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Quote by Friedrich Nietzsche

Work

Thus Spoke Zarathustra

Thus Spoke Zarathustra is a philosophical novel that delves into profound themes such as the will to power, the eternal recurrence, and the concept of the Übermensch. The book is a collection of aphorisms and dialogues narrated by the character Zarathustra, who seeks to inspire others to embrace life and strive for self-overcoming. Written by the German philosopher Friedrich Nietzsche, the work is considered a cornerstone of modern Western philosophy. more

Author

Friedrich Nietzsche
Friedrich Nietzsche

Friedrich Nietzsche was a German philosopher, cultural critic, poet, and writer whose works have had a profound impact on subsequent philosophy, literature, and thought. His ideas revolve around concepts such as the 'will to power', the 'Übermensch', and the 'eternal recurrence'. more

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“En mis Estudios galileanos he tratado de definir los patrones estructurales de la vieja y de la nueva visión del mundo, intentando determinar los cambios alumbrados por la revolución del siglo XVII. Me parecía que se podían reducir a dos acciones fundamentales e ínti­mamente relacionadas, que caracterizaba como la destruc­ción del cosmos y la geometrización del espacio; es decir, la sustitución de la concepción del mundo como un todo finito y bien ordenado, en el que la estructura espacial incorporaba una jerarquía de perfección y valor, por la de un universo indefinido o aun infinito que ya no estaba unido por subor­dinación natural, sino que se unificaba tan sólo mediante la identidad de sus leyes y componentes últimos y básicos. La segunda sustitución es la de la concepción aristotélica del espacio (un conjunto diferenciado de lugares intramundanos) por la de la geometría euclídea (una extensión esencial­ mente infinita y homogénea) que, a partir de entonces, pasa a considerarse idéntica al espacio real del mundo. Como es obvio, el cambio espiritual que estoy describiendo no se pro­dujo mediante una mutación repentina. También las revolu­ciones exigen tiempo para realizarse; también las revolucio­nes poseen historia. Así, las esferas celestes que ceñían el mundo, manteniéndolo unido, no desaparecieron de un golpe con una poderosa explosión; la burbuja del mundo creció y se hinchó antes de estallar, confundiéndose con el espacio que la rodeaba.”

“No pretendo hacer aquí la adivinación de la historia futura (esto ya sería caer en la infame postura de la pseudociencia), pero si seguimos una idea encontrada en Tlön, Ukbar, Orbis Tertius del argentino Jorge Luis Borges, y partimos de la premisa de que el pasado es recuerdo presente y el futuro es esperanza presente—siendo el presente indefinido—, el asunto aparentemente místico de hablar sobre el desarrollo futuro de la cultura y el poder de la ideología transhumanista para crear un futuro posthumano se desvanece, pues si el pasado y el futuro son atisbos del presente, entonces los actos y actores presentes son los que se deben estudiar. Y si en nuestro presente, siempre indefinido, se sigue debatiendo los riesgos existenciales de la inteligencia artificial como si se hablaran de armas nucleares y de la bioética como un pulseo político entre posturas ideológicas, entonces no debe ser místico ni extraño que inclusive, desde la periferia caribeña, se escriba sobre esta temática poco debatida, pero cuyo ideario permea cada vez más nuestra infraestructura de las telecomunicaciones, la política y los avances médicos. Después de todo, la sociología tuvo su origen en la postura antihistórica de tratar de dilucidar el devenir, todo esto desde una jerarquización de las ciencias al modo positivista. Aunque ahora ya no existe el antropocentrismo recalcitrante de antaño, y aunque ya se acepta el paradigma de complejidad y la indeterminación como parte de nuestro ideario científico, el móvil y epifenómeno de la sociología (que es el estudio de grupos, instituciones y la sociedad) no ha cambiado demasiado: ser capaces de entender el devenir de los procesos sociales y así saber su posible impacto cultural, social y político.”

“La posición de Kant estaba entre el racionalismo y el empirismo. (…) Los seres humanos era ciudadanos de dos mundos, del mundo del Ding an sich (la cosa en sí), que era el mundo externo y el mundo interno de la propia percepción (cómo “percibía” las cosas cada persona). Según Kant, la “cosa en sí” no podía conocerse nunca del todo, y el mundo interno era siempre subjetivo.”.”

“El mundo se asfixia en medio de las cosas. (...) Parece que lo tengamos todo, pero nos falta lo esencial: el mundo. El mundo ha perdido la voz y el habla; es más, ha perdido el sonido. El ruido de la comunicación ha sofocado el silencio. La proliferación y la masificación de las cosas ha desplazado el vacío. Cielo y tierra están repletos de cosas. Este mundo de mercancías no es apropiado para ser habitado. Ha perdido toda referencia a lo divino, a lo santo, al misterio, a lo infinito, a lo superior, a lo sublime.”

“Dejando de lado la metáfora, pienso que la filosofía de los antiguos griegos nos atrae hoy porque nunca antes o desde entonces, en ningún lugar del mundo, se ha establecido nada parecido a su altamente avanzado y articulado sistema de conocimiento y especulación sin la fatídica división que nos ha estorbado durante siglos y que ha llegado a hacerse insufrible en nuestros días.”