“Pese a ese desengaño espiritual, Max seguía teniendo la necesidad de creer en algo más veraz que el mundo que le rodeaba. Le resultaba difícil dejar la irracionalidad. Y cuanto más empeoraba la relación de sus padres, tanto más irracional se volvía él. Mientras el mundo que le rodeaba se desmoronaba como un castillo de naipes, él buscaba la salvación en la fe. En su interior había un desdoblamiento: Max el creyente por un lado, Max el escéptico por el otro. Era el creyente el que había puesto todas sus esperanzas en un disco rayado y en un viejo gruñón que olía raro. No era el primero al que le ocurría eso, muchas personas no salían de esa fase a lo largo de toda su vida. Max también tenía miedo de despertar, del definitivo final de su infancia. Quería seguir dormitando y soñando algún tiempo, envuelto en una manta caliente de mentiras. No quería levantarse y sentir el frío suelo bajo sus pies desnudos. Todavía no. A pesar de la enorme carga probatoria de lo contrario, Max seguía aferrado a ello: él creía en lo imposible.”
Quote by Emanuel Bergmann
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“He left her there — amid doubt and fear, amid love and incomprehension, amid pain and hope.”
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