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Quote by Mario Vargas Llosa

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El sueño del celta

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Mario Vargas Llosa
Mario Vargas Llosa

Mario Vargas Llosa, born on March 28, 1936, is a renowned writer from Peru. His works span various literary forms including novels, plays, and essays, and are known for their unique narrative techniques and profound insights into the social realities of Latin America. more

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“I want you to be happy. I want you to be satisfied. I want you to be fulfilled. I want you to be able to live life on your own terms. I worry that no matter how much he loves you and you love him, marriage might bring you more sorrow than joy. No woman gets married thinking, Golly, I hope he turns me into his personal servant. And yet it happens. All the time. To lots of us. To me. Please refuse to allow him to do this to you. I want you to be happy, and whatever makes you happy will make me happy. I just want him to love you more than you love him. I want him to treat you with respect, and I don't want the burden of keeping the marriage healthy to fall on you. He has to carry his half! I want him to carry your burdens. I want him to consider your hopes and dreams and needs in all his decisions. I want him to show you acts of kindness, large and small. I want you to find joy with him at your side.”

“cuando a través de la auto-suficiencia los ciudadanos del mundo ya no tengan que trabajar para ganarse el sustento, tampoco habrá policías ni jueces asalariados. ¿Quién vigilará entonces nuestras calles y mediará en los confictos? Cuando ya no haya bomberos y rescatistas asalariados, ¿quién nos auxiliará durante los desastres?”

“Díjele que entre nosotros existía una sociedad de hombres educados desde su juventud en el arte de probar con palabras multiplicadas al efecto que lo blanco es negro y lo negro es blanco, según para lo que se les paga. El resto de las gentes son esclavas de esta sociedad. Por ejemplo: si mi vecino quiere mi vaca, asalaria un abogado que pruebe que debe quitarme la vaca. Entonces yo tengo que asalariar otro para que defienda mi derecho, pues va contra todas las reglas de la ley que se permita a nadie hablar por si mismo. Ahora bien; en este caso, yo, que soy el propietario legítimo, tengo dos desventajas. La primera es que, como mi abogado se ha ejercitado casi desde su cuna en defender la falsedad, cuando quiere abogar por la justicia -oficio que no le es natural- lo hace siempre con gran torpeza, si no con mala fe. La segunda desventaja es que mi abogado debe proceder con gran precaución, pues de otro modo le reprenderán los jueces y le aborrecerán sus colegas, como a quien degrada el ejercicio de la ley. No tengo, pues, sino dos medios para defender mi vaca. El primero es ganarme al abogado de mi adversario con un estipendio doble, que le haga traicionar a su cliente insinuando que la justicia está de su parte. El segundo procedimiento es que mi abogado dé a mi causa tanta apariencia de injusticia como le sea posible, reconociendo que la vaca pertenece a mi adversario; y esto, si se hace diestramente, conquistará sin duda, el favor del tribunal. Ahora debe saber su señoría que estos jueces son las personas designadas para decidir en todos los litigios sobre propiedad, así como para entender en todas las acusaciones contra criminales, y que se los saca de entre los abogados más hábiles cuando se han hecho viejos o perezosos; y como durante toda su vida se han inclinado en contra de la verdad y de la equidad, es para ellos tan necesario favorecer el fraude, el perjurio y la vejación, que yo he sabido de varios que prefirieron rechazar un pingüe soborno de la parte a que asistía la justicia a injuriar a la Facultad haciendo cosa impropia de la naturaleza de su oficio. Es máxima entre estos abogados que cualquier cosa que se haya hecho ya antes puede volver a hacerse legalmente, y, por lo tanto, tienen cuidado especial en guardar memoria de todas las determinaciones anteriormente tomadas contra la justicia común y contra la razón corriente de la Humanidad. Las exhiben, bajo el nombre de precedentes, como autoridades para justificar las opiniones más inicuas, y los jueces no dejan nunca de fallar de conformidad con ellas. Cuando defienden una causa evitan diligentemente todo lo que sea entrar en los fundamentos de ella; pero se detienen, alborotadores, violentos y fatigosos, sobre todas las circunstancias que no hacen al caso. En el antes mencionado, por ejemplo, no procurarán nunca averiguar qué derechos o títulos tiene mi adversario sobre mi vaca; pero discutirán si dicha vaca es colorada o negra, si tiene los cuernos largos o cortos, si el campo donde la llevo a pastar es redondo o cuadrado, si se la ordeña dentro o fuera de casa, a qué enfermedades está sujeta y otros puntos análogos. Después de lo cual consultarán precedentes, aplazarán la causa una vez y otra, y a los diez, o los veinte, o los treinta años, se llegará a la conclusión. Asimismo debe consignarse que esta sociedad tiene una jerigonza y jerga particular para su uso, que ninguno de los demás mortales puede entender, y en la cual están escritas todas las leyes, que los abogados se cuidan muy especialmente de multiplicar. Con lo que han conseguido confundir totalmente la esencia misma de la verdad y la mentira, la razón y la sinrazón, de tal modo que se tardará treinta años en decidir si el campo que me han dejado mis antecesores de seis generaciones me pertenece a mí o pertenece a un extraño que está a trescientas millas de distancia.”

“Sí, por ejemplo, un narcotraficante vende drogas y con eso perjudica a muchos adictos, incluso puede llevarlos a la muerte; pero si con su dinero hace obras públicas para la comunidad eso es bueno, porque nadie más lo hace, y si lo piensas los adictos son los que buscan seguir en esa situación, ellos también podrían decir ya basta y negarse a comprar drogas para rehabilitarse, así que tal vez no lo delataría. Pero si fuera un secuestrador que mata, agrede y lastima sólo porque quiere ver su colección de autos crecer, lo delataría aunque estuviera evitando la sobrepoblación mundial.”