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Novela Quotes

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Novela Quotes

“...porque se había llevado un buen dinero y nomás por andar ahí en los eventos políticos aplaudiendo todo lo que Pérez Prieto decía, con matracas y porras y chiquitibum a la bimbombá, Pérez Prieto, Pérez Prieto, ra ra ra, y ya, de verdad: nomás por hacer eso los del Partido le daban doscientos varos por día y doscientos varos además por cada persona que él llevara a registrarse, más comestibles a granel que entregaban cada semana, más herramienta para el campo y hasta material de construcción, y eso que Munra en su vida había votado nunca por nadie...”

“Dios y la gente se solidarizan con las víctimas. Pero no con cualquier víctima, sino con las víctimas que se victimizan con éxito. Mi ex mujer, por ejemplo. Cuando nos divorciamos, la criolla se volvió poeta y víctima; la profeta de las víctimas divorciadas. Ella acaba de publicar un librito de poemas en prosa muy rencorosos, autogestionados y trilingües, en la editorial imaginaria de su mentora, una poeta gringa que dirige un taller de poesía que se llama Hijas Espirituales de Mina Loy (SDML, por sus siglas en inglés). Tiene la descortesía de invitarme a la presentación, que se celebra en su propio departamento. Como sé que le tengo que caer bien porque si no, no me presta a los niños nunca, tengo la cortesía de ir hasta Nueva York a verla.”

“Cuando lancé una última mirada al interior de la habitación, antes de cerrar muy sigilosa la puerta, vi que el Padre José regresaba a sentarse en su escritorio y ya tenía un rosario entre sus gruesas manos blancas que habían empezado a temblar como flores de cementerio. Al cerrar del todo la puerta, ya afuera, miré hacia todos lados y un inusitado ventarrón a esas horas del mediodía estremeció los arbustos del bien cuidado jardín. Fijando mi mirada en las espinas de uno de los rosales intenté controlar la excitación que ese encuentro había producido en mí, no solo por el convencimiento de mi inclinación hacia la persona del Padre José, sino porque me quedé más sedienta de libros que nunca. Con una sed por poseer ese Manuscrito de Ilabaya que parecía tener muchas caras. A partir de entonces incluso, y efectivamente, la del mismo Dios del pecado carnal, el Demonio".”

“• "A ratos me siento culpable, pero la innegable verdad es que no la he echado de menos. Ni a ella ni su férreo control sobre mi. Ni siquiera me apetece volver a casa, a ese ambiente opresivo en el que siempre siento que estoy fallando en algo o que me puede ocurrir algo malo, y en el que atisbar una sonrisa es casi misión imposible. Lo siento en el alma, pero ha llegado un momento en mi vida en que prefiero ser egoísta, buscar mi propia salida del agujero, que seguir sufriendo junto a ella".”

“—Vale. Está bien. Pero como vuelva a besarme… —Se calló de pronto, tapándose la boca con las manos. Cuando el cerebro de Eve asimiló lo que su hermana acababa de decir saltó como un resorte. —¿Saúl te ha besado? —Em negó con la cabeza—. ¿Cuándo? —Volvió a negar—. ¿Anoche? —Negó de nuevo—. ¿Tú le correspondiste? Emily se levantó de la silla y fue hacia el fregadero, en un vano intento de alejarse de ese interrogatorio. —Te digo que no pasó nada —mintió. —¡Tú también le besaste! —afirmó su hermana. Ella se volvió y la miró. —Pero no se repetirá —señaló mientras se abrazaba a sí misma. —¿Por qué? —preguntó con curiosidad. —Porque no —contestó. —¿Por qué no? —insistió asomando en su rostro una leve sonrisa. —Porque no —sentenció seria pero la reacción de su hermana la descolocó. Eve gritó y comenzó a saltar de alegría por la habitación.”

“Estaba esperando el último informe de beneficios. Se oyó el pitido del fax. Toda la redacción se mantuvo en suspenso, casi sin respirar, con miradas furtivas al señor Roca quien, dentro de su despacho, cogía el papel (aún caliente, aún con la tinta fresca) del aparato y lo leía. Luego alzó la vista un momento; buscando inspiración, se acercó a la ventana, miró al exterior. Quizá pasó un minuto. Quizá unos segundos. El mundo se había detenido; al menos, en Gorpeza TV. De repente, con una velocidad que rayaba en lo sobrehumano, salió del cuarto y comenzó a gritar a diestro y siniestro, con el cuidado y el esmero, eso sí, de hacerlo de manera individual y personalizada: primero a este, luego a ella, después a ti, más tarde a la de recepción. Nadie se libró de sus berridos. Había que espabilar. Estaban haciendo un trabajo de mierda. DE MIERDA. Ninguno sabía lo que era hacer TELEVISIÓN con mayúsculas. Eran gente sin ambición, sin talento. No tenían ni idea de lo que el espectador quería ver. De lo que NECESITABA ver en televisión. Pero él no iba a soportarlo más. O despertaban, o iban pidiendo cita en el INEM. Estaba harto de aguantar a ineptos. ESTO ES UNA MIERDA.”

