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Quixote Quotes

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Quixote Quotes

“—¡Válame Dios —dijo el cura, dando una gran voz—, que aquí esté Tirante el Blanco! Dádmele acá, compadre, que hago cuenta que he hallado en él un tesoro de contento y una mina de pasatiempos. Aquí está don Quirieleisón de Montalbán, valeroso caballero, y su hermano Tomás de Montalbán, y el caballero Fonseca, con la batalla que el valiente de Tirante hizo con el alano, y las agudezas de la doncella Placerdemivida, con los amores y embustes de la viuda Reposada, y la señora Emperatriz, enamorada de Hipólito, su escudero. Dígoos verdad, señor compadre, que por su estilo es este el mejor libro del mundo: aquí comen los caballeros, y duermen y mueren en sus camas, y hacen testamento antes de su muerte, con estas cosas de que todos los demás libros deste género carecen. Con todo eso, os digo que merecía el que le compuso, pues no hizo tantas necedades de industria, que le echaran a galeras por todos los días de su vida. Llevadle a casa y leedle, y veréis que es verdad cuanto dél os he dicho.”

“Sus labios se extremecen un poco, como las cuerdas de un instrumento que alguien templa. ¿Cuál es su afán? Quisiera ponernos bien claras delante las cosas que pasaron. Comienza a hablar. Pero no; esto no es hablar, es recitar. Las palabras vienen sometidas a una disciplina, y parecen desintegradas de la existencia trivial que llevaban en el hablar ordinario. Como un aparato de ascensión, el hexámetro mantiene suspensos en un aire imaginario los vocablos e impide que con los pies toquen en la tierra. Esto es simbólico. Esto es lo que quiere el rapsoda: arrancarnos de la realidad cuotidiana.”

“Planícies de oliveiras num horizonte azulíssimo. Tamanho é o frio que não se formam nuvens, será isso. Estamos a ir para Campo Criptana, desde o século XVI terra de moinhos, daqueles redondos e brancos com velas negras. Foi aqui que Quixote os combateu. Eram 30 ou 40 contra um. Agora são dez, no cimo de uma colina, com a aldeia aos pés. Deixamos o carro junto ao mais alto, e quando saímos é como se nos dessem um golpe na cabeça. Já estava frio, mas agora está frio com pazadas de vento. Nem na Sibéria, em dezembro, me doeu tanto. Avançamos com os cachecóis por cima da cara e as mangas puxadas até a ponta dos dedos, a segurar caderno e caneta. — Está ali um homem – gritas tu. — Vamos lá – grito eu. O homem são dois, Anastasio e Crisanto, nomes que quem-nos-dera, mesmo Cervantes chamava-lhes um figo. Um tem 75, o outro 68 e sentam-se como na praia ao poente. De tanto para aqui virem, o vento já nem lhes toca. Este é o melhor moinho de todos, dizem eles, “nem demasiado largo, nem torto.” Chama-se Burleta. Os velhos do mar têm barcos. Os velhos de Campo Criptana têm moinhos.”