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Augustine of Hippo Quotes

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Famous Augustine of Hippo Quotes

“Era yo pues bien miserable; que por fuerza lo es el alma que vive presa en la amistad de las cosas mortales y se desgarra cuando las pierde. Lloraba con inmensa amargura, pero en la amargura misma encontraba descanso. Y tan miserable era, que más aún que a mi dilecto amigo muerto amaba yo mi propia mísera vida; pues aunque hubiera querido cambiar la condición de mi vida, no quería perderla como lo perdí a él. Ni siquiera sé si de veras estaba dispuesto a perderla por él.”

“Dichoso el que te ama a ti, y a su amigo en ti, y a su enemigo en ti; pues el único que no pierde a sus seres queridos es el que los quiere y los tiene en Aquel que no se pierde. ¡Oh Dios de las virtudes, conviértenos a ti, muéstranos tu rostro, y seremos salvos! (Sal 79,4) Porque adondequiera que se vuelva el alma del hombre fuera de ti, queda inmóvil en el dolor, aunque se detenga en cosas bellas fuera de ti y fuera de él mismo, cosas que sin ti nada serían.”

“Me dejaba llevar sin moderación de las pasiones humanas! Así era yo en aquel tiempo. Me enardecía, suspiraba, lloraba y me turbaba, sin descanso ni consejo. Así iba cargando mi alma destrozada y sangrante, que no se dejaba cargar, y yo no sabía en dónde ponerla. A ti, Señor, debía ser elevada para ser curada. Yo sabía esto, pero ni quería ni podía; cuando pensaba en ti no eras para mí algo firme y sólido, sino un vacío fantasma. Pero eso, fantasma era, no tú; y mi error era mi dios. Era yo para mí mismo un lugar de desdicha en el cual no podía estar y del cual no me podía evadir. ¿Cómo podía mi corazón huir de sí mismo, y adónde iría yo que él no me siguiera?”

“Pecaba yo, por cuanto buscaba la verdad, la deleitación y la sublimidad no en Él, sino en mí mismo y en las demás criaturas; y por esto me precipitaba en el dolor, la confusión y el error. Porque tú siempre estabas a mi lado, ensañándote misericordiosamente conmigo y amargabas mis ilegítimas alegrías para que así aprendiera a buscar goces que no te ofendan. ¿Y dónde podía yo conseguir esto sino en ti, Señor, que finges poner dolor en tus preceptos, nos hieres para sanarnos y nos matas para que no nos muramos lejos de ti?”

“Tú eres siempre el mismo (Sal 101,28); y todo lo que está por venir en el más hondo futuro y lo que ya pasó, hasta en la más remota distancia, Hoy lo harás, Hoy lo hiciste. ¿Y qué más da si alguno no lo entiende? Alégrese cuando pregunta: «¿qué es esto?». Porque más le vale encontrarte sin haber resuelto tus enigmas, que resolverlos y no encontrarte.”