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Quote by Miguel de Cervantes Saavedra

“After I came down from the sky, and after I looked at the earth from that great height and saw how small it was, the burning desire I had to be a governor cooled a little; where’s the greatness in ruling a mustard seed, or the dignity or pride in governing half a dozen men the size of hazel nuts? It seemed to me that this was all there was on the whole earth.”

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Miguel de Cervantes Saavedra

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“And so, let it be said that this aforementioned gentleman spent his times of leisure --which meant most of the year-- reading books of chivalry with so much devotion and enthusiasm that he forgot almost completely about the hunt and even about the administration of his estate; and in his rash curiosity and folly he went so far as to sell acres of arable land in order to buy books of chivalry to read, and he brought as many of them as he could into his house...”

“Marcela: Hízome el cielo, según vosotros decís, hermosa, y de tal manera, que, sin ser poderosos a otra cosa, a que me améis os mueve mi hermosura, y por el amor que me mostráis, decís, y aun queréis, que esté yo obligada a amaros. Yo conozco, con el natural entendimiento que Dios me ha dado, que todo lo hermosos es amable; mas no alcanzo que, por razón de ser amado, esté obligado lo que es amado por hermoso a amar a quien le ama.”

“Antonio Olalla, me has dado indicio que tienes de bronce el alma y el blanco pecho de risco. Mas allá entre tus reproches y honestísimos desvíos, tal vez la esperanza muestra la orilla de su vestido. Abalánzase al señuelo mi fe, que nunca ha podido, ni menguar por no llamado, ni crecer por escogido. Si el amor es cortesía, de la que tienes colijo que el fin de mis esperanzas ha de ser cual imagino. Y si son servicios parte de hacer un pecho benigno, algunos de los que he hecho fortalecen mi partido. Porque si has mirado en ello, más de una vez habrás visto que me he vestido en los lunes lo que me honraba el domingo. Como el amor y la gala andan un mesmo camino, en todo tiempo a tus ojos quise mostrarme polido. Dejo el bailar por tu causa, ni las músicas te pinto que has escuchado a deshoras y al canto del gallo primo. No cuento las alabanzas que de tu belleza he dicho; que, aunque verdaderas, hacen ser yo de algunas malquisto. Teresa del Berrocal, yo alabándote, me dijo: \'\'Tal piensa que adora a un ángel, y viene a adorar a un jimio; merced a los muchos dijes 87 y a los cabellos postizos, y a hipócritas hermosuras, que engañan al Amor mismo\'\'. Desmentíla y enojóse; volvió por ella su primo: desafióme, y ya sabes lo que yo hice y él hizo. No te quiero yo a montón, ni te pretendo y te sirvo por lo de barraganía; que más bueno es mi designio. Coyundas tiene la Iglesia que son lazadas de sirgo; pon tú el cuello en la gamella; verás como pongo el mío. Donde no, desde aquí juro, por el santo más bendito, de no salir destas sierras sino para capuchino.”

“[He] looked exactly like Michael's idea of Don Quixote, 'the luminary and mirror of all knight-errantry', and for that gentle and melancholy knight Michael had always had the greatest affection. Indeed, he was almost his favourite character in literature . . . And he had been created by a man in prison . . . The thought of the great Cervantes, 'the maimed perfection', and of his sufferings so triumphantly endured, was one of the things that had helped to keep him sane many times, he imagined. He was young enough to believe that men go mad, that men die, more easily than in fact they do. He put the point where endurance is no longer possible at a reasonable distance along the way, not at that distant point where John could have told him that it does in fact exist.”

“A partir de 1789, resulta claro que la posición relativa del gobernante y su gobernado ya no será nunca la misma, ni siquiera en el caso de monarquías reincidentes; tampoco puede ser la misma, como es apenase vidente, la palabra que intente nombrar esa relación.La posición del hombre corriente en el mundo es otra: si Cervantes escribe en un mundo donde Dios ya no está donde estaba antes —si escribe precisamente porque Dios ya no está donde estaba antes—, si aquella novela fundadora se impregna de la incertidumbre profunda y el espíritu de duda que invaden nuestra visión de un mundo sin certezas divinas, una convulsión similar ocurre a partir de la Revolución francesa.”