Quotessence
Home / Quotes / Quote by Salman Rushdie

Quote by Salman Rushdie

“When a book leaves its author's desk it changes. Even before anyone has read it, before eyes other than its creator's have looked upon a single phrase, it is irretrievably altered. It has become a book that can be read, that no longer belongs to its maker. It has acquired, in a sense, free will. It will make its journey through the world and there is no longer anything the author can do about it. Even he, as he looks at its sentences, reads them differently now that they can be read by others. They look like different sentences. The book has gone out into the world and the world has remade it.”

Quote by Salman Rushdie

Work

Joseph Anton: A Memoir

Browse quotes and source details for this work. more

Author

Salman Rushdie
Salman Rushdie

Salman Rushdie (born June 19, 1947) is a British-Indian novelist and essayist. Known for his magical realism style, his novel Midnight's Children won the Booker Prize in 1981. His works often explore themes of cultural conflict, religion, and politics. In 1988, his novel The Satanic Verses sparked global controversy, leading to a fatwa issued by Iran's Ayatollah Khomeini calling for his assassination. Rushdie spent years in hiding under police protection. He remains a prominent voice in contemporary English literature, celebrated for his literary innovation and defense of free expression. more

You May Also Like

“Todos los días, salvo el domingo, mi padre salía del edificio alargado y bajaba por la calle hasta la estación de tren de Nyland, a unos cientos de metros del colegio de Veitvet por la calle Østre Aker. Ese recorrido llevaba media hora, tal vez cuarenta y cinco minutos, mi padre lo hacía todos los días ida y vuelta, cada día salvo el domingo, durante los años en que trabajó fuera de la ciudad, en dirección a Strømmen, al este, donde había una fábrica de zapatos en una explanada, en realidad se trataba de un gran barracón dejado allí por los alemanes, que todavía no había quebrado, pero lo haría pronto, como lo habían hecho ya casi todas las demás, un ejército de fábricas de calzado cayendo como fichas de dominó tras los muros derribados por los aranceles. Y precisamente ahora, en el Mazda, más de dos años después de su muerte, me di cuenta de cuánta parte de su vida había dedicado a bajar por aquí tan temprano, descendiendo por las cuestas a primera hora y de vuelta nueve horas después, subiendo las cuestas hiciera el tiempo que hiciera. Siempre ascendía una corriente helada del fiordo, desde el fondo del valle, y no se rendía hasta pasar Stovner y Vestli, mi padre debía conocer bien ese viento, ese frío en la espalda por la mañana, como dardos de hielo sobre las mejillas por las tardes, y puede que se sintiera abatido, con los ojos achinados, entrecerrados contra la ventisca, seguro que se sintió indefenso y solo, pero entonces yo no pensaba en eso, era demasiado pequeño, y para ser sincero tampoco lo pensé después.”

“Las escalonadas ramas verdes del antiguo cipresal, cual si de un cortafuegos se tratara, nos separan del ruido y el polvo del mundo secular. No obstante, mi vida diaria no es ni de lejos aburrida: barrer, trabajar, salmodiar, debatir y copiar. Libre de posesiones materiales, he estado durmiendo sin problemas por primera vez en años, y ya no vivo con el continuo terror a la repentina vibración de mi móvil; aunque, de tanto en tanto, mi cuádriceps derecho aún sufre el síndrome de la vibración fantasma. Sin embargo, mi mentor me asegura que si, día tras día, recito tantos mantras como cuentas tiene mi mala —sin saltarme ni una de las mil ochocientas— durante ciento ochenta días, quedaré curado por completo. Yo creo que es porque queremos demasiadas cosas, más de las que nuestro cuerpo y mente están preparados para soportar.”

“El trabajo en sí mismo no es una maldición de Dios, sino una participación en su obra creadora, un acto redentor y positivo, noble en sí mismo y digno de lo mejor del hombre, igual que fue digno del mismo Dios. Darse cuenta de que, cuando Dios se hizo hombre, se convirtió en un trabajador contiene una espléndida verdad. No fue rey, ni jefe de una tribu, ni un guerrero, ni un estadista o un destacado líder de las naciones, como algunos esperaban del Mesías.”