Quotessence
Home / Quotes / Quote by Daniel Saldaña París

Quote by Daniel Saldaña París

“¿Cómo es posible que esta mujer sepa tantas cosas sobre mi vida y yo la haya borrado casi por completo (retengo, todavía, esa única imagen de ella en la cafetería)? ¿Puedo culpar a mi alto consumo de drogas durante varios años? ¿Al hecho de que dejé Cuernavaca como quien deja un vicio, de que me arranqué la ciudad como si me extirpara el apéndice? Quizás mi dolor físico tiene un correlato neurológico, también: una devastación silenciosa que se va robando partes enteras de mi vida sin que yo me dé cuenta.”

Quote by Daniel Saldaña París

Work

El baile y el incendio

Browse quotes and source details for this work. more

Author

Daniel Saldaña París

Browse famous quotes and profile details for Daniel Saldaña París. more

You May Also Like

“«I don’t know», Byron said. «I reckon that’s just my life». «And I reckon this is just my life, too» the other said. «But I know why it is», Byron thinks. «It is because a fellow is more afraid of the trouble he might have than he ever is of the trouble he’s already got. He’ll cling to trouble he’s used to before he’ll risk a change. Yes. A man will talk about how he’d like to escape from living folks. But it’s the dead folks that do him the damage. It’s the dead ones, that lay quiet in one place and don’t try to hold him, that he can’t escape from».”

“Aquí estoy, sentado sobre esta piedra aparente. Sólo mi memoria sabe lo que encierra. La veo y me recuerdo, y como el agua va al agua, así yo, melancólico, vengo a encontrarme en su imagen cubierta por el polvo, rodeada por las hierbas, encerrada en sí misma y condenada a la memoria y a su variado espejo. La veo, me veo y me transfiguro en multitud de colores y de tiempos. Estoy y estuve en muchos ojos. Yo sólo soy memoria y la memoria que de mí se tenga. ('Los recuerdos del porvenir', 1963)”

“El rostro que ponemos especial empeño en recordar al principio es muy nítido y omnipresente, pero a medida que pasa el tiempo —y seguramente por ese ahínco, que lo desgasta y lo desvirtúa y deforma— empieza a difuminársenos, y acaba por resultar casi imposible que los ojos de la mente lo convoquen y se lo representen con fidelidad. De pronto nos sorprendemos mirando una fotografía para conseguirlo, y aun así: la foto quieta va suplantando a la cara real, con sus gestos y su movimiento, las facciones se congelan y ya sólo existen las de la instantánea, que de tanto mirarla sustituye a la persona y la borra o la destierra o expulsa, por eso cuesta tanto recordar de veras a los muertos que se nos alejan.”