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Juan Gabriel Vásquez Quotes

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Famous Juan Gabriel Vásquez Quotes

“There is a faltering scream, or something that sounds like a scream. There is a sound that I cannot or have never been able to identify: a sound that's not human or is more than human, the sound of lives being extinguished but also the sound of material things breaking. It's the sound of things falling from on high, an interrupted and somehow also eternal sound, a sound that didn't ever end, that kept ringing in my head from that very afternoon and still shows no sign of wanting to leave it, that is forever suspended in my memory, hanging in it like a towel on a hook. That sound is the last thing heard in the cockpit of Flight 965.”

“...we spend most of our time... misinterpreting others, reading them in the wrong key, trying to take a leap toward them and then falling into the abyss. There is no real way to know what goes on inside, though the illusion might be never so attractive: all the time vast spaces open between us and others, and the mirage of comprehension or empathy is just that, a mirage. We are all enclosed in our own incommunicable experience, and death is the least communicable experience of all, and after death, the most incommunicable experience is the desire to die.”

“It wasn’t the first time someone had disappeared from my life due to my own fault: due to my tendency to solitude and silence, dut to my sometimes unjustifiable reserve, due to my inability to keep relationships alive (even those I have with people I love or who genuinely interest me). This has always been one of my great defects, and it has caused me more than one disappointment and has dissapointed other more than once. There’s nothing I can do aboutn it, however, because nobody changes their nature by the mere force of will.”

“If there’s one thing I regret it’s not having told my father how much I admired and loved him. My only gesture of affection was a quick kiss on the forehead two days before he died. The kiss tasted like sugar and I felt like a thief who furtively stole something that no longer belong to anybody. Why do we hide our feelings? Out of cowardice? Out of egotism? With a mother it’s different: we cover her with flowers, gifts and sweet phrases. What is it that prevents us from affectionately confronting our father and telling him, face to face, how much we love or admire him? On the other hand, why do we curse him under our breath when he puts us in our place? Why do we react with wickedness and not affection when the occasion presents itself? Why are we brave with taunts and cowards with affection? Why did I never tell my father these things but I tell them to you, who are probably too young to understand them yet? One night I wanted to speak to my father ion his room but found him asleep. As I quietly began to leave the room, I heard my sleeping father, in a desperate voice, say: “No, papa, no!” What strange, agitated dream was my father experiencing with his father? And if one thing caught my attention, beyond the enigma of the dream, was that my father was seventy-eight years old at that time and my grandfather had been dead for at least a quarter of a century. Does a man have to die to speak to his father?”

“A partir de 1789, resulta claro que la posición relativa del gobernante y su gobernado ya no será nunca la misma, ni siquiera en el caso de monarquías reincidentes; tampoco puede ser la misma, como es apenase vidente, la palabra que intente nombrar esa relación.La posición del hombre corriente en el mundo es otra: si Cervantes escribe en un mundo donde Dios ya no está donde estaba antes —si escribe precisamente porque Dios ya no está donde estaba antes—, si aquella novela fundadora se impregna de la incertidumbre profunda y el espíritu de duda que invaden nuestra visión de un mundo sin certezas divinas, una convulsión similar ocurre a partir de la Revolución francesa.”

“Don Quijote está luchando con un caballero vizcaíno, levantan ambos sus espadas y están a punto de dejarlas caer sobe el enemigo. La voz narradora nos dice entonces que el autor de esta batalla la ha dejado pendiente, ; por fortuna un continuó buscando la historia en los archivos de la Mancha, y llegó a encontrarla. El capítulo que sigue, donde se cuentan las circunstancias de ese hallazgo , rompe en dos la historia de la ficción en prosa. Si hubiera que escoger un lugar, uno solo, donde se produce la fundación de esa nueva manera de explorar el mundo que es la novela, yo me inclinaría por éste.”

