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Les Fleurs Du Mal

Book by Charles Baudelaire · 7 quotes · Poesia, Poetry, Muerte

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Les Fleurs Du Mal Quotes

“¡Asombrosos viajeros! ¡Cuántas historias nobles leemos en vuestros ojos profundos como lar mar! Mostradnos en los estuches de vuestras ricas memorias esas joyas admirables, hechas de astros y éteres. ¡Deseamos viajar sin vapor y sin velas! Para alegrar el tedio de nuestros calabozos, haced que a nuestras almas tendidas como velas, pasen vuestros recuerdos orlados de horizontes. Decidnos, ¿qué habéis visto?”

“Las dos buenas hermanas La Lujuria y la Muerte son dos amables muchachas, pródigas en besos y ricas en salud, cuyo vientre siempre virgen y cubierto de harapos pese al cultivo eterno, jamás fructificó. Al poeta siniestro, enemigo de las familias, favorito del infierno, cortesano de rentas escasas, tumbas y burdeles muestran bajo sus enramadas un lecho que nunca frecuentó el remordimiento. Y la caja de muerto y la alcoba fecundas en blasfemias por turno nos ofrecen, como dos buenas hermanas, terribles placeres y espantosas dulzuras. Lujuria de brazos inmundos, ¿cuándo quieres enterrarme? Y tú, Muerte, su rival en atractivos, ¿cuándo vendrás a injertar en sus mirtos infectos tus oscuros cipreses?”

“Las metamorfosis del vampiro La mujer, entre tanto, retorciéndose igual que una serpiente en las brasas, y amasándose los pechos por encima de las ballenas del corsé dejaba deslizar de su boca de fresa estas palabras impregnadas de almizcle: —«Tengo los labios húmedos y conozco la ciencia de perder en una cama la antigua conciencia. Seco todas las lágrimas en mis pechos triunfantes y hago que los viejos se rían con risas infantiles. ¡Para quien me ve desnuda y sin velos, sustituyo a la luna, al sol, al cielo y a las estrellas! Cuando aprisiono a un hombre en mis temidos brazos, o cuando abandono mi busto a los mordiscos, tímida y libertina, frágil y robusta, soy, mi querido sabio, tan experta en deleites que sobre ese colchón que se desmaya de emoción, ¡los ángeles importantes se condenarían por mí!» Cuando me hubo chupado toda la médula de los huesos, y me volví hacia ella con languidez para darle un beso de amor, ¡no vi más que un odre de flancos viscosos, rebosante de pus! En mi helado terror, cerré los ojos, y cuando volví a abrirlos a la viva claridad, a mi lado, en lugar del fuerte maniquí que parecía haber hecho provisión de sangre entrechocaban en confusión unos restos de esqueleto, que producían un grito como el de una veleta o el de un cartel que, en la punta de una vara de hierro, el viento balancea en las noches de invierno.”

“¡Oh Muerte, capitana, ya es tiempo, el ancla alcemos! Nos hastía esta tierra, ¡oh Muerte!, ¡hay que zarpar! Si son de tinta negros cielo y mar cual los vemos, nuestros pechos, que ahondaste, sólo saben brillar. ¡Vierte en nosotros el veneno que conforta! Mientras arda este fuego que en el cerebro llevo, sondeemos el abismo, Cielo, Infierno: ¿qué importa? ¡Al fondo de lo Ignoto para encontrar lo nuevo!”

“La muerte de los artistas ¿Cuántas veces habré de sacudir mis cascabeles y besar tu frente ruin, triste caricatura? ¿Cuántas flechas he de malgastar, oh carcaj mío, para dar en ese blanco de místico carácter? Emplearemos nuestra alma en sutiles intrigas, y demoleremos más de una pesada armadura, antes de contemplar a la gran Criatura ¡cuyo infernal deseo nos llena de sollozos! Hay quienes nunca conocieron su ídolo, y a esos escultores condenados y marcados por el oprobio, que se golpean la frente y el pecho, no les queda otra esperanza, ¡extraño y sombrío Capitolio! sino que la Muerte, cerniéndose como un nuevo sol, ¡haga que se abran las flores de su cerebro!”

“La destrucción El Demonio se agita sin cesar a mi lado, flota a mi alrededor como un aire impalpable; lo respiro y siento que quema mis pulmones, llenándolos de un ansia sempiterna y culpable. Sabiendo lo mucho que amo el Arte, toma a veces la forma de la mujer más seductora, y con especiales e hipócritas pretextos acostumbra mis labios a filtros degradantes. Lejos de la vista de Dios, así me lleva, jadeante y deshecho de cansancio, al centro de los llanos del tedio, profundos y desiertos, y arroja ante mis ojos llenos de confusión vestiduras manchadas, heridas entreabiertas, y el sangriento aparato que implica Destrucción.”