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The Demon-Haunted World: Science as a Candle in the Dark

Book by Carl Sagan · 7 quotes · Science, Skepticism, Pseudoscience

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The Demon-Haunted World: Science as a Candle in the Dark Quotes

“So the claim that, just as children are not developmentally ready for certain concepts in mathematics or logic, so 'primitive' peoples are not intellectually able to grasp science and technology, is nonsense. This vestige of colonialism and racism is belied by the everyday activities of people living with no fixed abode and almost no possessions, the few remaining hunter-gatherers - the custodians of our deep past. Of Cromer's criteria for 'objective thinking', we can certainly find in hunter-gatherer peoples vigorous and substantive debate, direct participatory democracy, wide-ranging travel, no priests, and the persistence of these factors not for 1,000 but for 300,000 years or more. By his criteria hunter-gatherers ought to have science. I think they do. Or did.”

“Stereotypes abound. [...] The most generous interpretation ascribes it to a kind of intellectual laziness: instead of judging people on their individual merits and deficits, we concentrate on one or two bits of information about them, and then place them in a small number of previously constructed pigeonholes. This saves the trouble of thinking, at the price in many cases of committing a profound injustice. It also shields the stereotyper from contact with the enormous variety of people, the multiplicity of ways of being human. Even if stereotyping were valid on average, it is bound to fail in many individual cases.”

“X "La ciencia es más que un cuerpo de conocimiento, es una manera de pensar. Tengo un presagio de la época de mis hijos o mis nietos, cuando Estados Unidos sea una economía de servicios e información; cuando casi todas las principales industrias manufactureras se hayan ido a otros países; cuando los increíbles poderes tecnológicos estén en manos de muy pocos, y nadie que represente el interés público pueda siquiera comprender los problemas; cuando la gente haya perdido la capacidad de establecer sus propias agendas o cuestionar sabiamente a los que tienen autoridad; cuando, abrazados a nuestras bolas de cristal y consultando nerviosamente nuestros horóscopos, con nuestras facultades críticas en declive, incapaces de distinguir entre lo que se siente bien y lo que es verdad, nos deslicemos de vuelta, casi sin darnos cuenta, en la superstición y la oscuridad. La caída en la estupidez de Norteamérica se hace evidente principalmente en la lenta decadencia del contenido de los medios de comunicación, de enorme influencia, las cuñas de sonido de treinta segundos (ahora reducidas a diez o menos), la programación de nivel ínfimo, las crédulas presentaciones de pseudociencia y superstición, pero sobre todo en una especie de celebración de la ignorancia.”

“La ciencia es más que un cuerpo de conocimiento, es una manera de pensar. Tengo un presagio de la época de mis hijos o mis nietos, cuando Estados Unidos sea una economía de servicios e información; cuando casi todas las principales industrias manufactureras se hayan ido a otros países; cuando los increíbles poderes tecnológicos estén en manos de muy pocos, y nadie que represente el interés público pueda si quiera comprender los problemas; cuando la gente haya perdido la capacidad de establecer sus propias agendas o cuestionar sabiamente a los que tienen autoridad; cuando, abrazados a nuestras bolas de cristal y consultando nerviosamente nuestros horóscopos, con nuestras facultades críticas en declive, incapaces de distinguir entre lo que se siente bien y lo que es verdad, nos deslicemos de vuelta, casi sin darnos cuenta, en la superstición y la oscuridad. La caída en la estupidez de Norteamérica se hace evidente principalmente en la lenta decadencia del contenido de los medios de comunicación, de enorme influencia, las cuñas de sonido de treinta segundos (ahora reducidas a diez o menos), la programación de nivel ínfimo, las crédulas presentaciones de pseudociencia y superstición, pero sobre todo en una especie de celebración de la ignorancia.”

“[The inquisitors] could not be mistaken. The confessions of witchcraft could not be based on hallucinations, say, or desperate attempts to satisfy the inquisitors and stop the torture. In such a case, explained the witch judge Pierre de Lancre (in his 1612 book, *Description of the Inconstancy of Evil Angels*), the Catholic Church would be committing a great crime by burning witches. Those who raise such possibilities are thus attacking the Church and ipso facto committing a mortal sin. Critics of witch-burning were punished and, in some cases, themselves burnt. The inquisitors and torturers were doing God's work. They were saving souls. They were foiling demons.”