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Quote by Alessandro D'Avenia

“—Ella ahora está pálida. Ha perdido su pelo rojo, el pelo por el que me enamoré. Y yo ni siquiera me atreví a hablar, a ayudarla, a preguntarle cómo estaba. La vi así y huí. Huí como un cobarde. Estaba convencido de amarla, estaba convencido de que llegaría hasta el fin del mundo como ella, estaba dispuesto a hacer cualquier cosa, hasta doné mi sangre, y luego, cuando la veo delante, huyo. Huyo como un cobarde. No la amo. Quien huye no ama de verdad. Estaba muy pequeña, indefensa, pálida, y yo huí. Doy asco.”

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Work

Bianca come il latte, rossa come il sangue

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Author

Alessandro D'Avenia

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“—Soy la mejor —murmuró Elena a la mañana siguiente, cuando salió del taxi frente al magnífico edificio de la Torre del Arcángel—. Soy la mejor. —Oiga, señorita, ¿piensa pagarme o se va a quedar ahí hablando entre dientes todo el día? —¿Qué? ¡Ah! —Sacó un billete de veinte dólares, se inclinó hacia delante y lo aplastó contra la mano del taxista—. Quédese el cambio. El ceño fruncido del tipo se transformó en una sonrisa. —¡Gracias! ¿Qué, hoy tiene una buena caza por delante? Elena no le preguntó cómo había sabido que era una cazadora. —No, pero tengo altas probabilidades de enfrentarme a una muerte horrible en las próximas horas. Tengo que hacer algo bueno para intentar acabar en el paraíso.”

“—Era una emergencia. El tipo intentaba convertirme en su compañera de cama. Lo rechacé. Y empezó a perseguirme. Sara levantó una mano. —¿Cómo «rechazaste» su oferta exactamente? —Le rebané la garganta. Sara se limitó a mirarla. Y lo mismo hizo Ransom. Aunque luego, el imbécil empezó a reírse como un histérico. Rió con tanta fuerza que se cayó de la moto y aterrizó sobre el suelo de cemento del garaje. Y ni siquiera aquello lo detuvo. —Cierra la boca si no quieres que te haga lo mismo a ti. - Ransom intentó dejar de reírse. Sin éxito. —Maldita sea, Ellie... ¡Eres increíble! —Lo que eres —murmuró Sara— es un imán para los problemas. —Yo... —empezó a decir Elena para tratar de defenderse. Sara alzó la mano de nuevo y luego empezó a contar con los dedos. —Por tu culpa, tengo mensajes en el teléfono del gobernador y del puñetero presidente de los Estados Unidos de América. Por tu culpa la mitad de Nueva York cree que hay un vampiro salvaje suelto. Por tu culpa... ¡tengo tres canas más! Elena sonrió al oír aquello último. —Yo también te quiero.”

“Dearest, I feel certain that I am going mad again. I feel we can't go through another of those terrible times. And I shan't recover this time. I begin to hear voices, and I can't concentrate. So I am doing what seems the best thing to do. You have given me the greatest possible happiness. You have been in every way all that anyone could be. I don't think two people could have been happier 'til this terrible disease came. I can't fight any longer. I know that I am spoiling your life, that without me you could work. And you will I know. You see I can't even write this properly. I can't read. What I want to say is I owe all the happiness of my life to you. You have been entirely patient with me and incredibly good. I want to say that – everybody knows it. If anybody could have saved me it would have been you. Everything has gone from me but the certainty of your goodness. I can't go on spoiling your life any longer. I don't think two people could have been happier than we have been. V.”

“El negro, el blanco, el marrón, el rojo, el amarillo, el hetero, el homo, el trans, el pobre, el rico, el analfabeto, el analfabeto, el débil, el fuerte, todos son mis hermanos y hermanas. Mi vida es su vida Y hasta el último aliento en mi cuerpo, los estaré sirviendo a todos con todo el poder en mis venas. Y más allá de la muerte, mis ideas te servirán por la eternidad.”

“Los ojos de Lijuan se clavaron en Elena. —Michaela no entiende qué es lo que ves en tu cazadora, Rafael. —Se situó más cerca.—. Pero yo sí. Elena permaneció donde estaba. En su opinión, Lijuan estaba como una puta cabra. —Si le soy sincera, ni siquiera yo misma lo tengo claro —dijo con voz firme, "Elena… " "Calla. Déjame hablar con la dama chiflada." Una de las alas de Rafael se sacudió un poco, y Elena se preguntó si habría logrado sorprender tanto a su arcángel como para arrancarle una sonrisa. —Vida… —susurró Lijuan.”