Quotessence
Home / Quotes / Quote by Doug Cook

Quote by Doug Cook

“just as a stool requires three legs to stand upright so the taekwondoist must cultivate basic skills, meaningful forms, and effective sparring in order to have both feet firmly planted in the art”

Quote by Doug Cook

Work

Taekwondo: A Path to Excellence

Browse quotes and source details for this work. more

Author

Doug Cook

Browse famous quotes and profile details for Doug Cook. more

You May Also Like

“The momentum present when you are a graduate is so powerful, and your learning curve so steep, that the confidence, talent, enthusiasm, individuality, skill and employability present at this time must be capitalized on; these are the attributes that employers are looking for. Breaking this momentum hinders much more than it helps. Your portfolio, if left unattended, becomes static, while your confidence, once battling with people your own age and often showing similar projects and responses to briefs, can take a big hit as the next year group steps up. And, above all – no matter how shallow it sounds – the reflection cast by a break in your career can be interpreted as a loss of love for what you do.”

“Comprendía, entonces, que la vida nos da montones de provisiones para nuestras travesías por el desierto. Todo lo que había adquirido de manera activa o pasiva, todo lo que había aprendido voluntariamente o por osmosis, volvía a mí como las verdaderas riquezas de mi existencia, cuando lo había perdido todo.”

“Mientras terminaba la correa que me había ayudado a comenzar,perdida en mis meditaciones, le agradecí en silencio por el tiempo que había dedicado a hablar conmigo, más que por el arte que me había transmitido, pues descubría que lo más valioso que tienen los demás para darnos es su tiempo. El tiempo al cual la muerte le da su valor.”

“En poco tiempo, me volví adicta al diccionario. Me pasaba la mañana sentada en mi mesa de trabajo, con una vista inmejorable sobre el río, y viajaba en el tiempo y el espacio pasando cada hoja. Al principio, me dejaba llevar por el capricho del momento. Poco a poco, fui estableciendo una metodología que me permitía hacer investigaciones sobre un tema preestablecido con la lógica de un juego de pistas. No podía creer tanta felicidad. Ya no sentía el paso del tiempo.”

“Encadenada del cuello a un árbol, desposeída de toda libertad, la de mo-verse, sentarse o pararse, hablar o callar, la de comer o beber, y aún la más elemental de todas, la de aliviarse del cuerpo, Entendí —pero me tomó muchos años hacerlo— que uno guarda la más valiosa de las libertades, la que nadie le puede arrebatar a uno: aquella de decidir quién unoq uiere ser. Ahí, en ese momento y como si fuera evidente, decidí que no sería más una víctima. Tenía la libertad de elegir entre odiar a Enrique o disolver ese odio en la fuerza de ser quien yo quería. Podía morir, claro está, pero yo ya estaba en otra parte. Era una sobreviviente.”