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Brigitte Vasallo Books

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“Mi madre siempre hablaba del hambre, de la miseria, de no tener techo, del terror ese incrustado al saber que tu supervivencia no está garantizada, que tu margen de error en la vida es mu pequeño. Nuestra supervivencia, la supervivencia de las que venimos de pobres, nace del esfuerzo colectivo por sobrevivir, por dar a la siguiente generación una patada en el culo que nos aleje lo maximo posible de la línea de la miseria, por darnos herramientas para salir adelante.”

“Hace unos meses alguien me preguntó que era un fracaso amoroso para mí. Y, sin elaborarlo mucho, contesté que para mi sería la grieta sin fondo en las expectativas conjuntas, un desorden en las proyecciones elaboradas y, especialmente, un cambio súbito en las bases relacionales, una traición a lo que nos comprometimos a ser. Las relaciones se transforman, pero en el infierno que surge entre un proceso natural de transformación y la dinamitación de las formas, los modos y del vínculo mismo es donde yo sitúo el fracaso.”

“Hubiese querido llevar luto esos meses, pero el luto ya no se lleva. Vestirme de un color distintivo, de amarillo canario, de naranja butano, de un tono deslumbrante que me marcase de lejos, que la gente dijese a mi paso: ¡cuidado! ahí viene una sufriente, ahí viene alguien que ha perdido un cachito de sí. Y que se hicieron para mí una alfombra de silencio solemne, una quietud compasiva. Hubiese querido llevar una letra escarlata que dijese al mundo que debía parar... porque a mí el mundo se me había parado.”

“Pasamos la noche hablando y bebiendo hasta que en un momento me dijo: "Joder, ¿pero el amor no es lo que nos salva, tía? ¿El amor no es lo único que nos salva?!" Y sí, claro. Pero el amor no es eso: el amor somos nosotras. El amor éramos ella y yo pasando la noche en vela para acompañarla en su tristeza como ella me ha acompañado en todas las mías. El amor es esa incondicionalidad, ese apoyo, ese cariño en lo mejor y en lo peor, ese poder reírnos de ese follón, esa certeza íntima de que dos semanas más tarde yo estaría llorando en el suelo de su cocina y ella iba a estar allí. Y estuvo. Ese es el amor que nos salva y ese es el amor que no vemos, el que consideramos menos amor que otros, al que no damos la importancia que merece y sin el que no podríamos salir adelante en este mundo de mierda. Ese amor.”

“Una red efectiva es aquello que, cuando andas por la cuerda floja y caes, evita que te mates. Literalmente. Es aquel lugar esponjoso que amortigua la caída al vacío, que se come el golpe contigo, que atenúa el derrumbe haciendo de las piedras, plumas. Que te permite resoplar, levantarte, sacudirte el polvo enganchado a la ropa, y seguir. Sin sangre irrecuperable, sin fracturas inviables, sin vísceras deterioradas para siempre. En esta parte del libro quiero dar cuenta de los nudos que he aprendido a hacer para tejer una red afectiva. Ningún nudo es un invento así salido de la nada, sino casi una sorpresa que hemos ido encontrando por el camino, a partir de intuiciones, de no fliparnos con ideas marcianas sino de aterrizar las cosas, respirar hondo, meterle mucho humor y mucha ironía al asunto, e ir haciendo entre todas. Ir andando. Y de seguir el consejo que le daba Lola Flores a su hija Lolita: «tira para adelante, pero cuando estés al borde del precipicio mira hacia abajo y retrocede tres pasos». Tira para adelante, pero antes de caerse o de tirar a alguien por el precipicio, tres pasitos para atrás. Desde ahí hablo. Por si en alguna playa, en algún puerto, alguien recoge esta botella y le es de utilidad, aunque solo sea para llenarla de ron.”

“Arrancar el amor de las garras del amor romántico no es sacarle emoción a las cosas: es salvarnos definitivamente de las violencias en nombre del amor. Es pensar a qué tipo de estructuras y comportamientos atribuimos intensidad y cuáles no. Es ver la autosugestión a la que nos sometemos constantemente y qué servidumbres tiene.”

“[...] un mantra del mundo poliamoroso dice que «hay que aprender a estar sola». Yo no quiero aprender a estar sola, quiero aprender a vivir en relación, en relaciones. Estar sola no significa vivir sin pareja: estar sola es ser esa niña que espera aterrorizada la llegada de su padre, consciente de que, si tiene un mal día, nadie la salvará. Estar sola es enfrentar la certeza de que tu padre te va a matar mientras el entorno mira hacia otro lado, mientras murmura que dos no se pelean si uno no quiere. Esa indefensión es estar sola. Y esa yo ya la aprendí. Por eso sigo viva, porque aprendí a vivir con ella y a salvarme. No quiero aprenderla más: quiero desaprenderla, quiero quitármela de encima, quiero arrancarme a jirones la piel impregnada de esa soledad. Creo que toda mi vida poliamorosa ha girado alrededor de eso: de crear un mundo en el que ya no estoy indefensa ni amenazada, de saber que ni el deseo hacia otra persona me dejará en la soledad de las palizas, rodeada de gente que no sabe ni quiere pararlas. Y saber que incluso si alguien no quiere seguir a mi lado, no me traicionará. Me dejará queriéndome con la misma ternura que sentía por mí el día anterior a dejarme. Pero claro, crear el mundo imaginario no basta. El mundo hay que habitar y una de sus habitantes soy yo y son todas las demás. Y todas somos esas grietas también.”

