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Thérèse de Lisieux Quotes

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Famous Thérèse de Lisieux Quotes

“Mi corazón, sensible y amante, se hubiera fácilmente entregado si hubiese encontrado un corazón capaz de comprenderlo... Intenté ligar amistad con algunas niñitas de mi edad, sobre todo, con dos de ellas, a quienes quería, y que por su parte también me querían en la medida en que eran capaces; pero, ¡ay!, ¡qué estrecho y versátil es el corazón de las criaturas!... Pronto me percaté de que mi cariño no era comprendido. Una de mis amigas había tenido que volver a su casa y regresó algunos meses más tarde; durante su ausencia había pensado en ella, conservando con aprecio un anillito que me había regalado. Al ver nuevamente a mi compañera mi alegría fue grande, pero ¡ay! sólo obtuve una mirada de indiferencia... Vi que mi cariño no era comprendido, y no mendigué un afecto que se me rehusaba. Sin embargo Dios me ha dado un corazón tan fiel que cuando ha amado sinceramente, ama siempre, por eso he continuado rezando por mi compañera y la amo todavía.”

“¡Cuánto le agradezco a Jesús que me haya hecho encontrar «sólo amargura en las amistades de la tierra!». Con un corazón como el mío me hubiera dejado prender y cortar las alas, y entonces, ¿cómo hubiera podido «volar y descansar»? ¿Cómo puede unirse íntimamente a Dios un corazón que se entrega al afecto de las criaturas?... Pienso que eso no es posible.”

“Si llego a pensar o decir algo [19vº] que le guste a mis hermanas, encuentro muy natural que se apoderen de ello como de un bien propio. Tal pensamiento pertenece al Espíritu Santo y no a mí, ya que san Pablo dice que sin este Espíritu de Amor no podemos llamar «Padre» a nuestro Padre que está en los cielos. Por lo tanto es muy libre de servirse de mí para ofrecer un buen pensamiento a un alma. Si creyera que este pensamiento me pertenece, sería como «el asno que llevaba las reliquias», el cual tomaba como dirigidos a él los homenajes tributados a los santos. No desprecio los pensamientos profundos que alimentan el alma y la unen a Dios, pero hace tiempo que he comprendido que no hay que apoyarse en ellos ni hacer consistir la perfección en recibir muchas luces. Los pensamientos más hermosos nada son sin las obras.”

“Yo soy el pincelito que Jesús eligió para pintar su imagen en las almas que usted me ha confiado. Un artista no usa un solo pincel: necesita al menos, dos. El primero es el más útil, con él da los tonos generales, [20vº] cubre completamente la tela en muy poco tiempo. El otro, el más pequeño, le sirve para los detalles. Madre, a mi modo de ver, usted es el precioso pincel que la mano de Jesús toma con amor cuando quiere hacer un gran trabajo en el alma de sus hijas, y yo soy el pequeñito que él se digna usar luego para los detalles menores.”

“Jesús dio a sus apóstoles un mandamiento nuevo, SU PROPIO MANDAMIENTO, como lo dice más adelante, ya no habla de amar al prójimo como a sí mismo sino de amarlo como él, Jesús, lo ha amado. Jesús, Tú conoces mejor que yo mi debilidad, mi imperfección, sabes muy bien que jamás podría amar a mis hermanas como Tú las amas, si tú mismo, Jesús mío, no las amaras también en mí. Tu voluntad es amar en mí a todos aquellos a quienes me ordenas amar. Estoy convencida de que cuando ejercito la caridad, es Jesús sólo quien obra en mí: cuanto más unida a Él estoy, tanto más amo a todas mis hermanas. Cuando quiero aumentar en mí el amor, y sobre todo, cuando el demonio intenta poner ante los ojos de mi alma los defectos de tal o cual hermana que me resulta menos simpática, me apresuro a descubrir sus virtudes, sus buenos deseos, me digo que si la he visto caer una vez quizá ha ganado [13rº] muchas victorias que oculta por humildad, y que esa aparente falta sea tal vez, a causa de la intención, un acto de virtud.”

“Yo soy esa hija, objeto del amor preveniente de un Padre que ha enviado a su Verbo para rescatar no a los justos sino a los pecadores. Quiere que yo lo ame porque me ha perdonado, no mucho sino TODO. No esperó que lo amase mucho como santa Magdalena, sino que ha querido que yo sepa cómo me había amado con un amor de inefable previsión, ¡a fin de que ahora lo ame hasta la locura!... He oído decir que no se ha hallado un alma pura que ame más que un alma arrepentida. ¡Cuánto querría desmentir esa expresión!...”

“La caridad perfecta consiste en soportar los defectos de los otros, en no asombrarse por sus flaquezas, en edificarse con los más pequeños actos de virtud que se les vea practicar, pero, sobre todo, he comprendido que la caridad no debe permanecer encerrada en el fondo del corazón: «No se enciende una lámpara para meterla debajo de un cajón, sino que se la pone sobre el candelero para que ilumine a TODOS los que están en la casa».”