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Biblioteca Quotes

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Biblioteca Quotes

“Apro la porta, piano. La chiave scricchiola, il legno geme. L'odore di libri mi raggiunge subito le narici. Inspiro e sorrido. Mi rendo conto che la prima volta che ero stata qui non mi ero accorta di tutti questi dettagli. Ero stata inondata da tutte le sensazioni che sentivo ed ero rimasta stordita, incapace di distinguere tutte le diverse sfaccettature. Sgattaiolo dentro e chiudo la porta. Mi sento come una bambina che abbia trovato un rifugio segreto. Sono come Mary de "Il giardino segreto". Sento nelle ossa che questo posto è mio.”

“Una biblioteca es mucho más que una colección de libros y documentos, hechos de palabras, imágenes, historias y leyendas; es un lugar para pensar, conservar, compartir, leer, estudiar y una manera de entender el mundo. En cuestiones de cultura y de conocimiento, solo se pierde lo que no se preserva; solo se gana lo que se comparte. La cultura es todo lo que somos. Cada libro que contiene una biblioteca es un registro de una persona, que habla a otra por medio de la palabra escrita. Una biblioteca es una cápsula de tiempo, de una época y un lugar concreto. Si tienes una biblioteca y un jardín, no necesitas nada más para ser feliz.”

“Una biblioteca es mucho más que una colección de libros y documentos, hechos de palabras, imágenes, historias y leyendas; es un lugar para pensar, conservar, compartir, estudiar y una manera de entender el mundo. En cuestiones de cultura y de conocimiento, solo se pierde lo que no se preserva; solo se gana lo que se comparte. La cultura es todo lo que somos. Cada libro que contiene una biblioteca es un registro de una persona, que habla a otra por medio de la palabra escrita. Una biblioteca es una cápsula de tiempo, de una época y un lugar concreto. Si tienes una biblioteca y un jardín, no necesitas nada más para ser feliz.”

“Una biblioteca es mucho más que una colección de libros y documentos, hechos de palabras, imágenes, historias y leyendas; es un lugar para leer, pensar, conservar, compartir, estudiar y una manera de entender el mundo. En cuestiones de cultura y de conocimiento, solo se pierde lo que no se preserva; solo se gana lo que se comparte. La cultura es todo lo que somos. Cada libro que contiene una biblioteca es un registro de una persona, que habla a otra por medio de la palabra escrita. Una biblioteca es una cápsula de tiempo, de una época y un lugar concreto. Si tienes una biblioteca y un jardín, no necesitas nada más para ser feliz.”

“Dacă urmărești să devii ceva ce nu ești, vei da greș întotdeauna. Fii tu însuți. Arată, comportă-te natural și gândește cu mintea ta. Fii cea mai sinceră variantă a ta. Acceptă-ți eul. Susține-l. Iubește-l. Străduiește-te pentru el. Nu te abate atunci când oamenii îl iau în râs sau îl batjocoresc. Cele mai multe bârfe ascund invidii. Ține capul aplecat. Păstrează-ți energia.”

“Na biblioteca da universidade passeava entre a estantes, em meio a milhares de livros, inalando o odor mofado do couro, do tecido e das páginas ressecadas como se fosse um incenso exótico. Às vezes se detinha, tirava um volume das prateleiras e o segurava em suas mãos grandes, que vibravam com o contato, ainda insólito, com a lombada, a capa e as páginas dóceis. Depois, folheava o livro, lendo um parágrafo aqui e ali, seus dedos rígidos virando as páginas, quase temerosos de destruir com seu desajeitamento o precioso conteúdo. Não tinha amigos, pela primeira vez em sua vida teve consciência de sua solidão. Às vezes, de noite em seu sótão, erguia os olhos de um livro que estava lendo e espiava os cantos escuros de seu quarto, onde a luz do lampião tremulava contra as sombras. Se olhasse fixo e atentamente, a escuridão se reuniria numa luz, que assumia a forma insubstancial do que estivera lendo. E ele sentia que estava fora do tempo, como sentira naquele dia na aula em que Archer Sloane falara com ele. O passado avolumava-se da escuridão onde jazia, e os mortos se erguiam para viver à sua frente, e juntos, fluíam para o presente entre os vivos, e assim, por um intenso instante, ele tinha a sensação de unir-se a eles numa única e densa realidade da qual não podia escapar. Tristão, Isolda a bela, caminhavam à sua frente; Helena, e o brilhantes Paris, seus rostos graves de amargura, erguiam-se da treva. E Stoner se sentia mais próximo deles do que de seus colegas que iam de aula em aula, hospedados numa grande universidade em Columbia, no Missouri, e que caminhavam distraídos em meio ao ar do Midwest.”