“Tolstoi retrata y, al mismo tiempo, radiografía. Cuenta las perlas del collar con que adorna el pecho de la mujer que está imaginando. Nos percatamos, entonces, de que -a través de las perlas- la mirada del novelista penetró en la intimidad más recóndita de la dueña de aquel collar. Si intuición lo guía mucho mejor que el más fino psicólogo. Y lo que más sorprende es que el lector no descubre nunca el instante en que ha penetrado, sin darse cuenta, en la escena que está leyendo". p. 169”

“Los pensadores de la Ilustración, que habían comenzado a estudiar hasta el último rincón de la naturaleza a través de las nuevas ciencias —la botánica, la zoología, la química, la física—, propusieron en algún momento una idea osada: si las ciencias podían dar todas las respuestas sobre la naturaleza, pensaron, de seguro podría crearse una ciencia de lo humano capaz de darlas todas sobre nuestra naturaleza. ¿ No era el hombre una entidad tan susceptible de ser estudiada a través de las ciencias como las estrellas o las plantas? ¿ No se podían conocer científicamente al hombre, no se podían establecer de manera científica sus necesidades y sus deseos para resolverlos científicamente? Este impulso racional, que produjo progresos notables en el mundo político y económico, dejó en evidencia un vacío. Al tratar de cubrir en las ciencias de la razones estudio de lo humano, de repente se notó mas que antes la existencia de un espacio al cual esas ciencias no alcanzaban a llegar: un espacio irracional, contradictorio y oscuro, que no se puede explorar con esas herramientas. Es el lugar de nuestros demonios, de nuestros secretos inconfesables, de nuestra emociones discordantes, ese lugar donde ocurren cosas que trastocan vidas aunque sean invisibles, ese lugar de nuestra irracionalidad y nuestras pasiones y los errores que cometemos por esas pasiones y esa irracionalidad, ese lugar que no podríamos explorar ni comprender si no contáramos con esta invención que lo ilumina y, al hacerlo, nos revela quiénes somos: esta invención que nos inventa”

“14) La novela breve tiene la obligación de atrapar al lector desde el arranque mismo de la obra, y de no soltarlo aun más allá de que el lector haya concluido la lectura. Digamos que habrá de privar la sensación de que falta mucho por decir aunque esté dicho todo. El lector entonces, le da vueltas en su cabeza a la trama, a los personajes, a la atmósfera. Define, y reconstruye en su imaginación los alcances de esa novela. La leyó en una noche y lo ha dejado exhausto. Pero quiere más. Ésa es justamente una de las grandes virtudes de la novela breve, que el lector nunca la termina de leer por obligación sino como un ejercicio del placer. Como un deleite verdadero.”

“Fray Julián le hace al Cronista ciertas recomendaciones; en ellas, me parece, hay una lúcida reflexión sobre el arte de la novela: Deberían aliarse, en tu libro, lo real que fue con lo que pudo ser, y lo que es con lo que puede ser. ¿ Por qué habría de contarnos sólo lo que ya sabemos, sino revelarnos lo que aún ignoramos?, ¿por qué habías de describirnos sólo este tiempo y este espacio, sino todos los tiempos y espacios invisibles que los nuestros contienen?, ¿ por qué, en suma, habías de contentarte con el penoso goteo de lo sucesivo, cuando tu pluma te ofrece la plenitud de lo simultáneo?”

“—Sigues mordiéndote los labios cuando estás nerviosa —señaló. Em, viéndose pillada in fraganti, dejó lo que hacía y se enfrentó a su captor. —No estoy nerviosa, yo… Pero no pudo terminar lo que iba a decir. La boca masculina se cernió sobre la de ella. Atrapó el labio inferior, dejó que su lengua sanara los pequeños arañazos que se había infringido y la deslizó con suavidad por la boca hasta que consiguió, con una dulce caricia, que Emily le permitiera adentrarse en su húmeda cavidad, arrancándole un gemido de bienvenida. El beso fue lento y suave, todo lo contrario de lo que podría esperar después de la discusión que habían mantenido. Las manos de él se asentaron en su cintura. Las manos de ella se enredaron en el cabello moreno. Un nuevo beso. Una nueva caricia. Un nuevo suspiro…”

“Fíjate que nunca he podido acabar una novela rusa. Son tan trabajosas… Aparecen millares de tipos y al final resulta que no son más que cuatro o cinco. Pero claro, cuando te empiezas a orientar con un señor que se llama Alexandre, luego resulta que se llama Sacha y luego Sachka y luego Sachenka, y de pronto algo grandioso como Alexandre Alexandrovitch Bunine y más tarde es simplemente Alexandre Alexandrovitch. Apenas te has orientado, ya te despistan nuevamente. Es cosa de no acabar: cada personaje parece una familia. No me vas a decir que no es agotador, mismo para ti.”