“El amor es la gran idealización contemporánea. El amor a lo Shakira y Piqué, tan limpios, tan felices, tan guapos, tan todo. El amor nos salvará, el amor es lo mejor del ser humano. Sí, digo sí a todo esto. Pero de lo que estamos hablando en estas páginas no es de amor, sino de otra cosa. Porque confundimos el amor con esa especie de naufragio continuo que ni siquiera es un naufragio compartido, ni siquiera es un naufragio a dos, sino el hundimiento entre varios náufragos que intentan salvar se ahogando al otro con él. Hasta que aparezca un nuevo palo al que agarrarse.”

“O grande choque de trens entre isso que chamam de monogamia e isso que denominam poliamor se dá nestes níveis. Ficar com mais de uma pessoa, isso o mundo todo sabe fazer. Porém, ou se faz coisificando essa pessoa, desde a perspectiva de uma amante que nunca mais voltarás a ver e não merece investir cuidados, [...] ou a partir da romantização com a qual se iniciam as relações monogâmicas que se querem duráveis, fazendo uma escalada até o casal monogâmico. [...] E nenhuma dessas formas é compatível com o novo paradigma amoroso.”

“La monogamia no es una práctica: es un sistema, una forma de pensamiento. Es una superestructura que determina aquello que denominamos "nuestra vida privada", nuestras prácticas sexo-afectivas, nuestras relaciones amorosas. El sistema monógamo dictamina cómo, cuándo, a quién, y de qué manera amar y desear, y también qué circunstancias son motivo de tristeza, cuáles de rabia, qué nos duele y qué no.”

“Romper a monogamia não é [...] pra gente normal, nem pra gente descolada. É a ruptura das fracassadas, dos perdedores, das que habitam a margem de qualquer margem, para aquelas que nunca vão encontrar um par com quem fazer um ninho porque não há ninho que nos contenha nem que nos queira conter. [...] Nós temos outras ferramentas, porque somos feitas de outra massa. [...] Só temos que acabar de romper com a fantasia, dar o último passo, soltar a última amarra, fugir da influência dos centros do desejo, sair inclusive da margem para ocupar uma mais pra lá, encontrar as nossas iguais, olhar em suas caras, nomeá-las. E nos pormos de verdade a construir outra coisa.”

“–Mira, Buenaonda, maldita la ley del matrimonio gay. Antes nosotros éramos una pareja de lo más normal. Follábamos como cosacos, como locas, follábamos juntos y por separado, en tríos, en cuartetos, en grupo, en familia, follábamos sin parar. En ca- sa, en el coche, en los portales, en los cines, en los bares, en los trenes, en los urinarios públicos, en los museos... Y entonces lle- gó el matrimonio gay. Y la jodimos. Nos volvimos, literalmente, un matrimonio. ¿Cómo nos pudo pasar eso a nosotros? Pues no lo sé, pero pasó. Nos casamos y dejamos de follar. No al principio, que era como la luna de miel. Pero después, se acabó. Empezaron a pasar los días, y las semanas, y los meses, y todo fue a peor. Las orgías se volvieron cuartetos ocasionales. Y los cuartetos se vol - vieron tríos y con gente de confianza. Y al final hasta los tríos también desaparecieron porque, ¿sabes?, yo no puedo permitir que alguien se folle a mi marido. Así que nos dedicamos a follar - nos mutuamente y eso, la verdad, es un tostón. Más aún cuando el cabrón de Paco no me come la polla porque dice que se le estropean las cuerdas vocales. Antes ni me había dado cuenta. Pero desde que somos dos mariconas monógamas, las carencias saltan a la vista. La jodimos, amigo. Maldito Zapatero.”

“O Narciso contemporâneo se lança a esse lago perseguindo a imagem espetacular de si mesmo, essa imagem que projeta e que é a única que recebe retribuição, esse reflexo de si mesmo que, uma vez alcançado, se converte na encarnação da sua própria imagem perfeita, filtrada, enquadrada e postada no momento de máxima audiência. Nos convertemos em um reflexo aquoso de algo que nem sequer somos. E isso também está nos matando: a nós, a nossas redes, a esse mundo novo que sonhamos.”