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Literatura Quotes

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Literatura Quotes

“A cama é larga, de madeira, alta, gingona, parece uma jangada. Eu comparo-a a uma jangada, onde vamos nós cinco, cercados de noite, de ventos, de ondas caprichosas, perigos desconhecidos. É uma imagem literária, esta, da cama-jangada, a literatura, a quem muito, sôfregamente lê, dá isto. Comparações para tudo, referências imprevistas, casos, tipos, situações paralelas que já houve ou foram inventadas, uma outra vida ou realidade como a nossa de todos os dias e que se infiltra no sangue, ferve na memória sem que a gente dê por isso. Não ajuda a viver, é certo, porque nada ajuda a viver; antes a figurar-se.”

“Mi pluma, flor de tinta, escupe los lugares comunes como pólenes genéticamente modificados; Nisisen, sin embargo, utilizaba y aún utiliza (sus folletines no serán brillantes pero tampoco son demenciales) la táctica de Cela o de Aira (por algo él es el célebre Nisisen y yo tan sólo un raro excéntrico): evitar los lugares comunes, modificarlos, ponerlos entre comillas o no evitarlos, jugando así como yo con ellos pero de una manera más heterodoxa, rica, completa, con cuatro posibilidades de acción como cuatro estaciones frente a mi estricto invierno o lúdico verano estilístico (según la paráfrasis y el punto de vista). El relato de Bolaño comenzaba diciendo en las primeras frases que él tenía veintitantos años y era más pobre que una rata. Bien, yo hubiese sido incapaz de escribir eso y cambiaría «rata» por «lata», por ejemplo, como Camilo José Cela cambió «romper el hielo» por «romper el fuego» para La familia de Pascual Duarte o César Aira «fumaban como chimeneas» por «fumaban como murciélagos» en El volante. En la escritura de Nisisen, sin embargo, el pobre como una rata de Bolaño resultaría en la juguetona paráfrasis pobre como una lata (o gata, saca, mata...), «pobre como una rata» (así, entrecomillado, incidiendo en el lugar común con clara consciencia de ello), tenía veintitantos años y era muy pobre (evitando la manida analogía del roedor) o mismamente pobre como una rata como en el original. Esta variedad de registros pintaba su prosa o abrillantaba sus colores.”

“Al final de la novela descubríamos que su obsesión por «el cielo y el océano fundidos» como «realidad del Paraíso» era en realidad su pulsión de tánatos, es decir, su deseo de muerte, es decir, sus ganas de suicidarse, es decir, sus fantasías de morir ahogada en el mar como las fantasías de morir ahogada en el mar de Rosalía de Castro, hasta lograrlo como Virginia Woolf.”

“Pelo menos num sentido, contudo, toda a literatura é acção cívica: por ser memória. Toda a literatura preserva algo que, de outra forma, morreria no mesmo instante em que morrem a carne e os ossos do escritor. Ler é reclamar o direito a essa imortalidade humana, porque a memória da escrita é abrangente e ilimitada. Individualmente, os seres humanos lembram-se de pouca coisa: até memórias extraordinárias, como as de Ciro, rei dos persas, capaz de nomear cada soldado nos seus exércitos, nada são quando comparadas com os volumes que enchem as bibliotecas. Os nossos livros são relatos das nossas Histórias: das nossas epifanias e das nossas atrocidades. Nesse sentido, toda a literatura é testemunhal. Mas, entre os testemunhos, há reflexões acerca das tais epifanias e atrocidades, palavras que oferecem essas epifanias para que outros as partilhem, e palavras que envolvem e denunciam as atrocidades de tal modo que não se permita que ocorram em silêncio. São recordações de coisas melhores, de esperança, consolo e compaixão, e mostram que também delas somos, todos nós, capazes. Não alcançamos todas, nem qualquer delas, a todas as horas. Mas a literatura lembra-nos que elas existem, essas qualidades humanas, a seguir aos nossos horrores, tão certas como ao nascimento sucede a morte. Também elas nos definem. Claro que a literatura talvez não seja capaz de salvar ninguém da injustiça, nem das tentações da cobiça, nem das misérias do poder. Mas algo nela tem de ser perigosamente eficaz, se todos os ditadores, todos os governos totalitários, todos os funcionários ameaçados tentam livrar-se dela, queimando livros, proibindo livros, censurando livros, tributando livros, defendendo com palavras ocas a causa da literacia, insinuando que ler é uma actividade elitista.”

