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Quote by Steven Pressfield

Work

Gates Of Fire

This novel delves into the events surrounding the famous Battle of Thermopylae, offering a detailed account of the Persian Wars and the heroic stand of the Greek forces led by King Leonidas. more

Author

Steven Pressfield
Steven Pressfield

Steven Pressfield, born in 1943, is a renowned author known for his historical and war novels. His works are highly appreciated for their deep historical insights and vivid depiction of war scenes. more

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“Aún recuerdo una violenta discusión entre mi padre y un sionista que había venido a recaudar dinero para Israel. Mi padre aborrecía el sionismo. Esa sola idea le parecía demencial. A su juicio, era tan absurdo reclamar Palestina después de dos mil años como lo habría sido que los italianos reclamaran Alemania porque en otra época la habían ocupado los romanos. Eso sólo podría desembocar en una matanza interminable y los judíos deberían combatir a todo el mundo árabe.”

“Y de la misma manera, las innumerables personas que tomaban parte en aquella guerra actuaban según sus cualidades particulares, sus costumbres, de acuerdo con las condiciones y objetivos perseguidos. Todos ellos tenían sus temores, sus vanidades y sus alegrías, se indignaban y discutían, creyendo saber lo que hacían y convencidos de actuar por sí mismos aunque eran un instrumento inconsciente de la historia y llevaban a cabo una empresa oculta para ellos, pero incomprensible para nosotros, tal es la suerte inmutable de todos los hombres de acción que en realidad son menos libres cuanto más alto se hallan en la jerarquía humana. Los hombres de 1812 desaparecieron hace mucho tiempo. Sus intereses personales se borraron sin dejar rastro. Ante nosotros tan solo queda el resultado histórico de toda aquella época. Admitamos, sin embargo, que los hombres de Europa mandados por Napoleón debían penetrar en Rusia y perecer en sus tierras, y toda la actividad contradictoria, insensata y cruel de los autores de aquella guerra se nos hace comprensible.”

“La guerra no es un intercambio de cumplidos, sino la cosa más odiosa del mundo. Hay que comprenderla bien y no jugar a la guerra. Debe aceptarse severamente esa terrible necesidad. Todo se reduce a eso. Rechazando los engaños y las mentiras, las guerras entonces se llevará con todas sus consecuencias y no será un juego. De otra manera, se convierte en el pasatiempo favorito de gentes ociosas y frívolas. El estamento militar es el más digno, ¿y qué es la guerra? ¿Qué es necesario para triunfar en el arte militar? ¿Qué pretende el estamento militar? El fin de la guerra es el asesinato, los instrumentos de la guerra son el espionaje, la traición y su instigación, la ruina de los habitantes, el saqueo, el robo llevado a cabo para mantener a los ejércitos, el engaño y la mentira que reciben el nombre de astucia militar. La vida del estamento militar descansa en la disciplina, es decir, en la falta de libertad, en el ocio, la ignorancia, la crueldad, el libertinaje, las borracheras. Y a pesar de ello, es el estamento superior respetado por todos. Los reyes, salvo el de China, llevan uniforme militar, y quien mate más gente recibe mayores recompensas. Mañana, por ejemplo, se reúnen y acuerdan matarse unos a otros. Se matan, dejan malheridos a decenas de miles, y luego celebran numerosos tedeums para agradecer el haber matado a tanta gente, cuyo número llegan a aumentar, y proclaman la victoria suponiendo que cuantos más muertos, mayor el mérito. ¿Cómo puede Dios mirar y escuchar todo esto desde allá arriba?”