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Quote by Carla Medina

“Habíamos estado viviendo en un cuento de hadas, en un sueño, pero esas cosas no son reales. [...] debo decir que creo firmemente que el amor perfecto no existe. El amor no necesita ser perfecto, sólo necesita ser verdadero.”

Quote by Carla Medina

Work

Soñando Despierta

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Author

Carla Medina

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“Uno de mis escritores favoritos de este planeta —Philip Kindred Dick— aseguraba que «la novela trata sobre el asesino mientras que el cuento trata sobre el asesinato». Ingenioso pero discutible y —a la hora de hacer jugar a mi favor, o a favor de estas páginas, el comentario de Dick— yo agregaré entonces que la novela trata sobre el laboratorio mientras que el cuento trata sobre el experimento.”

“Y aunque los adultos recobramos el Habla y alcanzamos la Inmortalidad, nunca más hubo Gallo Nono que cantara ni Ave que trinara ni Niño que tarareara. Los niños no cantaron más porque no hubo más niños desde entonces. Y se hizo un Silencio Musical iInfinito. Y no salió nunca más el Sol. Y desde entonces fuimos solos, Adultos, a oscuras. Sin aves y sin niños todo se redujo a contar, repitiéndola una y otra vez como historia sin fin, esta leyenda de cuando aquello sucedió. Aquello que sucedió en los tiempos de entre la espada y la pared, cuando las alternativas de supervivencia eran mínimas y una única, la última opción...”

“Sé que las nuevas generaciones, aquellas que heredarán el descalabro del presente, solo necesitan inspiración, algo en qué creer, algo que se parezca a lo que aspiran, a lo que el mundo real les exige en lugar de la fábula festiva de los héroes amistosos que de mutuo acuerdo fundaron, a la manera de los mundos de Leibniz, el mejor de los países posibles.”

“Lela wußte von alledem nichts. Sie hatte nur Augen für Fritz, der sich jetzt zur Seite wandte, wo eine junge, blonde Frau am Flügel saß und zu ihm aufschaute. Als Lela dieses neue Gesicht sah, erstarrte etwas in ihr. Unwillkürlich rückte sie auf ihrem Stuhl etwas vor, um näher hinsehen zu können. Was war das? Diese Frau hatte Fritzens Gesicht – nur schöner, weicher, liebreizender, und jetzt lächelte sie ihm aufmunternd zu, und er lächelte mit einem kurzen Nicken des Kopfes zurück. Die beiden verstanden sich, und nun wußte Lela auf einmal, warum Fritz keine Angst hatte. Natürlich – sie war da, und wenn sie da war, war alles in Ordnung.”