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Desamor Quotes

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Desamor Quotes

“O tal vez lo que le pasaba realmente era que se sentía sola. Tal vez se mentía a sí misma cuando decía que no necesitaba a nadie a su lado. Tal vez echaba de menos una caricia, unas palabras de ánimo, una conversación hasta altas horas de la madrugada… Su matrimonio no podía haber estado más lejos de ser perfecto; sin embargo, a veces se le hacía duro pensar que no volvería a compartir su vida con nadie.”

“Odio que estas cosas sean así, tan escabrosas, los ex novios. Lo raro es, de un día para el otro, ya no saber nada de una persona con la que compartías todo y a la que conocías intimamente, compartir todo, de cada día, lo que le pasaba cada día y después, de repente, de un momento a otro, ya nunca más nada y ni siquiera tener derecho a llamarlo o sí, o llamarlo igual, pero todo se vuelve incómodo, hasta lo más básico se vuelve incómodo. Dejar de tener derecho al otro, perderlo por completo, tan así, como si tal cosa. Odio eso, esa muerte artificial, ese ensayo de una muerte: hacerte a la idea de que esa persona desaparece, desapareció, se fue de tu vida y ya no tenés derecho a saber más nada de él. De ella. De la persona. Es absurdo, violento. Si sigue viviendo y anda cerca, o no, querés saber como está, en qué anda, no sé, algo. ¿O no? ¿No sería eso lo lógico? Voy a ver, a lo mejor paso por su casa hoy a la tarde, por la casa de los viejos, a ver qué onda, a ver si toco el timbre, a ver si me entero de algo.”

“Porque pensé que eso sería todo, que le ocurriría lo mismo que a mi, que entre todo ese mar de desconocidos siempre terminaría eligiéndome a mi, incluso aunque no le hubiese dado la opción, que volveríamos a vernos tarde o temprano que de algún modo entonces estaríamos en igualdad de condiciones, el problema era que había una distancia infinita entre imaginármela en una cama entre otros brazos y saber que sentía algo por otra persona, una conexión, una relación algo como lo que tuvimos nosotros, lo primero escocia, lo segundo dolía tanto.”

“¿No son precisamente esos muros invisibles de cosas silenciadas uno de los elementos más habituales de la vida en común? Con los años, las parejas se van llenando de pequeñas desilusiones, de divergencias del proyecto amoroso que creyeron entrever en la primera pasión, de fallos propios y ajenos, rendiciones, aceptación acomodaticia de sus egoísmos y su cobardía. Con los años, el otro o la otra cada vez está más cerca en las rutinas pero más lejos en lo esencial. Hasta llegar a convertirse, en ocasiones, en perfectos extraños. Y los peores son los extraños bien sincronizados, aquellos que entran y salen juntos, que van de vacaciones, que cenan con los amigos y jamás discuten, pero que luego, cuando están los dos solos, ni se miran a los ojos, sideralmente separados por el telón de hierro de todo lo que han dejado de compartir y decirse.”

“Hace unos meses alguien me preguntó que era un fracaso amoroso para mí. Y, sin elaborarlo mucho, contesté que para mi sería la grieta sin fondo en las expectativas conjuntas, un desorden en las proyecciones elaboradas y, especialmente, un cambio súbito en las bases relacionales, una traición a lo que nos comprometimos a ser. Las relaciones se transforman, pero en el infierno que surge entre un proceso natural de transformación y la dinamitación de las formas, los modos y del vínculo mismo es donde yo sitúo el fracaso.”

“Sin embargo, no me arrepiento de nada y no me siento amargado. Solamente me pregunto qué diablos pasaba dentro de sus cerebros, dentro de sus corazones, en aquellos días cuando debíamos acercarnos más y más. ¿Por qué todas querían un Sutter distinto al que empezó a salir con ellas? ¿Por qué ahora soy amigo de todas ellas y siempre es divertido cuando nos encontramos? ¿Por qué les agrado a las chicas pero no me aman?”