“Hasta el anochecer, decido matar el tiempo en una biblioteca. Había averiguado de antemano qué bibliotecas había en los alrededores de Takamatsu. Desde pequeño, yo siempre he matado las horas en las salas de lectura de las bibliotecas. No son muchos los sitios adonde puede ir un niño pequeño que no quiera volver a su casa. No le está permitido entrar en las cafeterías, tampoco en los cines. Únicamente le quedan las bibliotecas. No hay que pagar entrada y, aunque vaya solo, no le dicen nada.”

“Entonces, cuál es tu patria? Tú la conoces: evidentemente, es la patria de los libros: los libros leídos y amados, los libros leídos y despreciados, los libros que soñamos con escribir, los libros insignificantes que hemos olvidado y que ya no sabemos siquiera si llegamos a abrir alguna vez, los libros que fingimos haber leído, los libros que no leeremos nunca pero de los que no nos separaríamos por nada del mundo, los libros que esperan su hora en una noche paciente, antes del crepúsculo deslumbrante de las lecturas del amanecer. Sí, dije, sí: seré ciudadana de esa patria, seré leal a ese reino, el reino de la biblioteca.”

“Pero de todas las cosas que Mariana aprendía en sus clases lo que más le cautivó fue dominar el uso de las palabras. Descubrió que conocer el funcionamiento de ese código era la clave para acceder al interior del mundo secreto recreado en los libros de la biblioteca. Dentro de ellos habitaba una infinidad de personajes que esperaban a ser escuchados.”

“[...] alla venerabile biblioteca dell'Istituo Chimico dell'Università di Torino, a quel tempo impenetrabile agli infedeli come la Mecca, difficilmente penetrabile anche ai fedeli qual ero io. È da pensare che la Direzione seguisse il savio principio secondo cui è bene scoraggiare le arti e le scienze: solo chi fosse stato spinto da un assoluto bisogno, o da una passione travolgente, si sarebbe sottoposto di buon animo alle prove di abnegazione che venivano richieste per consultare i volumi. L'orario era breve ed irrazionale; l'illuminazione scarsa; gli indici in disordine; d'inverno, nessun riscaldamento; non sedie, ma sgabelli metallici scomodi e rumorosi; e finalmente, il bibliotecario era un tanghero incompetente, insolente e di una bruttezza invereconda, messo sulla soglia per atterrire col suo aspetto e col suo latrato i pretendenti all'ingresso.”

“«M'inganneranno, forse, la vecchiezza e il timore ma sospetto che la specie umana - l'unica - stia per estinguersi, e che la Bibioteca perdurerà: illuminata, solitaria, infinita, perfettamente immobile, armata di volumi preziosi, inutile, incorruttibile, segreta. Aggiungo: infinita. Non introduco quest'aggettivo per un'abitudine retorica; dico che non è illogico pensare che il mondo sia infinito. Chi lo giudica limitato, suppone che in qualche luogo remoto i corridoi e le scale e gli esagoni possano inconcepibilmente cessare; ciò che è assurdo. Chi lo immagina senza limiti, dimentica che è limitato il numero possibile dei libri. Io m'arrischio a insinuare questa soluzione: La Biblioteca è illimitata e periodica. Se un eterno viaggiatore la traversasse in una direzione qualsiasi, constaterebbe alla fine dei secoli che gli stessi volumi si ripetono nello stesso disordine (che, ripetuto, sarebbe un ordine: l'Ordine). Questa elegante speranza rallegra la mia solitudine.» [La Biblioteca di Babele]”

“As bibliotecas, por exemplo, são espaços maravilhosos que, atualmente, correm perigo de vida. Muitas pessoas com responsabilidades políticas pensam que as bibliotecas são obsoletas nesta era da Internet. O que está longe de ser verdade. Muitas estão a usar a Internet de forma inovadora, quer no acesso aos livros quer no acesso à própria Internet. Além disso, as bibliotecas não têm que ver só com os livros. Representam um dos poucos espaços públicos que não preferem a carteira ao dono da carteira.”

