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Quote by Eve Ensler

“Para de fato compreender a violência contra a mulher, precisamos observar as interseções de classe, desastres ambientais, gênero, imperialismo, militarismo, patriarcado, pobreza, racismo e guerra.”

Quote by Eve Ensler

Work

The Vagina Monologues

This book is a compilation of personal narratives and essays that delve into the diverse experiences and attitudes of women towards their vaginas. It covers a range of topics, including body image, sexual experiences, and cultural perceptions, offering a candid and often humorous look at the complexities of female sexuality. more

Author

Eve Ensler
Eve Ensler

Eve Ensler is an American playwright, best known for her work 'The Vagina Monologues', which is based on her investigation into the issue of violence against women and has sparked a global movement for women's empowerment. Her works often focus on women's experiences and social justice issues. more

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“Los trabajos de la guerra eran entonces comunes a las mujeres y a los hombres, y por esta causa la diosa era representada en sus imágenes y en sus estatuas con una armadura; era como una advertencia, para indicar que desde el momento en que el varón y la hembra están destinados a vivir juntos, la naturaleza ha querido que pudiesen ejercer igualmente las facultades, que son el atributo de su especie.”

“—¿Nada más que eso? Vaya, pero si es muy fácil. Hasta los niños conocen que hemos perdidos. ¿Pero sabe qué? De nosotros, los grandes derrotados de la historia, a menos que hayamos sido con toda evidencia tan locos y degenerados como Calígula, el mundo siempre se preguntará si no sentíamos culpa por la real o supuesta cagada que nos mandamos.Las personas sienten culpa para no reconocer que tienen bloqueado el sentir. No sienten nada, en el fondo, porque son unos insensibles y la culpa es un sustituto. Si no se sintieran culpables, no tendrían más remedio que ver su gran vacío. Pero si pese a lo dicho fuesen adelante y rechazaran la culpa, ocurriría una de las dos cosas: o que se destruyesen, o que adquirieran la posibilidad de tornarse más humanos y con auténticos sentimientos. Yo me siento responsable por la pérdida de la guerra y por todos los muertos. Pero no culpable. Sé que es muy difícil, casi una disciplina yoga, y se torna un problema insoluble para la gente común en razón de que el Anti-ser tergiversa todo: inventa delitos haciendo pasar por abominable y vergonzoso lo que nunca lo fue, etc. Primero se inventó la culpa y después se arrastró al ser humano hasta que coincidiese con la falta supuesta. Después tal coincidencia le fue echado en cara, naturalmente, con lo cual el hombre, por sí mismo, aplicó el látigo con su cuerpo y su ser. ¿Quién dice que el movimiento continuo no existe?: la culpa es ese motor que sólo necesita que le den energía una vez y luego sigue marchando para siempre. No fue fácil convencer a los hombres de que eran culpables de sexo, vida y alegría. Llevó miles de años. Pero una vez que la máquina se pone en marcha ya únicamente puede pararla un milagro social. Nuestra Tecnocracia fue uno de los intentos del hombre por desmontar ese mecanismo diabólico. Así, pues, ahora, ni siquiera quien cometió un delito debe prestarse al juego. Es indispensable que tal persona no sienta culpa, pero, al mismo tiempo, que lo reconozca todo y no busque justificativos que lo dejen tranquilo. No bloquear, pero tampoco suicidarse. Un hombre puede matarse, pero nunca por flaqueza culposa.”

“Il grosso della schiera turca invece cercò di sfuggire per la via più breve al mortale groviglio delle rupi e si lanciò inciampando e cadendo verso la sella, inseguito dai guerrieri della montagna. Questi erano fuori di sé. Folli suoni gutturali ed urlanti uscivano dalla loro bocca, mentre davano la caccia ai Turchi. Anche Gabriele Bagradiàn aveva perduto da un pezzo la chiarezza del condottiero, scosso da una ebbrezza sconosciuta, da una delirante musica primordiale, che si era destata dal sonno millenario del suo sangue. Anche dal suo petto erompevano i suoni brevi, gutturali di un idioma selvaggio, che, sveglio, lo avrebbe riempito d'orrore. Il mondo diventava ancora cento volte più leggero di prima. Era un nulla, più inconsistente del tremito sottile di una libellula. Era una danza saltellante e rossastra e non faceva male al danzatore.”