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Quote by Alain de Botton

“În mod stereotip, în discursurile de absolvire, educația liberală se identifică cu acumularea înțelepciunii și a cunoașterii de sine, dar aceste scopuri par a fi fost pierdute din vedere de metodologia actuală a predării și a examinării. Dacă le judecăm după ceea ce fac, și nu neapărat după ceea ce pretind cu atâta lejeritate, universitățile produc o majoritate de profesioniști foarte bine orientați (avocați, medici, ingineri) și o minoritate de absolvenți de arte bine informați cultural, dar derutați moral, panicați în legătură cu modul în care își vor câștiga existența de acum încolo. Implicit, i-am încredințat sistemului nostru de învățământ academic o misiune duală și posibil contradictorie: aceea de a ne învăța cum să ne câștigăm traiul și de a ne învăța cum să trăim. Iar pe cea de-a doua am pierdut-o, în mod inconștient, din vedere. (...) noi am construit o lume intelectuală în care cle mai apreciate instituții rareori se obosesc să pună cele mai serioase întrebări ale sufletului, darămite să le mai și dea răspuns. Pentru a rezolva incongruențele, am putea începe să ne remaniem universitățile eliminând domenii precum istoria și literatura, categorii eminamente superficiale și care, chiar dacă acoperă un material valoros, nu urmăresc ele însele temele care ne bântuie cel mai tare sufletele.”

Quote by Alain de Botton

Work

Religion for Atheists: A non-believer's guide to the uses of religion

This book delves into the various aspects of religion, examining its influence on culture, ethics, and social structures, while offering insights for those who do not identify as religious. more

Author

Alain de Botton
Alain de Botton

Alain de Botton is a Swiss writer and philosopher known for his books on philosophy, art, and culture. His work is characterized by its accessible exploration of profound themes, which has won him a wide audience. more

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“Ahora tengo sueño, digo yo, como si fuera el eco del doctor Pasavento. Y tengo la impresión de que, con mi posición de escribiente, iluminado por la luz de una imaginaria luna menguante, recuerdo las humildes posiciones de aquellos personajes de Walser de los que Walter Benjamin decía que parecían provenir de la noche más oscura, personajes que venían del sueño de una noche veneciana y que lo que lloraban era prosa. “Pues el sollozo”, decía Benjamin, “es la melodía del parloteo de Walser”. Son personajes que no han renunciado a su componente infantil, seguramente porque nunca fueron niños. Les horroriza la idea de que, por cualquier circunstancia ajena a sus deseos, puedan llegar a tener éxito en la vida. ¿Y por qué les horroriza tanto? Desde luego no por sentimientos como el desprecio o el rencor, sino, como dice Benjamin, en sus líneas dedicadas a Walser, por motivos del todo epicúreos. Quieren vivir con ellos mismos. No necesitan a nadie. Son seres a los que su propia naturaleza aleja de la sociedad y que, en contra de lo que pueda pensarse, no necesitan ninguna ayuda, pues si quieren seguir siendo de verdad sólo pueden alimentarse de sí mismos. Proceden, o aparentan proceder, de las praderas de Appenzell y su vida empieza donde acaban los cuentos. “Y si no han muerto, entonces es que hoy viven todavía”, dice Walser de los personajes de esos cuentos. Y nos muestra a continuación cómo viven y a qué se dedican, nos explica qué es lo suyo. Hay días en que lo suyo es ser como coches fúnebres que van a todas partes menos al cementerio. Y otros en los que lo suyo son textos, ensayos errantes, microgramas, furtivas conversaciones con un botón, ilusorios papelillos, pequeña prosa, tentativas de escribir para ausentarse, cigarrillos efímeros y cosas por el estilo.”

“Hay metáforas más reales que las personas que pasan por la calle. Hay imágenes en los rincones de los libros que viven más nítidamente que muchos hombres y mujeres. Hay frases literarias que tienen una personalidad absolutamente humana. Hay fragmentos de párrafos míos que me hielan de pavor, de tal modo los siento claramente como seres humanos, tan bien perfilados contra las paredes de mi cuarto, por la noche, en la sombra. He escrito frases cuyo sonido -es imposible ocultar su sonido-, es absolutamente el de una cosa que ganó exterioridad absoluta y alma por completo.”

“Había leído lo bastante como para apreciar mi ingenio literario, pero no lo bastante como para identificar mis fuentes de conocimiento. Me encantan las mujeres así. Podía decirle cosas como: "La principal diferencia entre la felicidad y la alegría es que la felicidad es sólida, mientras que la alegría es líquida" y, escudándome en su ignorancia de Salinger, sentirme ingenioso, seductor y, porqué no decirlo, joven. Notaba que Ernie me miraba fijamente mientras yo me daba pisto, pero qué diablos, pensaba yo. Un hombre tiene derecho a flirtear.”