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Inclusión Quotes

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Inclusión Quotes

“Primer Idioma (El Soneto) El español es mi segundo idioma, Mi primer idioma es el amor. La neurociencia es mi segundo sentido, Mi primer sentido es el amor. La teología es mi segunda fe, Mi primera fe es interreligiosa. La filosofía es mi segunda naturaleza, Mi primera naturaleza es amabilidad. Lo analógico es mi segunda pasión, Mi primera pasión es el diálogo. La ley es mi segunda tarea, Mi primera, es humanizar el mundo. Todas etiquetas son segundas etiquetas, Nuestra etiqueta nativa es humano. Toda tradición es segunda tradición, La tradición nativa de la tierra es la compasión.”

“El Soneto Maya Soy El Dorado del humanitarismo, El Himalaya del multiculturalismo. El fin del ruido del odio animal, Soy la canción del cosmos humano. Yo soy el peregrino de la unidad - Idioma no importa, mensaje es maestro. Maya soy, azteca soy, inca soy, humano soy - Humano en el universo, universo en el humano. Dorado soy, borracho soy - Al servicio de la gente, soldado soy. Escucha el silencio, oirás el universo, Océano en una gota, agua de vida soy. Cada nación es mi nación, Cada cultura es mi cultura. La integración es mi religión, La Humanidad, mi nacionalidad.”

“Mi Nombre es Humano (El Soneto) Preguntaste, ¿cuál es mi nación? Digo, es humanidad. Preguntaste, ¿cuál es mi idioma? Digo, es bondad. Preguntaste, ¿cuál es mi cultura? Digo, es humanidad. Preguntaste, ¿cuál es mi tradicion? Digo, es humildad. Preguntaste, ¿cuál es mi género? Digo, es coraje. Preguntaste, ¿cuál es mi religion? Digo, es desinterés. Preguntaste todo, excepto mi objetivo. Te digo, es unir el universo.”

“Soneto de Idiota Yo no nací latino, ¡aún así me aceptarás, como tu gente propia! Mi corazón, alma, todo roto, ¿aceptarás las piezas como precio, por un lugar pequeño en tu familia? Me cuesta hablar español, todavía hay mucho que escribo. Poesía sólo necesita un buen corazón, ni impecable gramática, ni vocabulario. Soy local porque soy responsable - Cada pueblo mi pueblo, mi humanidad insiste. Got no past no future, el idiota stands at your door, And I ask you again, ¿me tomarás como tu gente?”

“Mito: Masividad y calidad son dos términos irreconciliables El mayor acceso a la educación genera fuertes tensiones y desafíos en todos los países. Si un número relevante de niños y jóvenes que estaban fuera del sistema ingresan en él, como sucedió en años recientes en la Argentina, sobre todo a partir de la obligatoriedad del secundario, la composición social y cultural de las aulas se transforma. Para los docentes, crece el desafío de dar respuesta a una situación que no admite recetas simples. En las instituciones donde este cambio ha sido más significativo muchos docentes se sienten desbordados por la complejidad del escenario. [...] Pero una cosa es que no existan recetas y otra muy diferente es que las dificultades lleven a situaciones de frustración que terminen por consagrar un mito: no se pueden llevar adelante buenos procesos de enseñanza con alumnos que “no quieren aprender”. Este mito busca atacar las políticas de inclusión que “meten” en la escuela, y en el aula, a los “alumnos problema”. [...] Es habitual que la elite sienta nostalgia de la homogeneidad social y cultural, de los buenos tiempos en que a “toda” la sociedad le gustaba la música clásica y todo marchaba mejor que ahora, una época en la que dominan el rock y la cumbia. En realidad, esa “sociedad” de antes estaba integrada exclusivamente por quienes tenían cierta extracción de clase y gustos culturales afines. El resto de los ciudadanos estaban completamente excluidos. Añorar aquello es como sentir nostalgia por la época del primer Centenario: en 1910 no había voto universal y el analfabetismo era alto. En ese sentido, los sectores de la elite se quejan y padecen los procesos de inclusión que tienden a universalizar derechos, tendencia a la que prefieren denominar “masificación”. Y si bien la exclusión jurídica ha desaparecido, la discriminación social se advierte aún en sectores medios y altos que procuran evitar el contacto con la “masificación” o con la heterogeneidad social. Como son motivos no siempre fáciles de enunciar en voz alta, suelen mencionar otras mitomanías para justificar sus gestos y decisiones. En algunos casos, para conjurar los temores pueden permitirse asistir a colegios o universidades más exigentes (pero ¿cuántos llegan a Harvard?). Otras veces, concurren a instituciones de enseñanza privada que están muy por debajo de la educación pública. Quizás allí se ofrezca un servicio de calidad y una atención personalizada, pero esto no siempre se corresponde con la calidad académica. [...] Detrás del mito asoma una concepción elitista de la vida y de la calidad en términos de excelencia (que, por definición, no podría ser generalizada). Incluso, a veces se constata un gesto aristocrático extemporáneo, cuando esa visión elitista es enunciada por alguien que se imagina a sí mismo, en el pasado, como parte de los estratos más altos del sistema, cuando en realidad habría estado entre los excluidos. Hay que distinguir la forma de enunciar el mito de su significado. Por ejemplo, se dice que “hay que elegir entre masividad y calidad porque son incompatibles”, cuando en realidad se quiere (y no se puede) decir que debería haber “escuelas de calidad para los buenos alumnos” y “escuelas de cuarta para los alumnos de cuarta”.”