Quotessence
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Quote by Daria Lavelle

“Sweet, tart, tangy soup. Slim strips of boiled cabbage. Carrot. Potato. Cubed and stewed. A single chunk of beef chuck, boiled so long it dissolved in the broth. Beet, cubed and blanched till its color faded to pink and dyed everything else in the pot maroon. Something zesty, below and above--- tomato paste? Pizza sauce? Oh, gross--- ketchup (?!!!) and a swirl of (blasphemy!) Miracle Whip. Borscht. With unorthodox trimmings. "Who puts ketchup in borscht?" Kostya wondered aloud. "Or Miracle Whip?" The petite brunette gasped. "Babushka Fira! But how did you---" she began, though Kostya wasn't listening. The kitchen seemed to go dim, everything muted but Viktor's face across the island, stunned surprise registered in his raised brows, a smirk. "Now we're in business," Kostya said.”

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Aftertaste

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Author

Daria Lavelle

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“Las metamorfosis del vampiro La mujer, entre tanto, retorciéndose igual que una serpiente en las brasas, y amasándose los pechos por encima de las ballenas del corsé dejaba deslizar de su boca de fresa estas palabras impregnadas de almizcle: —«Tengo los labios húmedos y conozco la ciencia de perder en una cama la antigua conciencia. Seco todas las lágrimas en mis pechos triunfantes y hago que los viejos se rían con risas infantiles. ¡Para quien me ve desnuda y sin velos, sustituyo a la luna, al sol, al cielo y a las estrellas! Cuando aprisiono a un hombre en mis temidos brazos, o cuando abandono mi busto a los mordiscos, tímida y libertina, frágil y robusta, soy, mi querido sabio, tan experta en deleites que sobre ese colchón que se desmaya de emoción, ¡los ángeles importantes se condenarían por mí!» Cuando me hubo chupado toda la médula de los huesos, y me volví hacia ella con languidez para darle un beso de amor, ¡no vi más que un odre de flancos viscosos, rebosante de pus! En mi helado terror, cerré los ojos, y cuando volví a abrirlos a la viva claridad, a mi lado, en lugar del fuerte maniquí que parecía haber hecho provisión de sangre entrechocaban en confusión unos restos de esqueleto, que producían un grito como el de una veleta o el de un cartel que, en la punta de una vara de hierro, el viento balancea en las noches de invierno.”

“Le labbra sottili del vampiro si piegarono in un sorriso sghembo, troppo affabile per essere reale. Un’altra donna lo avrebbe considerato un bellissimo sorriso, di quelli che restituivano una parvenza di raggiungibilità ad un’avvenenza di solito fredda e distante. Ma anche se Zeno non le era mai stato ostile, la sola cosa che lei aveva visto nel carisma superficiale del vampiro era il pericolo che dissimulava.”