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Quote by Ralph Waldo Emerson

“I remember an answer which when quite young I was prompted to make to a valued adviser who was wont to importune me with the dear old doctrines of the church. On my saying, What have I to do with the sacredness of traditions, if I live wholly from within? my friend suggested--'But these impulses may be from below, not from above.' I replied, 'They do not seem to me to be such; but if I am the devil's child, I will live them from the devil.”

Quote by Ralph Waldo Emerson

Work

Self-Reliance and Other Essays

This compilation includes influential essays such as 'Self-Reliance' and 'Nature', which delve into the virtues of self-reliance, the importance of solitude, and the pursuit of a life of authenticity. more

Author

Ralph Waldo Emerson
Ralph Waldo Emerson

American essayist, poet, and philosopher. Born on May 25, 1803, and died on April 27, 1882. Known for his transcendentalist philosophy, his works have had a profound impact on literature and the intellectual world. more

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“De ahí que la tremenda satisfación sexual que me brindó la sola unión con Dolores sea, sobre todo, un derivado de aquella conmoción previa. Me mira, y su mirada no es sexo sino vida; sonríe, y su sonrisa no es sexo sino hondura, tristeza, palpable socorro. Pero su mirada y su sonrisa, al recorrerme, estrujan mi corazón, lo aceleran, lo lanzan, y una vez que mi corazón es lanzado a querer, a urgir, a necesitar, somete al sexo, y éste pasa a proceder como mera filial orgánica y sus modos de amor dejan de ser los propios para convertirse en subsidiarios de los modos de amor del corazón.”

“Arte efímero es la música pues se dan en el tiempo: se va deshaciendo a medida que se va haciendo. La pintura y la escultura, en cambio, ahí quedan, ahí están, porque se dan en el espacio. Su problema es que si alguien no las mira, no existen. ¿Y el sexo? Se da en el espíritu y en la carne proyectandose desde aquí hasta el Más Allá, hasta donde dé.”

“Entonces él se inclina sobre mí y rodamos enlazados al hueco del lecho. Su cuerpo me cubre como una grande ola hirviente, me acaricia, me quema, me penetra, me envuelve, me arrastra desfallecida. A mi garganta sube algo así como un sollozo, y no sé por qué empiezo a quejarme, y no sé por qué me es dulce quejarme, y dulce a mi cuerpo el cansancio infligido por la preciosa carga que pesa entre mis muslos...”