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Quote by José Saramago

“que nadie se envanezca porque le hayan confiado una misión delicada, lo más seguro es que después del trabajo le digan, Tú, vete, ya no eres necesario”

Quote by José Saramago

Book:Caim

Work

Caim

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Author

José Saramago

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“Todos los días, salvo el domingo, mi padre salía del edificio alargado y bajaba por la calle hasta la estación de tren de Nyland, a unos cientos de metros del colegio de Veitvet por la calle Østre Aker. Ese recorrido llevaba media hora, tal vez cuarenta y cinco minutos, mi padre lo hacía todos los días ida y vuelta, cada día salvo el domingo, durante los años en que trabajó fuera de la ciudad, en dirección a Strømmen, al este, donde había una fábrica de zapatos en una explanada, en realidad se trataba de un gran barracón dejado allí por los alemanes, que todavía no había quebrado, pero lo haría pronto, como lo habían hecho ya casi todas las demás, un ejército de fábricas de calzado cayendo como fichas de dominó tras los muros derribados por los aranceles. Y precisamente ahora, en el Mazda, más de dos años después de su muerte, me di cuenta de cuánta parte de su vida había dedicado a bajar por aquí tan temprano, descendiendo por las cuestas a primera hora y de vuelta nueve horas después, subiendo las cuestas hiciera el tiempo que hiciera. Siempre ascendía una corriente helada del fiordo, desde el fondo del valle, y no se rendía hasta pasar Stovner y Vestli, mi padre debía conocer bien ese viento, ese frío en la espalda por la mañana, como dardos de hielo sobre las mejillas por las tardes, y puede que se sintiera abatido, con los ojos achinados, entrecerrados contra la ventisca, seguro que se sintió indefenso y solo, pero entonces yo no pensaba en eso, era demasiado pequeño, y para ser sincero tampoco lo pensé después.”

“Las escalonadas ramas verdes del antiguo cipresal, cual si de un cortafuegos se tratara, nos separan del ruido y el polvo del mundo secular. No obstante, mi vida diaria no es ni de lejos aburrida: barrer, trabajar, salmodiar, debatir y copiar. Libre de posesiones materiales, he estado durmiendo sin problemas por primera vez en años, y ya no vivo con el continuo terror a la repentina vibración de mi móvil; aunque, de tanto en tanto, mi cuádriceps derecho aún sufre el síndrome de la vibración fantasma. Sin embargo, mi mentor me asegura que si, día tras día, recito tantos mantras como cuentas tiene mi mala —sin saltarme ni una de las mil ochocientas— durante ciento ochenta días, quedaré curado por completo. Yo creo que es porque queremos demasiadas cosas, más de las que nuestro cuerpo y mente están preparados para soportar.”

“El trabajo en sí mismo no es una maldición de Dios, sino una participación en su obra creadora, un acto redentor y positivo, noble en sí mismo y digno de lo mejor del hombre, igual que fue digno del mismo Dios. Darse cuenta de que, cuando Dios se hizo hombre, se convirtió en un trabajador contiene una espléndida verdad. No fue rey, ni jefe de una tribu, ni un guerrero, ni un estadista o un destacado líder de las naciones, como algunos esperaban del Mesías.”

“La moneda permanece estable en cuanto los especuladores van a un campo de trabajo. Tuve igualmente que hacerle comprender a Schacht que los beneficios excessivos deben retirarse del ciclo económico. Todas estas cosas sos simples y naturales. Lo fundamental es no permitir que los judíos metan en ellas su nariz. La base de la política comercial judía reside en hacer que los negocios lleguen a ser incomprensibles para un cérebro normal. Al que no comprende nada se la calífica de ignorante! En el fondo, la única razón de la existencia de tales argucias es que lo enredan todo. Sólo los profesores no han comprendido que el valor del dinero depende de las mercancías que el dinero tiene detrás.”