“He escrito alguna vez que una biblioteca no es un almacén de libros leídos, sino una herramienta, un refugio y un proyecto de vida. Contiene lo que te educó e incluso cambió el carácter, lo que ayuda a comprender el mundo, lo que consuela y protege, lo que entretiene o divierte, lo que aún esperas conocer si vives para que ocurra. Causa melancolía, cuando llegas a una edad, comprender que muchos de esos libros que tienes cerca, que te acompañan a la espera de su oportunidad, quizá no llegues a leerlos nunca. Pero son las reglas. Lo importante es que estén ahí, arropándote como amigos a los que recurrir en caso necesario.”

“Al ahondar aún más en las relaciones entre biblioteca y aula, cabe advertir que al modelo legitimista de la educación se le corresponde, por un lado, una concepción reduccionista de la lectura que la promueve como evasión, como recurso lúdico y recreativo (una actividad orientada fundamentalmente a responder a la promoción del libro en su condición de mercancía, asociada de manera exclusiva o prioritaria con las industrias del entretenimiento). Y por el otro, se le asocia la concepción de la información como objeto. Como instrumento, como recurso, y no como proceso social y cultural. No quiere decirse con esto que desde la biblioteca escolar no se deba o no se pueda facilitar el acceso a las tecnologías ni proponer el placer por la lectura. He ahí lo sutil del contenido ideológico del actual ideario de la biblioteca escolar: propone la lectura como un actividad hedonista carente de riesgo y esfuerzo, de compromiso y dedicación, una actividad despojada de toda búsqueda de sentido. Así, este contenido impregna casi todos los proyectos de dotación y desarrollo de colegios en el país, y reduce el complejísimo problema sociológico, político, económico y bibliotecológico que encierra el proceso de transferencia social de la información al “acceso a las TIC”, al tiempo que despoja a la lectura de todo su poder transformador personal y social. Silvia Castrillón (2023). Biblioteca Escolar. Babel Libros”

“Una biblioteca pública debe ser felizmente esquizofrénica, y de hecho el de sus anaqueles puede ser el único lugar donde psicosis esquizoide y felicidad puedan unirse sin caer en el oxímoron. En ella debe haber lugar para todas las tendencias y temas, para cualquier afecto y desafecto, para todas las ideologías, creencias y credos, para cualquier imaginación literaria, artística, técnica, científica o procedente de las ciencias sociales. Cuanto más rica y variada, más exacta. Aquí hallamos otra hermosa contradicción: una biblioteca pública es más precisa y coherente como biblioteca cuanto más heterogénea y variopinta sea.”

“Non ha senso proibire al fuoco di ingoiare ciò che l’umana indifferenza ha già ingoiato. Lo splendore di Parigi o di Londra non è che un alibi per i criminali grazie ai quali Varsavia, Dresda, Vukovar e Sarajevo non esistono più. O se esistono, ci vive della gente che nella più grande epoca di pace si predispone all’evacuazione, già pronta a dire addio ai propri libri. A questo mondo, per come esso è fatto, c’è una regola di base — la stessa che enunciò Zuko Džumhbur pensando alla Bosnia —, e si riduce a una valigia sempre pronta. Lì dentro devono starci tutte le tue cose e i tuoi ricordi. Quel che resta fuori è già perduto. Inutile andare in cerca delle ragioni, del senso, di una giustificazione. Appesantisce, come i ricordi. Non resta che restituire diligentemente i libri presi a prestito, quelli avuti in dono li eviti o li perdi, quelli scritti li invii agli amici che vivono lontani gli uni dagli altri, così che il fuoco possa divorarli il giorno in cui la terra sarà tornata nel punto esatto in cui era qualche milione di anni fa. Impossibile schedare o ricordare le biblioteche private di Sarajevo distrutte dal fuoco. E neanche ci sarebbe qualcuno per cui farlo. Ma come la fiamma di tutte le fiamme e il fuoco di tutti i fuochi, la mitica cenere e la polvere finale sono memori della sorte del glorioso Municipio, la biblioteca universitaria di Sarajevo, del rogo di quei volumi lungo un giorno più una notte. Tutto questo accadeva dopo un sibilo e un boato, esattamente un anno fa. Forse proprio nello stesso giorno in cui tu leggi queste righe. Accarezza dolcemente i tuoi libri, straniero. E ricorda che sono polvere.”