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Quote by Carla Maliandi

“Cuando la bola espejada se me cayó en mi cabeza no sentí ningún dolor. Vi las caras de todos desfigurarse alrededor y la flor que tenía en el pelo tirada en el piso, abierta en una decena de pétalos. Las piernas dejaron de sostenerme. Desde el suelo vi rebotar la bola de espejos y sentí en ese instante cómo todos mis pensamientos se rompían en millones de partes. Lo que vino después fue una oscuridad fresca sin pensamientos, que me arrastró como una ola que retrocede, que vuelve al fondo del océano.”

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Work

La estirpe

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Author

Carla Maliandi

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“Si pudiéramos vivir siempre conscientes de que somos hijos de un Padre celestial que nos contempla sin cesar y que desempeñamos un papel en su creación, todos nuestros pensamientos y nuestras obras serían oración. Toda auténtica oración comienza precisamente ahí: poniéndose en presencia de Dios. La ficción de su presencia no vale de nada, ni tampoco su imagen. La fe nos enseña que Dios está en todas partes, que está siempre con nosotros, pero solo si acudimos a Él. De ahí que seamos nosotros quienes debemos ponernos en presencia de Dios, nosotros quienes debemos acudir a Él con fe, nosotros quienes hemos de superar una imagen para creer –para constatar– que estamos en presencia de un Padre amoroso siempre dispuesto a oír nuestras historias infantiles y a responder a nuestra confianza de niños. Entonces cualquier pensamiento se convierte en padre de una oración y, con mucha frecuencia, las palabras resultan superfluas. Esta oración es absorbente. Una vez que la has experimentado, no puedes olvidarla nunca.”

“En la cruz encontramos una nueva forma de vivir basada en la misericordia de Dios y en nuestra identificación con el Inmaculado. No es una identificación que se basa simplemente en nuestra fuerza de voluntad o nuestro pensamiento. Se nos da su vida en el Espíritu Santo, quien nos da poder para vivir como lo hizo Jesús. Ya no buscamos justificarnos y argumentar nuestro caso de admisión al cielo en función de lo buenos que hemos sido. Por el contrario, confiamos en lo que Jesús ha hecho por nosotros. Él nos ha justificado, y es el traje de su justicia el que buscamos ponernos diariamente.”