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Quote by Jayita Bhattacharjee

“Mindfulness is simply being in the moment. and witnessing the spinning of life. It is resting in the moment and noticing how the autumn leaves fall, knowing it is time to leave, and yet doing nothing. Mindfulness is witnessing how the trees stand bare in winter, and yet remaining still. It is noticing how the seasons come and go, leaving their footprints, yet remaining unperturbed inside, sensing the still deep observer.”

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Jayita Bhattacharjee

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“En el fondo se había dado cuenta de que todo era una fachada. Por más que se engalanase y le diese la sensación de haber recuperado su aspecto de mujer guerrera, el suceso de su último caso le había arrebatado lo que más apreciaba de ella misma: su fortaleza y su carácter. Una situación que había minado su autoestima. Se había dado cuenta de que en el fondo era una mujer vulnerable, como el resto. Ahora deseaba tomarse unos años de descanso en Tenerife y dejar atrás esos recuerdos que la atormentaban cada noche.”

“se estaba celebrando como homenaje a su cumpleaños, sus padres parecían disfrutar y estar de buen humor y ella estrenaba un vestido bastante bonito, aunque le picaba un poco por la parte de arriba y le daba calor. Tendría que haberse sentido más dichosa. Y cuando lo pensaba, intentaba animarse, mostrarse amable. Pero veía los carrillos de Rod moviéndose sin tregua, oía el ruido de los cubiertos al chocar contra los platos y el rumor de las risas, se fijaba en aquellas aves zancudas con patas y pico de oro pintadas en la pared y no entendía por qué le estaban entrando tantas ganas de llorar.”

“Me acerco y observo la palomilla de san Juan. Su tamaño y su forma son los de una polilla común y corriente, pero sus alas son rojas como polvo de sindoor, como sangre seca. Algo, tal vez su fragilidad, me incita a aplastarla. Acerco la mano. Va a volar cuando sienta mi tacto, pienso, pero no se mueve. El polvo de sus alas es impalpable de tan ligero. Hago una pinza con el índice y el pulgar, y oprimo su cuerpo de migaja sobre la cabeza de la llave. Estrujo con la yema el esqueleto. Ella agita las alas con un leve estertor, lo rojo se impregna entre las ranuras del metal, en los relieves de la palabra Yale, penetra en las partículas de estaño y cobre, escurre por el vástago dentado.”

“—Ten cuidado —dijo James, mientras hacía un gesto de advertencia casi automático—. Creo que eso es fruta de hadas. No tiene efecto sobre los brujos, me refiero a efectos mágicos, claro, pero sobre los humanos... Ella se apartó. —Seguro que si no la comes no puede hacerte nada. —Oh, claro que no. Pero he conocido a gente que la ha probado. Dicen que cuanto más comes, más quieres, y más sufres si no puedes tenerla. Y aun así..., siempre he pensado..., ¿el no saber cómo sabe es otra forma de tortura? ¿La tortura de la duda?”