollos troceados nadando en sus cazuelas; el fuego arde todo color y fiesta y con el vino y el café (que nadie ha pagado) nacen visiones alegres en ojos preocupados; ojos ante los que ahora la vida es musical y misteriosa; ojos encendidos ahora para observar animados los claveles rojos que Lady Bruton (cuyos gestos eran siempre duros) había depositado junto a su plato, de forma que Hugh Whitbread, en paz con el universo entero y al mismo tiempo completamente seguro de su categoría, dejó su tenedor y dijo: -¿No crees que resultarían encantadores sobre tu encaje?”