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Esfuerzo Quotes

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Esfuerzo Quotes

“El camino de vuelta hacia Dios es un camino de esfuerzo moral, de intentarlo cada vez con más empeño. Pero en otro sentido, no es el esfuerzo lo que nos va a llevar de vuelta a casa. Todo este esfuerzo nos lleva a ese momento vital en el que nos volvemos a Dios y le decimos: «Tú debes hacerlo. Yo no puedo.» No empecéis, os lo imploro, a preguntaros: «¿He llegado yo a ese momento?» No os sentéis a contemplar vuestra mente para ver si va haciendo progresos. Eso le desvía mucho a uno. Cuando ocurren las cosas más importantes de nuestra vida, a menudo no sabemos, en ese momento, lo que está sucediendo. Un hombre no se dice a menudo: «¡Vaya! Estoy madurando.» Muchas veces es sólo cuando mira hacia atrás cuando se da cuenta de lo que ha ocurrido y lo reconoce como lo que la gente llama «madurar».”

“Trabaja a fondo, pues, durante la etapa de decepción. El Enemigo deja que esta desilusión se produzca al comienzo de todos los esfuerzos humanos. En cada actividad de la vida, esta decepción marca el paso de algo con lo que se sueña y a lo que se aspira a un laborioso quehacer. Al desear su libertad, el Enemigo renuncia, consecuentemente, a la posibilidad de guiarles, les deja que lo hagan “por sí solos”. Una vez que superan con éxito esta aridez inicial, los humanos se hacen menos dependientes de las emociones y, en consecuencia, resulta mucho más difícil tentarles.”

“Los cristianos a menudo han discutido sobre si lo que conduce al cristiano de vuelta a casa son las buenas acciones o la fe en Cristo. En realidad yo no tengo derecho a hablar de una cuestión tan difícil, pero a mí me parece algo así como preguntar cuál de las dos cuchillas de una tijera es la más útil. Un serio esfuerzo moral es lo único que os llevará al punto en el que tiréis la toalla. La fe en Cristo es lo único que en ese punto os salvará de la desesperación: y de esa fe en El deben venir inevitablemente las buenas acciones.”

“Es un sinsentido anhelar la completitud de cosas que requieren esfuerzo —hacer un curso, conseguir un ascenso en el trabajo, fundar tu propio negocio, etc.—, pero persiguiéndolo con métodos que no se alineen con la manera con la cual estamos diseñados”

“Dios no nos pide que hagamos nada más tedioso, más cansado, más rutinario y monótono, y menos espectacular que lo que hizo Él mismo. Trabajó para dejar claro que el trabajo más sencillo y menos brillante es –o, en cualquier caso, puede ser, si se ve desde la perspectiva de Dios y de la eternidad– una participación en la obra divina de la creación y la redención, una ocasión diaria para cooperar con Dios en los hechos fundamentales de su alianza de salvación. Con él no solo me ganaba mi salvación, sino la de los demás, al menos a través del ejemplo que pudiera darles. Es más, mis quehaceres, mis penalidades, los podía ofrecer por otros como un acto redentor, y como un medio de reparar y expiar tanto mis pecados del pasado como los suyos.”

“Todos los días, salvo el domingo, mi padre salía del edificio alargado y bajaba por la calle hasta la estación de tren de Nyland, a unos cientos de metros del colegio de Veitvet por la calle Østre Aker. Ese recorrido llevaba media hora, tal vez cuarenta y cinco minutos, mi padre lo hacía todos los días ida y vuelta, cada día salvo el domingo, durante los años en que trabajó fuera de la ciudad, en dirección a Strømmen, al este, donde había una fábrica de zapatos en una explanada, en realidad se trataba de un gran barracón dejado allí por los alemanes, que todavía no había quebrado, pero lo haría pronto, como lo habían hecho ya casi todas las demás, un ejército de fábricas de calzado cayendo como fichas de dominó tras los muros derribados por los aranceles. Y precisamente ahora, en el Mazda, más de dos años después de su muerte, me di cuenta de cuánta parte de su vida había dedicado a bajar por aquí tan temprano, descendiendo por las cuestas a primera hora y de vuelta nueve horas después, subiendo las cuestas hiciera el tiempo que hiciera. Siempre ascendía una corriente helada del fiordo, desde el fondo del valle, y no se rendía hasta pasar Stovner y Vestli, mi padre debía conocer bien ese viento, ese frío en la espalda por la mañana, como dardos de hielo sobre las mejillas por las tardes, y puede que se sintiera abatido, con los ojos achinados, entrecerrados contra la ventisca, seguro que se sintió indefenso y solo, pero entonces yo no pensaba en eso, era demasiado pequeño, y para ser sincero tampoco lo pensé después.”

“El trabajo en sí mismo no es una maldición de Dios, sino una participación en su obra creadora, un acto redentor y positivo, noble en sí mismo y digno de lo mejor del hombre, igual que fue digno del mismo Dios. Darse cuenta de que, cuando Dios se hizo hombre, se convirtió en un trabajador contiene una espléndida verdad. No fue rey, ni jefe de una tribu, ni un guerrero, ni un estadista o un destacado líder de las naciones, como algunos esperaban del Mesías.”

“Solo puedo describir la experiencia de conversión como una sensación de «dejarse llevar», de renunciar a todo esfuerzo o incluso a mi deseo de tomar las riendas de mi propia vida. Aunque suene demasiado simple, esa decisión ha condicionado a partir de entonces cada uno de los momentos de mi vida. Solo puedo llamarlo una conversión.”

“En el mundo del dinero todos han bailado las mismas canciones y esquiado en las mismas pistas, todos llaman a sus amigos por apellidos que conjugan en el masculino plural de las buenas familias: los Entrecanales, los Antolín, los Villar-Mir, los Pascual, los Reboredo, los Roig... Y todos abren los brazos a los profesionales hechos a sí mismos, a las becas, al esfuerzo. Nadie es tan partidario de potenciar el mérito ajeno como quien tiene privilegios de nacimiento, pues para ellos es muy importante que al menos uno de cada cien elegidos sea de origen humilde, porque eso legitima la existencia de los otros noventa y nueve. Y lo mismo pasa con las mujeres. Da igual con qué sexo naciste, puedes conseguir lo que te propongas siempre que aceptes las reglas del dinero.”

“La característica más común de los CEO es que tienen un régimen de ejercicio regular (...) Si te mantienes en forma, serás menos propenso a la depresión, pensarás con más claridad, dormirás mejor y ampliarás tu grupo de posibles parejas (...) Trabaja ochenta horas una semana, sé el tipo que se mantiene tranquilo ante el estrés, aborda un problema grande a base de pura fuerza bruta y energía (...) Esta forma de trabajar, sin embargo, a medida que te haces mayor puede matarte de verdad. Así que hazlo pronto, mientras eres joven.”