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Quote by C.S. Lewis

“No hay más ser no creado que Dios. Dios no tiene contrario. Ningún ser podría alcanzar una “perfecta maldad” opuesta a la perfecta bondad de Dios. Satán, el cabecilla o dictador de los diablos, es lo contrario no de Dios, sino del arcángel Miguel. Se les pintan alas, para empezar, con la intención de dar una idea de la celeridad de la energía intelectual libre de todo impedimento. Un ser que aún puede sentir afecto no es todavía un diablo. En las Escrituras, la visitación de un ángel es siempre alarmante; tiene que empezar por decir: “No temas”. Los ángeles malos, como los hombres malos, son enteramente prácticos. Tienen dos motivaciones. La primera es el temor al castigo y la segunda, una especie de hambre.”

Quote by C.S. Lewis

Work

The Screwtape Letters

This work is a fictional correspondence that explores themes of temptation, morality, and spiritual warfare through the lens of a demonic mentor guiding his apprentice. more

Author

C.S. Lewis

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“El enemigo mucho mira si una ánima es gruesa o delgada; y si es delgada, procura de más la adelgazar en extremo, para más la turbar y desbaratar. Verbi gracia, si ve que una ánima no consiente en sí pecado mortal ni venial ni aparencia alguna de pecado deliberado, entonces el enemigo, cuando no puede hacerla caer en cosa que parezca pecado, procura de hacerla formar pecado adonde no es pecado, así como en una palabra o pensamiento mínimo. Si la ánima es gruesa, el enemigo procura de engrosarla más. Verbi gracia, si antes no hacía caso de los pecados veniales, procurará que de los mortales haga poco caso; y si algún caso hacía antes, que mucho menos o ninguno haga agora.”

“Los que conciben al diablo como partidiario del mal y al ángel como cambatiente del bien, aceptan la demagogia de los ángeles. La cuestión es evidentemente más compleja. Los ángeles no son partidarios del bien, sino de la creación divina. El diablo es, por el contrario, aquel que le niega al mundo toda significación racional. La dominación del mundo, como se sabe, es compartido por ángeles y diablos. Sin embargo, el bien del mundo no requiere que los ángeles lleven ventaja sobre los diablos (como creía yo de niño), sino que los poderes de ambos estén más o menos equilibrados. Si hay en el mundo demasiado sentido indiscutible (el gobierno de los ángeles), el hombre sucumbre bajo su peso. Si el mundo pierde completamente su sentido (el gobierno de los diablos), tampoco se puede vivir en él.”

“—¡Oh, mi querida Biondetta! —le dije, aunque forzándome un poco—, tú me bastas, tú colmas todos los deseos de mi corazón… —No, no —replicó vivamente—, Biondetta no debe bastarte: no es ése mi nombre; tú me lo habías dado, me halagaba, lo llevaba con placer; pero debes saber quién soy… Soy el diablo, mi querido Álvaro, soy el diablo… Al pronunciar esta palabra con un tono de dulzura tan encantadora, cerraba más que exactamente el paso a las respuestas que hubiese querido darle. En cuanto pude romper el silencio, le dije: —Deja, mi querida Biondetta, o quienquiera que seas, de pronunciar ese nombre fatal y de recordarme un error del que he abjurado hace mucho tiempo. —No, mi querido Álvaro, no era ningún error; he tenido que hacértelo creer así, querido hombrecito. Era necesario engañarte para que te volvieras, por fin, razonable. Tu especie huye de la verdad: cegarte es la única manera de hacerte feliz. ¡Ah, cuánto lo serás si quieres serlo! Me propongo colmarte de felicidad. Convendrás conmigo en que no soy tan repugnante como me pintan…”

“Ingrato, coloca la mano sobre este corazón que te adora; que el tuyo se anime, si es posible, con la más ligera de las emociones que tan sensibles son en el mío. Deja que fluya por tus venas un poco de esa llama deliciosa que abrasa las mías; suaviza, si puedes, el sonido de esa voz tan propia para inspirar amor y de la que no te sirves, y en exceso, más que para asustar mi alma tímida; dime, en fin, si te es posible, pero con la misma ternura que yo siento por ti: mi querido Belcebú, te adoro…”

“Ya están arreglados nuestros asuntos —me dice, sin alterar sensiblemente ese tono de voz al que me tiene acostumbrado—. Acudiste en mi busca: te he seguido, servido, favorecido; he obrado, en fin, según tu voluntad. Deseaba tu posesión y, para conseguirla, necesitaba que me ofrecieras un libre abandono de ti mismo. Sin duda, debo a ciertos artificios la primera complacencia; en cuanto a la segunda, yo había descubierto mi nombre: sabías a quién te entregabas y de nada te valdría ahora alegar ignorancia. Desde este instante, Álvaro, nuestro vínculo es indisoluble; pero, para cimentar nuestra sociedad, es importante que nos conozcamos mejor. Como yo te sé ya casi de memoria, para que las ventajas sean recíprocas debo mostrarme a ti tal como soy.”

“Hay una batalla espiritual invisible a nuestro alrededor. Jesús combate por cada uno de nosotros, pero el diablo intenta interferir. El amor hizo que desapareciera el diablo. El orgullo es su distintivo, la gente humilde que confía en Dios es más fuerte que cualquier diablo. Él sólo tiene el poder que queramos darle, y únicamente podemos dárselo mediante nuestro libre albedrío. Ataca a través de las personas que han permitido que reine en sus corazones. La gente, sin saberlo, acepta su influencia con las elecciones que toma en la vida. Ésta es una de las razones por las que Nuestra Señora enfatiza la importancia de la oración. Si Dios reina en nuestro corazón, entonces no hay espacio para nada malo.”