Quotessence
Home / Authors / Mario Mendoza

Mario Mendoza Quotes

Author

Filter quotes by topic

Famous Mario Mendoza Quotes

“Por eso, a partir de mi salida de la cárcel y de esa conversación con mi familia, supe en lo más profundo de mí, y casi podría decir que lo sentí físicamente, que un día me iba a morir, que todo es transitorio, efímero, que nada tiene en realidad mucho peso ni sustancia, y que por lo tanto estamos atrapados en un sueño, en una dimensión de irrealidad: creemos que las cosas, las ideas, los afectos y que nosotros mismos somos perdurables, cuando la verdad es que estamos de paso y que nuestra importancia es muy poca, por no decir inexistente.”

“¿De qué sirve tu clase social, tu educación, todo lo que has leído, si no haces nada por tu país, por tu gente, por este pueblo que aguanta hambre desde el amanecer hasta el anochecer? ¿Para qué ser inteligente si esa inteligencia no es capaz de enfrentarse a la injusticia y a las estructuras que detentan el poder de manera inmoral? ¿De qué sirve tanta cultura si uno no es capaz de echarle una mano al otro?”

“Rafael sentía que la educación tradicional era en realidad una manera de ir cegando a nuestros niños y a nuestros jóvenes, de irlos preparando para que el sistema los machacara más tarde a su antojo. Ninguna materia está diseñada para entusiasmar, para seducir, para fomentar la alegría del conocimiento. Todo lo contrario: cada maestro deposita en su clase sus propias frustraciones, su tristeza, el estruendoso fracaso de su vida. Y de ahí en adelante el sistema entero se encargará de irnos moldeando para que jamás despertemos de ese marasmo que es la vida de manso empleado eficiente: las propagandas, las telenovelas y los seriados televisivos, los noticieros de radio y televisión que siempre mienten y que observan los hechos desde ángulos sesgados que están bajo la supervisión de ciertos consorcios económicos, el concepto de belleza anoréxico y famélico que condena a millones de personas a sufrir con dietas y a someterse a pésimas alimentaciones, la comida chatarra que condena a los otros a engordarse hasta la enfermedad y la muerte, el consumismo aberrante, el racismo soterrado o explícito, todo está perfectamente armado para que cada uno de nosotros caiga en la trampa y empiece a comportarse como los otros, a pensar lo mismo, a sentir lo mismo, a soñar lo mismo. A esa gigantesca maquinaria, a ese descomunal tinglado donde todo está preparado para que nuestras vidas sucumban y se hundan, Rafael lo llamó La Cosa.”

“Por encima de cualquier otro ideal, el que yo más valoraba era la libertad, no soportaba sentirme amarrado, sometido, controlado, obligado a cumplir con una serie de rutinas detestables. Prefería mil veces la depresión solitaria, el aburrimiento y quedarme botado todo un domingo en la cama sin hacer nada, durmiendo a intervalos, comiendo cualquier cosa y leyendo una buena novela mientras afuera la lluvia castigaba la ciudad. Además, en la medida en que me iba acercando a los cuarenta años cada vez me asumía mejor, sin tapujos ni falsas ilusiones, sin pretender ser como los demás.”