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Inocencia Quotes

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Inocencia Quotes

“Blanca: Teresa recuerda que este es un pueblo chico, tarde o temprano le van a contar sobre ti. Teresa: Ya le dije que la gente aquí es mal hablada y él se la ha creído, que linda es su inocencia. Blanca: Teresa reacciona, ese tipo de hombres son curiosos, le preguntará a la gente de tu barrio y va indagar por tu familia. Tarde o temprano se enterará de todo tu pasado. Mujer, tú tienes una historia, tienes que contarle. Teresa: ¡Soy una mujer sin historia desde que lo conocí!”

“De niño aprendí a conciliar el sueño mientras le explicaba a mi madre en la penumbra de mi habitación las incidencias de la jornada, mis andanzas en el colegio, lo que había aprendido aquel día… No podía oír su voz o sentir su tacto, pero su luz y su calor ardían en cada rincón de aquella casa y yo, con la fe de los que todavía pueden contar sus años con los dedos de las manos, creía que si cerraba los ojos y le hablaba, ella podría oírme desde donde estuviese.”

“Perdiste tu inocencia en el mundo de afuera. No podrás recuperarla aquí adentro, en el mundo de los afectos. Quizá tuviste tu jardín. Yo también tuve el mío, mi pequeño paraíso. Ahora ambos lo hemos perdido. Trata de recordar. No puedes encontrar en mí lo que ya sacrificaste, lo que ya perdiste para siempre y por tu propia obra. No sé de dónde vienes. No sé qué has hecho. Sólo sé que en tu vida perdiste lo que después me hiciste perder a mí: el sueño, la inocencia. Ya nunca seremos los mismos.”

“Libres, por su situación, de casi todas las obligaciones exteriores, estas almas son poco aptas para el trato mundano o para los negocios, lo mismo que para las reflexiones o conductas complicadas. No es fácil servirse de ellas para nada, y más bien dan la imagen de personas débiles de cuerpo y de espíritu, de imaginación y de pasiones. No se les ocurre nada, no piensan en nada, no preven nada, no se toman a pecho nada. Son, por decirlo así, muy bastas, y no se ve en ellas el adorno que la cultura, el estudio y la reflexión dan al hombre. Se ve en ellas lo que la naturaleza muestra en los niños que no han recibido aún formación alguna de sus maestros. Son en ellas patentes ciertos pequeños defectos, de los que no son más culpables que esos niños sin formación, pero que chocan más vistos en ellas que en éstos. Y es que Dios despoja a estas almas de todo, menos de la inocencia, para que no tengan nada sino a Él mismo.”

“Ann Deveriá la miró -pero con una mirada para la que mirar es ya una palabra demasiado fuerte –mirada maravillosa que es ver sin preguntarse nada, ver y basta –algo como dos cosas que se tocan– los ojos y la imagen –una mirada que no toma sino que recibe, en el silencio más absoluto de la mente, la única mirada que de verdad podría salvarnos –virgen de cualquier pregunta, aún no desfigurada por el vicio de saber –única inocencia que podría prevenir las heridas de las cosas cuando desde fuera penetran en el círculo de nuestro sentir –ver –sentir –porque no sería más que un maravillosos estar delante, nosotros y las cosas, y en los ojos recibir el mundo entero –recibir –sin preguntas, incluso sin asombro –recibir –sólo –recibir –en los ojos– el mundo.”