“Temáticamente, encontramos en el libro algunas de las mismas ideas políticas que habían establecido Blas de Otero como el poeta social más importante de España; pero éstas se representa ahora en un texto complejo y autoreflexivo, muy diferente de las obras cerradas del poeta escritas durante los cincuenta. Su mismo formato significa significativo: páginas en diferentes tipos de letra se combinan con otras que contienen dibujos, o solo títulos, o números de sección, o incluso aparentes comentarios («lápiz con que tracé aquella carta a los dioses está gastado, romo, mordisqueado», Otero, 1970, [122]). La interacción entre el texto, los dibujos de Joaquín Alcón y la disposición tipográfica, crea algo parecido a una obra ecfrástica, que combina efectos literarios y pictóricos. Se omiten los números de página, que tienen que deducirse a partir del índice; para mí, esto señala un esfuerzo para mantener la integridad visual de una obra de arte.”

“Es imposible abarcar, en pocas palabras, las características de poemas tan diferentes como las de Juaristi, Luca, Rossetti y los otros poetas que he mencionado aquí. Sin embargo la amplia gama de tonos y perspectivas, y las diversas maneras de modificar y subvertir actitudes, convenciones y textos tradicionales, revelan un deseo de indagar, cuestionar y rehacer todos los aspectos de la vida. Esto hace que la década de los ochenta en la poesía española, aunque estalísticamente continuista, resulte muy original y valiosa en sus temas, tonos y actitudes.”

“Esto sugiere, a su vez, que España está en las etapas iniciales de una nueva época, que ya no está basada en las premisas logocéntricas de la modernidad simbolista. Las nuevas funciones del texto y de lector, y las relaciones entre ambos, están empezando a definirse; al mismo tiempo, una gran variedad de poemas está arrojando nueva luz sobre las cuestiones y los problemas que se enfrenta España en un momento muy decisivo de su historia. El aumento de la producción poética y de la lectura, y la difusión de revistas y editoriales por toda la Península, se ven acompañadas de admiración y de fuerte apoyo privado y público al género. La esperanza de que la poesía desempeñará un papel todavía mayor en la vida y en la experiencia españolas parece ampliamente justificada.”

“O ser humano é a soma daquilo que viveu e do que leu. E o que lemos ajuda-nos a compreender o que vivemos. É uma espécie de enzima, de levedura, que faz com que o que vivemos fermente. Fui repórter de guerra muito novo e fiz isso durante 20 anos. Ter lido a "Ilíada" ou a "Odisseia" ajudou-me a entender melhor o que ia vendo. Os livros à mistura com a memória produzem uma fermentação, que é algo pessoal. É impossível digerir bem o resultado da vida se não houver livros que o permitam. -- Entrevista ao Expresso, publicada em 29/01/2021 na Edição nº 2518 da Revista”

“Las Grandes Historias son aquellas que ya se han oído y se quiere oír otra vez. Aquellas a las que se puede entrar por cualquier puerta y habitar en ellas cómodamente. No engañan con emociones o finales falsos. No sorprenden con imprevistos. Son tan conocidas como la casa en la que se vive. O el olor de la piel del ser amado. Sabemos cómo acaban y, sin embargo, las escuchamos como si no lo supiéramos. Del mismo modo que, aun sabiendo que un día moriremos, vivimos como si fuéramos inmortales. En las Grandes Historias sabemos quién vive, quién muere, quién encuentra el amor y quién no. Y, aun así, queremos volver a saberlo.”

“La vida estaba en el espejo, en el espejo de la pantalla de cristal líquido, pues ambos escribíamos también en el ordenador (palabra de Nisisen: Lo que esos viejóvenes o vejestorios que aún escriben a mano o con máquina de escribir no entienden de escribir a ordenador es que nosotros podemos editar una frase diez veces en un minuto y ellos no, chapuceros).”