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Quote by Walter J. Ciszek

“El medio más seguro para fortalecer la fe es la oración. En la oración hablamos con Dios, le pedimos ayuda, buscamos su perdón o prometemos enmendarnos, y le damos gracias por los favores recibidos. Pero no se puede rezar hablándole al vacío: por eso, en el mismo acto de la oración nos recordamos a nosotros mismos la realidad y la presencia de Dios, fortaleciendo así nuestra fe en Él. De ahí que el ofrecimiento de obras de la mañana sea, al menos para mí, una de las mejores prácticas de oración, por muy pasado de moda que a algunos les pueda parecer. Porque con él, al empezar el día, aceptamos de Dios y le ofrecemos todas las oraciones, las obras y los sufrimientos de la jornada, y eso nos vale para volver a recordar su providencia y su reino.”

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He Leadeth Me

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Author

Walter J. Ciszek

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“Podemos rezar siempre si convertimos en oración cada acción, cada tarea y cada sufrimiento diarios porque antes se los hemos ofrecido y prometido a Dios. Tenemos que buscar soluciones dentro de la Iglesia, y no fuera de ella. No podemos separar sin más nuestra vida personal de la de Cristo ni del cuerpo del que Él es la cabeza movidos por un sentimiento personal de insatisfacción u ofensa.”

“El amor, repite san Juan en más de una ocasión, es lo único que cumple todos los mandamientos y la ley. Pero antes que el amor, apuntalándolo desde dentro, está la fe: antes de poder amar, hemos de tener fe; si no, acabaremos amando mal, amándonos a nosotros mismos más que a Dios o amando a las criaturas por sí mismas: eso es lo que significa el pecado. Para crecer en nuestro amor, para amar correctamente, debemos luchar siempre por aumentar nuestra fe, y lo hacemos a través de la oración y los sacramentos.”

“La fe es el punto de apoyo de nuestro equilibrio moral y espiritual. Los problemas del mal o del pecado, de la injusticia, del dolor e incluso el de la muerte no pueden angustiar al hombre que cree ni hacer que se tambaleen su fe y su confianza en Dios. Su impotencia para solucionarlos no será para él motivo de desesperación o abatimiento, por intensas que sean la preocupación o la angustia que sienta por él mismo o por quienes lo rodean. En el fondo de su ser existe una confianza inquebrantable en que Dios proveerá a través de los misteriosos caminos de su divina providencia. Pero la fe enseña también que no puede permanecer indiferente, que no puede limitarse a encogerse de hombros y a suspirar: «¡Dios proveerá!». Como dice la máxima espiritual, sabe que debe «trabajar como si todo dependiera de él y rezar como si todo dependiera de Dios».”

“¿Qué puede inquietar al alma que acepta cada momento de cada día como un don salido de las manos de Dios, y que lucha por hacer su voluntad? «Si Dios está con nosotros, ¿quién contra nosotros?». Nada, ni siquiera la muerte, puede separarnos de Él. No hay nada que nos afecte que no salga de sus manos; nada puede turbarnos, porque todo procede de ellas. ¿Es esto demasiado simple, o es más bien que nos da miedo creerlo, aceptarlo plenamente y en cada detalle de nuestra vida; que nos da miedo entregarnos a ello con un compromiso total?”

“Un individuo religioso puede llevar a cabo sus propios rituales, como parte de su identidad cultural, pero en el momento, esa persona comienza a construir un muro de separación entre el yo y el resto de La humanidad, engatusado por las órdenes textuales de una escritura, la saludable religiosidad se convierte en un peligroso fundamentalismo, que es una amenaza tanto para la persona como para la sociedad.”

“La autoridad es el poder de actuar en nombre de otra persona. El centurión entendió la autoridad de Jesús. Es nuestra relación con Cristo lo que nos permite ejercer autoridad. Ganamos más autoridad en la medida en que ponemos más áreas de nuestra vida bajo su potestad. Implica ser responsable de mi vida. Y profundizar lo que hemos aceptado como verdad, hasta que transforme nuestras vidas. Tomar autoridad sobre el enemigo y sus obras en tu vida es una expresión de tu fe, de lo que crees, de lo que crees sobre Jesús y lo que crees sobre tu relación con Él. Nunca pronuncies una palabra de mandato pensando que esa unción o autoridad te pertenecen. En ese momento es Jesús quien manifiesta su poder a través de ti. Durante el combate espiritual siempre debemos ser conscientes de que Jesús está haciendo crecer el Reino de Dios a través de nosotros.”

“Los demonios no se van a ir si decimos “fuera” con la boca y “quédate” con el corazón. Debemos decirlo en voz alta, porque no estamos simplemente realizando un ritual humano. En realidad, estamos hablando con demonios. Hablar es una expresión de nuestra fe. Las cosas que nos oprimen a menudo son precisamente las cosas que nos impiden saber que tenemos autoridad sobre ellas en el nombre de Jesús. Sensación de que no valemos lo suficiente, orgullo, incredulidad; sean cuales sean los enemigos, todos trabajan para evitar que comprendamos y ejerzamos autoridad sobre ellos.”

“Cuando una persona busca seguir al Señor, cada caída puede convertirse en una victoria mayor. El proceso de caerse y levantarse nuevamente puede traer mayor convicción y seriedad en la vivencia de una vida cristiana comprometida. Puede traer más humildad y aceptación de nuestra dependencia de Dios. A menudo, el problema de “caer” es no tener el apoyo de los demás y las enseñanzas necesarias para caminar en libertad. Hay que dejar de buscar experiencias de gracia nueva: caminar por la fe, no por la visión.”

“Corazón Primero (El Soneto) Corazón primero, Camisa después. Simplicidad primero, Soberanía después. El afecto primero, Fe después. La bondad primero, Dios después. La moralidad primero, Nacionalidad después. La paz primero, Patriotismo después. Niega todo obstáculo a la humanidad. La vida está en universalidad.”