Quotessence
Home / Quotes / Quote by Fernando Vallejo

Quote by Fernando Vallejo

“Hace dos mil años que pasó por esta tierra el Anticristo y era él mismo: Dios es el Diablo. Los dos son uno, la propuesta y su antítesis. Claro que Dios existe, por todas partes encuentro signos de su maldad.”

Quote by Fernando Vallejo

Work

La virgen de los sicarios

Browse quotes and source details for this work. more

Author

Fernando Vallejo
Fernando Vallejo

Fernando Vallejo is a renowned Colombian novelist known for his unique literary style and profound insights into the social realities of Latin America. His works often use history and reality as a backdrop to explore the relationship between individuals and society. more

You May Also Like

“—¡Oh, mi querida Biondetta! —le dije, aunque forzándome un poco—, tú me bastas, tú colmas todos los deseos de mi corazón… —No, no —replicó vivamente—, Biondetta no debe bastarte: no es ése mi nombre; tú me lo habías dado, me halagaba, lo llevaba con placer; pero debes saber quién soy… Soy el diablo, mi querido Álvaro, soy el diablo… Al pronunciar esta palabra con un tono de dulzura tan encantadora, cerraba más que exactamente el paso a las respuestas que hubiese querido darle. En cuanto pude romper el silencio, le dije: —Deja, mi querida Biondetta, o quienquiera que seas, de pronunciar ese nombre fatal y de recordarme un error del que he abjurado hace mucho tiempo. —No, mi querido Álvaro, no era ningún error; he tenido que hacértelo creer así, querido hombrecito. Era necesario engañarte para que te volvieras, por fin, razonable. Tu especie huye de la verdad: cegarte es la única manera de hacerte feliz. ¡Ah, cuánto lo serás si quieres serlo! Me propongo colmarte de felicidad. Convendrás conmigo en que no soy tan repugnante como me pintan…”

“Ingrato, coloca la mano sobre este corazón que te adora; que el tuyo se anime, si es posible, con la más ligera de las emociones que tan sensibles son en el mío. Deja que fluya por tus venas un poco de esa llama deliciosa que abrasa las mías; suaviza, si puedes, el sonido de esa voz tan propia para inspirar amor y de la que no te sirves, y en exceso, más que para asustar mi alma tímida; dime, en fin, si te es posible, pero con la misma ternura que yo siento por ti: mi querido Belcebú, te adoro…”

“Ya están arreglados nuestros asuntos —me dice, sin alterar sensiblemente ese tono de voz al que me tiene acostumbrado—. Acudiste en mi busca: te he seguido, servido, favorecido; he obrado, en fin, según tu voluntad. Deseaba tu posesión y, para conseguirla, necesitaba que me ofrecieras un libre abandono de ti mismo. Sin duda, debo a ciertos artificios la primera complacencia; en cuanto a la segunda, yo había descubierto mi nombre: sabías a quién te entregabas y de nada te valdría ahora alegar ignorancia. Desde este instante, Álvaro, nuestro vínculo es indisoluble; pero, para cimentar nuestra sociedad, es importante que nos conozcamos mejor. Como yo te sé ya casi de memoria, para que las ventajas sean recíprocas debo mostrarme a ti tal como soy.”

“Hay una batalla espiritual invisible a nuestro alrededor. Jesús combate por cada uno de nosotros, pero el diablo intenta interferir. El amor hizo que desapareciera el diablo. El orgullo es su distintivo, la gente humilde que confía en Dios es más fuerte que cualquier diablo. Él sólo tiene el poder que queramos darle, y únicamente podemos dárselo mediante nuestro libre albedrío. Ataca a través de las personas que han permitido que reine en sus corazones. La gente, sin saberlo, acepta su influencia con las elecciones que toma en la vida. Ésta es una de las razones por las que Nuestra Señora enfatiza la importancia de la oración. Si Dios reina en nuestro corazón, entonces no hay espacio para nada malo.”

“No obstante, es mejor ver al León y morir que ser el Tisroc del mundo y vivir y no haberlo visto a él. Mas el Glorioso Ser inclinó su cabeza dorada y tocó mi frente con su lengua y dijo: ‘Hijo, eres bienvenido’. Y yo dije: ‘Ay de mí, Señor, yo no soy hijo Tuyo, sino servidor de Tash’. Él respondió: ‘Hijo, el servicio que has prestado a Tash lo cuento como servicio prestado a mí’. Entonces debido a mi gran anhelo de sabiduría y entendimiento, superé mi miedo e interrogué al Glorioso Ser y dije: ‘Señor, ¿es verdad entonces, como dice el Mono, que tú y Tash sois uno?’ El León gruñó haciendo temblar la tierra (pero su ira no era contra mí) y dijo: ‘Es falso. No es porque él y yo seamos uno, sino porque somos lo opuesto, que tomo como mío el servicio que has dado a él, porque él y yo somos de tan diferente especie que ningún servicio vil puede prestárseme a mí, y nada que no sea vil puede ser hecho por él. Por lo tanto, si algún hombre jura por Tash y cumple su juramento por respeto al juramento, es por mí que ha jurado en realidad, aunque no lo sepa, y soy yo quien lo recompensa. Y si un hombre comete un acto de crueldad en mi nombre, entonces aunque pronuncie el nombre de Aslan es a Tash a quien está sirviendo y es Tash quien acepta su acción. ¿Comprendéis, Hijo?’. Yo dije: ‘Señor, tú sabes cuánto entiendo’. Pero también dije (porque la sinceridad me lo imponía): ‘Sí, he buscado a Tash todos mis días’. ‘Amado’, dijo el Glorioso Ser, ‘si tu anhelo no hubiera sido por mí no habrías buscado tanto tiempo ni con tanta fidelidad. Pues todos encuentran lo que buscan de verdad’.”