Quotessence
Home / Quotes / Quote by A.E. Samaan

Quote by A.E. Samaan

Work

Thoughts in the Ether: Pensamientos en el Éter

Browse quotes and source details for this work. more

Author

A.E. Samaan

Browse famous quotes and profile details for A.E. Samaan. more

You May Also Like

“Si quiere que lo traten con respeto, no se olvide de tener siempre en el ropero un traje nuevo y unos zapatos flamantes. Muérase de hambre, pero que no le fallen guantes ni bastón. Aféitese, si no tiene navaja con un vidrio, y póngase, en vez de polvo, cualquier compuesto de pulir metales; pero si va a pedir algo, vaya con la prestancia de un gran señor y la insolencia de un príncipe. La gente en este país, sólo respeta a los insolentes y a los mal educados. Si usted entra a un juzgado o a una comisaría hablando fuerte y sin quitarse el sombrero, todos le atenderán cortésmente, temerosos que usted sea algún bandido que actúa en política.”

“Mira, cariño, a nadie le pasaría nunca por la cabeza hacer una operación a un niño sin someterlo antes a una prueba. ¡Y nadie soñaría siquiera en separar a un niño de su daimonion! La única cosa que se le hace es un pequeñísimo corte y a partir de aquel momento ya no hay otra cosa que felicidad. ¡Felicidad para siempre! Tu daimonion es para ti un amigo y un compañero maravilloso mientras eres joven pero, cuando llegas a a pubertad, una edad que ya estás a punto de alcanzar, los daimonions te transmiten una gran cantidad de pensamientos y de sentimientos muy desagradables y eso es precisamente lo que hace que el Polvo penetre en el interior. Gracias a una rápida operación realizada antes de que esto suceda, se alejan para siempre las complicaciones. Y tu daimonion sigue contigo... sólo que queda desconectado de ti. Se convierte en... un cachorrillo encantador. ¡El mejor cachorrillo del mundo! ¿No te gustaría tener un cachorrillo? (Marisa Coulter)”

“O Trono, se existia, existia por consentimento da Revolução - Revolução que impusera a coroa na fronte da varonil princesa e lha poderia retirar - ou a ela, ou à sua descendência desde que ao direito histórico da dinastia se salvaguardava o direito legal da constituição e a legitimidade do Princípio cedia à legalidade do Facto. Adivinham-se as consequências. E se as sentiu D. Maria II em sua própria vida, mais dolorosamente as sentiria El-Rei D. Carlos, sem mêdo, ao cair espingardeado no Terreiro do Paço em nome da mesma liberdade que obrigava a embarcar em Sines, pobre como Job, o último soberano legítimo de Portugal.”