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Quote by Abhijit Naskar

“Cuando la conciencia individual y la conciencia social se convierten en una, el más mínimo rastro del acto humano puede desencadenar un tsunami de cambio en el mundo. Cuando la separación ilusoria entre el yo y la sociedad es demolida por la voluntad del yo sin ambición, todo lo que queda es paz, piedad y progreso.”

Quote by Abhijit Naskar

Work

Lives to Serve Before I Sleep

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Author

Abhijit Naskar

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“I travel your body, like the world, your belly is a plaza full of sun, your breasts two churches where blood performs its own, parallel rites, my glances cover you like ivy, you are a city the sea assaults, a stretch of ramparts split by the light in two halves the color of peaches, a domain of salt, rocks and birds, under the rule of oblivious noon, dressed in the color of my desires, you go your way naked as my thoughts, I travel your eyes, like the sea, tigers drink their dreams in those eyes, the hummingbird burns in those flames, I travel your forehead, like the moon, like the cloud that passes through your thoughts, I travel your belly, like your dreams, your skirt of corn ripples and sings, your skirt of crystal, your skirt of water, your lips, your hair, your glances rain all through the night, and all day long you open my chest with your fingers of water, you close my eyes with your mouth of water, you rain on my bones, a tree of liquid sending roots of water into my chest”

“Nada podía separarme de Dios, porque Él estaba en todo. Ningún peligro podía amenazarme, ningún temor podía estremecerme, excepto el de dejar de verle a Él. Por escondido que estuviera el futuro, estaba escondido en su voluntad y, por lo tanto, yo sería capaz de aceptarlo, trajera consigo lo que trajera. El pasado, con todos sus fallos, no estaba olvidado: seguía ahí para recordarme la fragilidad de la naturaleza humana y la necedad de poner la confianza en uno mismo. Pero ya no me pesaba. Ya no confiaba en mi propia guía, ya no dependía de mí mismo, así que no podía volver a fallar. Al renunciar completa y definitivamente a todo control sobre mi vida y mi destino futuro, me liberaba de cualquier responsabilidad. Me liberaba de la angustia y la preocupación, de toda tensión, y podía flotar serenamente, con perfecta paz de espíritu, en la marea de la providencia divina que me sostenía.”

“Propio es del mal espíritu morder, tristar y poner impedimentos, inquietando con falsas razones para que no pase adelante; y propio del bueno dar ánimo y fuerzas, consolaciones, lágrimas, inspiraciones y quietud, facilitando y quitando todos impedimentos, para que en el bien obrar proceda adelante.”

“Después de unas tres semanas comencé a sentir un dolor en el corazón, pero acompañado de un gran gozo y una feliz sensación de serenidad. Esto me dio más fuerza para intensificar la oración; dominaba mis pensamientos, sentía un gran gozo y parecía como si mi cuerpo estuviera libre de la ley de la gravedad. Me veía arrebatado y transformado, invadido por el entusiasmo. Sentía un amor ardiente por la persona de Jesús y por toda la creación. A veces las lágrimas se derramaban por mis mejillas, sin yo quererlo, eran un instrumento de agradecimiento a Dios, que había tenido realmente misericordia de mí, miserable pecador. A veces se iluminaba mi pobre entendimiento, y comprendía lo que en otros momentos me había parecido sumamente oscuro. Otras veces mi corazón se hacía eco de un sentido particular de presencia. Con sólo pronunciar el nombre de Jesús me sentía feliz. Entonces comprendí lo que significan las palabras del Evangelio: «El reino de Dios está en medio de vosotros» (Lc 17,21)”

“Tu desprecio hacia el prójimo deriva de que no estás asentado aún en el verdadero amor de Dios, no tienes la seguridad que deriva de la oración interior, no tienes la paz interior. «El alma unida íntimamente a Dios, por el inmenso gozo que le embarga, es como un niño bueno y de corazón sencillo; no condena a nadie: ni al griego, ni al pagano, ni al pecador. Mira a todos sin distinción con una mirada limpia, y desea que todos, griegos, paganos y hebreos glorifiquen a Dios». Deponer la cólera y mirarlo todo a la luz de la Providencia Divina; y cuando recibas una injuria acúsate sobre todo a ti mismo, especialmente por tu escasa paciencia y tu falta de humildad. «El contemplativo se inflama con un amor tal, que si fuese posible, acogería en sí a todo hombre, sin distinguir al malo del bueno».”