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S Quotes

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“Soy de la opinión de que en la ceguera hacia la belleza no hay nada que implique necesariamente una ceguera hacia la fealdad, por la que Kevin ha desarrollado desde siempre una notable sensibilidad. Es muy posible que la existencia de tantos y tan diferentes matices entre lo sórdido y lo exquisito tenga por objeto que ni al espíritu más ruin se le niegue todo refinamiento.”

“Soy el café y el baile de mil voces en la cabeza; Soy el cielo y la tierra; Soy reflejo en el lago y las piedras bajo mis pies; Soy el Sol y la Luna; Soy cada personaje en mis libros y el viento que siento sobre mi cara; Soy un castigo para algunos y un milagro para otros; Soy la agua que tomo y el aire que respiro; Soy un universo entero… igual que tú.”

“Soy obsesivo compulsivo por naturaleza. En lo relativo a ser un imbécil o a cagarla, soy tan capaz como cualquier otro, y de algún modo tengo la piel más dura gracias a todo el tejido cicatricial. Lo que me importa es ganar, y no a pequeña escala. Dios sabe por qué ... probablemente sea algo que se sustente en algún desagradable agujero negro psicoanalítico o en algún cortocircuito neuronal.”

“Soy Un Monje Loco (Abisoneto 238) Soy un monje loco, no volveré al paraíso - el mundo es mi dolor, mi dolor es mi bálsamo. Soy un monje científico, no me importa ni fe ni verdad - hechos, mitos, todo bien, siempre que ayuden a la humanidad. Soy un monje loco, no volveré al paraíso - o la tierra es de todos, o ilegales todos somos.”

“Soy una mujer. Pero, ¿cuántas veces en mi vida habré deseado ser un hombre? Tantas que ya ni lo recuerdo. En un mundo especialmente moldeado por y para los hombres, resulta difícil desear ser otra cosa que un hombre. Y sin embargo, soy una mujer y he acabado aceptando mi condición femenina con todos sus pros y todos sus contras. No ha sido fácil. No es fácil aún. Y menos lo era en mis años jóvenes. Entonces leía una y otra vez El libro de la ciudad de las damas de Cristina de Pizán y guardaba ese códice como mi más preciado tesoro. De todos los códices que se apelotonaban en la biblioteca del castillo del Albi, ese era el único que estaba escrito por una mujer. Y eso me daba que pensar. ¿Por qué no había más libros de autoría femenina? ¿No existían, simplemente, o a los sucesivos señores del castillo nunca les había interesado lo que pudieran escribir las mujeres? Por entonces ya comenzaba a sospechar que más bien se trataba de eso último.”