“No hay nada que en el Quijote no tenga más de una cara: no hay un personaje sin máscara ni una situación sin ambigüedad. Cervantes a ha descubierto una manera de explorar la índole de los seres humanos que no solo respeta sus contradicciones, sino que las convoca y las ensalza; es un lugar hecho de lenguaje, construido en el lenguaje ( el romance, la canción desesperada, el alegato sabio de Marcela), donde se pueden poner en escena verdades humanas opuestas e incompatibles sin declarar una superior a la otra o más válida o legítima”

“La generalización me incomoda, pero siempre lo he pensado de las tragedias: la complejidad verbal, las dimensiones sicológicas, las exigencias interpretativas que hacen que un espectador no pueda nunca asir la implicaciones completas de lo que se le presenta, y deba volver una y otra vez sobre el texto: todo eso me ha permitido durante mucho tiempo pensar en un Shakespeare cansado que un día, ya al final de su vida, se topa con la primera traducción del Quijote y considera, demasiado tarde, todo lo que habría podido hacer con esta nueva forma.”

“Mirad, Señor, con qué concierto se manifiestan las razones de Dios: podéis, de un golpe, someter toda disidencia, las leyes contra morse y judíos extiéndanse a idólatras, y las leyes contra éstos, aplicase igualmente a aquéllos; paguen los hijos los delitos de los padres, ¿pues no manchó la sangre del Crucificado, para siempre, la estirpe de sus verdugos?, permanezca en secreto el acusador, ¿ pues debe dar razón de sus actos quien obra en nombre De Dios?, ni se enfrenten nunca acusador ni acusado, ¿pues enfrentaríais a vulgar reo con el Supremo Hacedor?, ni haya publicación de testigos, ¿ pues confundiría a quienes venden su alma al diablo con quienes la venden a Dios?; y así, hagas pesquisa de todos hasta que todos tengan miedo hasta de oír y hablar entre sí; cautívese el entendimiento a las cosas de la Fe; e impóngase, en fin acá y allá, silencio a todos, pues por el menor resquicio pretextado de ciencia o poesía, cuélanse las heterodoxias, los errores, las taras judaícas, arábigas e idolátricas.”

“Nunca ha dejado de extrañarme, por eso, que el vínculo más cercano del boom latinoamericano, dentro de la tradición de nuestra lengua, se remonte a esas narraciones que surgieron del Descubrimiento, y en muchos casos —pensemos en la lealtad que Vargas Llosa y García Márquez siempre le han jurado a la novela de caballerías, uno a Tirant le Blanc, y el otro a Amadís de Gaula— a momentos anteriores.”

“Los pensadores de la Ilustración, que habían comenzado a estudiar hasta el último rincón de la naturaleza a través de las nuevas ciencias —la botánica, la zoología, la química, la física—, propusieron en algún momento una idea osada: si las ciencias podían dar todas las respuestas sobre la naturaleza, pensaron, de seguro podría crearse una ciencia de lo humano capaz de darlas todas sobre nuestra naturaleza. ¿ No era el hombre una entidad tan susceptible de ser estudiada a través de las ciencias como las estrellas o las plantas? ¿ No se podían conocer científicamente al hombre, no se podían establecer de manera científica sus necesidades y sus deseos para resolverlos científicamente? Este impulso racional, que produjo progresos notables en el mundo político y económico, dejó en evidencia un vacío. Al tratar de cubrir en las ciencias de la razones estudio de lo humano, de repente se notó mas que antes la existencia de un espacio al cual esas ciencias no alcanzaban a llegar: un espacio irracional, contradictorio y oscuro, que no se puede explorar con esas herramientas. Es el lugar de nuestros demonios, de nuestros secretos inconfesables, de nuestra emociones discordantes, ese lugar donde ocurren cosas que trastocan vidas aunque sean invisibles, ese lugar de nuestra irracionalidad y nuestras pasiones y los errores que cometemos por esas pasiones y esa irracionalidad, ese lugar que no podríamos explorar ni comprender si no contáramos con esta invención que lo ilumina y, al hacerlo, nos revela quiénes somos: esta invención que nos inventa”

“Fray Julián le hace al Cronista ciertas recomendaciones; en ellas, me parece, hay una lúcida reflexión sobre el arte de la novela: Deberían aliarse, en tu libro, lo real que fue con lo que pudo ser, y lo que es con lo que puede ser. ¿ Por qué habría de contarnos sólo lo que ya sabemos, sino revelarnos lo que aún ignoramos?, ¿por qué habías de describirnos sólo este tiempo y este espacio, sino todos los tiempos y espacios invisibles que los nuestros contienen?, ¿ por qué, en suma, habías de contentarte con el penoso goteo de lo sucesivo, cuando tu pluma te ofrece la plenitud de lo simultáneo?”