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Quote by Mariana Salomão Carrara

“Na minha cabeça não suicida é sempre possível convencer alguém a viver pelo menos mais umas horas para que possa ter um prazer de uma musse de chocolate com avelã, um vinho forte com gorgonzola, sempre me parece absurdo que alguém não escolha suportar só mais uns instantes a vida em troca de uma panela inteira de brigadeiro quente, um abismo entre mim e os suicidas, mesmo imersa nesse caldeirão denso de preguiças e indiferenças não compreendo o Miguel, nem a Madalena que não estava lá para deixar o cheiro do brigadeiro dominar a casa, ou de repente pães de queijo fresquinhos que escapam do forno e vão até a janela onde o Miguel vacila em desespero e uma pequena vontade de comer pães de queijo já seria alguma vontade e talvez ele concluísse que se ainda existe aquela vontade poderiam voltar a existir outras.”

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Não fossem as sílabas do sábado

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Mariana Salomão Carrara

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“A lo largo de esos meses pensé a menudo en lo que yo intentaba hacer, en lo duro que es mantener con vida a alguien que no quiere vivir. Primero pruebas con la lógica («Tienes tantos motivos para vivir»), luego con la culpabilidad («Me lo debes»), con la cólera, las amenazas y los ruegos («Ya tengo una edad. No le hagas esto a un anciano»). Pero una vez que él accede, es necesario que tú, que le has engatusado, sepas bien a qué te enfrentas, porque ves cómo le cuesta, ves cuánto desea irse, ves que el solo acto de existir le resulta agotador, y tienes que repetirte cada día: «Estoy haciendo lo que debo. Permitir que haga lo que quiere hacer es contrario a las leyes de la naturaleza, a las leyes del amor». Y te abalanzas sobre los buenos momentos, te aferras a ellos como si fueran una prueba —«¿Ves? Por eso vale la pena vivir. Por eso quiero que lo intente»—, aunque esos momentos únicos no pueden compensar todos los demás, que son la mayoría. Piensas, como pensé con respecto a Jacob: «¿Para qué está aquí este niño? ¿Para darme consuelo? ¿Para que yo le dé consuelo a él? Y si un niño ya no puede ser consolado, ¿es mi deber darle permiso para que se vaya?». Y entonces vuelves a decirte: «Pero eso es abominable. No puedo».”