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Thérèse de Lisieux Quotes

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Famous Thérèse de Lisieux Quotes

“En un instante comprendí qué es la vida. Hasta entonces no me había parecido tan triste, pero ahora se me presentó en toda su realidad. Vi que no es más que sufrimiento y separación continua. Derramé lágrimas muy amargas, pues no comprendía aún la alegría del sacrificio; era débil, tan débil que considero una gran gracia haber podido soportar un dolor que parecía estar muy por encima de mis fuerzas. Si me hubiese enterado poco a poco de la partida de mi Paulina querida, tal vez no habría sufrido tanto, pero [26rº] al saberlo por sorpresa, fue como si una espada se me hubiera clavado en mi corazón.”

“Lo principal que descubre Santa Teresita es que a Dios no se le conquista. A Dios, se le acepta. Él se da. «Él se quiere reservar para sí la dulzura de dar» (C 121). A nosotros nos toca respetarle, aceptarle desde nuestra pequeñez y debilidad. Nuestra misión es la de ser sencillos e insignificantes como «una gotita de rocío». Para llenar esta misión es «necesario permanecer sencilla».”

“Jesús dio a sus apóstoles un mandamiento nuevo, SU PROPIO MANDAMIENTO, como lo dice más adelante, ya no habla de amar al prójimo como a sí mismo sino de amarlo como él, Jesús, lo ha amado. Jesús, Tú conoces mejor que yo mi debilidad, mi imperfección, sabes muy bien que jamás podría amar a mis hermanas como Tú las amas, si tú mismo, Jesús mío, no las amaras también en mí. Tu voluntad es amar en mí a todos aquellos a quienes me ordenas amar. Estoy convencida de que cuando ejercito la caridad, es Jesús sólo quien obra en mí: cuanto más unida a Él estoy, tanto más amo a todas mis hermanas. Cuando quiero aumentar en mí el amor, y sobre todo, cuando el demonio intenta poner ante los ojos de mi alma los defectos de tal o cual hermana que me resulta menos simpática, me apresuro a descubrir sus virtudes, sus buenos deseos, me digo que si la he visto caer una vez quizá ha ganado [13rº] muchas victorias que oculta por humildad, y que esa aparente falta sea tal vez, a causa de la intención, un acto de virtud.”

“Dios no llama a los que son dignos sino a los que quiere. Todo depende, no del querer o del esfuerzo del hombre, sino de la Misericordia de Dios» (Rom 9,15-16) Durante mucho tiempo me he preguntado por qué Dios tiene preferencias, por qué no reciben todas las almas un grado igual de gracias. Me preguntaba por qué los pobres salvajes, por ejemplo, mueren en gran número sin haber siquiera oído pronunciar el nombre de Dios... Jesús se dignó instruirme acerca de este misterio. Puso ante mis ojos el Libro de la Naturaleza. Comprendí que si todas las flores pequeñitas quisieran ser rosadas, la naturaleza perdería su ornato. Lo mismo ocurre en el mundo de las almas, que es el Jardín de Jesús. La perfección consiste en hacer su voluntad, en ser lo que Él quiere que seamos... Comprendí también que el amor de nuestro Señor se revela tanto en el alma más simple que en nada resiste a su gracia como en el alma más sublime.”

“La verdadera sabiduría consiste en «querer ser ignorado y tenido por nada» –en «gozar en el desprecio de sí»–. Yo quería que, como el de Jesús, «mi rostro estuviera verdaderamente escondido y que nadie en la tierra pudiera reconocerme». Tenía sed de sufrir y de ser olvidada.”

“Al comienzo de mi vida espiritual, hacia los trece o catorce años, me preguntaba qué más podría adquirir en lo sucesivo, pues creía que me era imposible comprender mejor la perfección. Pronto reconocí que cuanto más se adelanta en este camino, tanto más lejos del término se cree uno, y por eso ahora me resigno a verme siempre imperfecta y en eso encuentro mi alegría.”