“¿ Por qué morían tan jóvenes?, se pregunta Stefan Zweig hablando de aquella generación y de su lucha con el demonio. Novalis, quien, casi por su voluntad, un día cerró los ojos como un niño y mágicamente murió, decía en sus cuadernos que todos los humanos mueren maduros y en el momento adecuado, cuando han cumplido plenamente el aprendizaje que les corresponde. Ello significaría que Víctor Hugo, Goethe y Voltaire que superaron los ochenta años, no vivieron más que keats, que a los veinticinto dejó de oír al ruiseñor; ni más que Chatterton, quien después de crear un linaje de poetas, sus genealogías, sus obras, su correspondencia, su aparato crítico, sus biografias y su hermenéutica, se extinguió como una llama en su buhardilla a la edad de diescisiete años; ni más que el propio Novalis, que al morir, a los veintinueve, nos reveló que lo había vivido todo.” MuerteGoetheVoltaireZweigKeatsNovalisChattertton Book:El año del verano que nunca llegó Source: El año del verano que nunca llegó
“Y mientras aguardaba al mounstro concluí que Suiza era el país perfecto para las pesadillas de Füssli y para la chispa incendiaria de Rousseau, para la sonrisa regicida de Voltaire, para los laberintos espaciales de Joyce y para los laberintos mentales de Borges; que en cada rincón de aquellas montañas parece posible la rosa que resurge de la ceniza en las manos de Paracelso.” SwitzerlandGenevaBorgesVoltaireRousseauFüssliGenova Book:El año del verano que nunca llegó Source: El año del verano que nunca llegó