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Quote by Paul Auster

“Joyce y yo no habíamos llegado al diciembre de nuestra vida, pero no cabía duda de que mayo quedaba bastante atrás. Lo que compartíamos era una tarde de últimos de octubre, uno de esos luminosos días de otoño con un vívido cielo azul, un aire fresco y tonificante, y un millón de hojas aún adheridas a los árboles: marrones en su mayor parte, pero todavía con suficientes tonos dorados, rojizos y amarillos para tener ganas de estar al aire libre lo más posible”

Quote by Paul Auster

Work

The Brooklyn Follies

The Brooklyn Follies is a novel that delves into the lives of various individuals living in Brooklyn, capturing the essence of the neighborhood's vibrant community and complex social dynamics. more

Author

Paul Auster
Paul Auster

Paul Auster is an American author known for his unique narrative style and philosophical reflections. His works often explore themes of identity, memory, and reality, and have won him a wide audience. more

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“En aquellos últimos años solitarios de la mitad de su vida, lo afligía una sensación de desperdicio, de fuerza retenida; y como necesitaba aprender a ser paciente, había dejado los poblados y se había ido a conversar con los árboles, especialmente con los robles, los castaños y los alisos grises cuyas raíces están en profunda comunicación con el agua corriente.”

“El poder de decisión le llega al hombre cuando ya no le hace falta para nada; cuando ni un solo día puede dejar de guiar un carro o picar piedra si no quiere quedarse sin comer. ¿Para qué valía, entonces, la capacidad de decisión de un hombre, si puede saberse? La vida era el peor tirano conocido. Cuando la vida le agarra a uno, sobra todo poder de decisión. En cambio, él todavía estaba en condiciones de decidir, pero como solamente tenía once años, era su padre quien decidía por él. ¿Por qué, Señor, por qué el mundo se organizaba tan rematadamente mal?”

“Recordó entonces que la madurez no anuncia su llegada con trompetas, sino con el sigilo de una certeza amarga: que el crecimiento exige la retirada, que el alma se ensancha en la intemperie, y que toda marcha hacia lo alto prescinde del aplauso. No es deslealtad que algunos queden atrás, sino el ritmo natural de quien ha comprendido que la grandeza no convoca multitudes. El espíritu que asciende aprende a despedirse sin rencor, como quien deja atrás el valle no por desprecio, sino porque ha oído el llamado de la cumbre. Y le dijo: —Sepa usted que, tarde o temprano, deberá estar dispuesto a caminar solo. No requiere permiso alguno para crecer. No todos los que iniciaron su viaje con usted llegarán hasta el final, y eso está bien. La soledad, a veces, es parte del precio de la grandeza.”

“Todos los hombres pasan por estas dificultades. Para el hombre medio es éste el punto en que las exigencias de su propia vida entran en colisión dramática con las circunstancias, el punto en que tiene que luchar más duramente por alcanzar el camino que conduce hacia adelante. Muchos viven tal morir y renacer, que es nuestro destino, sólo en ese momento de su vida en que el mundo infantil se resquebraja y se derrumba lentamente, cuando todo lo que amamos nos abandona y, de pronto, sentimos la soledad y la frialdad mortal del universo que nos rodea. Muchos se estrellan para siempre en este escollo y permanecen toda su vida apegados dolorosamente a un pasado irrecuperable, al sueño del paraíso perdido, que es el peor y más nefasto de todos los sueños.”