Quotessence
Home / Authors / Laura Esquivel Books
Laura Esquivel

Laura Esquivel Books

Novelist

Malinche

A source page for quotes linked to Laura Esquivel.

0 quotes

Swift as Desire

A source page for quotes linked to Laura Esquivel.

0 quotes

The Law of Love

A source page for quotes linked to Laura Esquivel.

0 quotes

Related Quotes

“Surely the heart is not a fitting place to house hatred. But where is its place? I don't know. That is one of the universe's Unknowns. It would seem that the God's truly delight in messing things up, for in not having created a particular spot to house hatred, they have provoked eternal chaos. Hatred us forever hunting down a refuge, poking it's nose where it shouldn't, taking over sites reserved for others, invariably forcing out love.”

“She felt so lost and lonely. One last chile in walnut sauce left on the platter after a fancy dinner couldn't feel any worse than she did. How many times had she eaten one of those treats, standing by herself in the kitchen, rather than let it be thrown away. When nobody eats the last chile on the plate, it's usually because none of them wants to look like a glutton, so even though they'd really like to devour it, they don't have the nerve to take it. It was as if they were rejecting that stuffed pepper, which contains every imaginable flavor; sweet as candied citron, juicy as pomegranate, with the bit of pepper and the subtlety of walnuts, that marvelous chile in the walnut sauce. Within it lies the secret of love, but it will never be penetrated, and all because it wouldn't feel proper.”

“Στην αναστάτωση που επικράτησε, ήταν ευλογία που εμφανίστηκε η Τσέντσα και πρόφερε τις μαγικές λέξεις: "Περάστε στο τραπέζι". Αυτή η αναγγελία ξανάφερε σε όλους τη γαλήνη και το πνεύμα που απαιτούσε η στιγμή και που λίγο έλειψε να είχε χαθεί. Όταν μιλάει κανείς για φαγητό, θέμα μεγάλης σπουδαιότητας, μόνο οι ανόητοι ή οι άρρωστοι δεν δείχνουν το ενδιαφέρον που του αξίζει.”

“- O vento também é eterno. Nunca acaba. Quando o vento entra no nosso corpo, nascemos, e, quando sai, é porque morremos, por isso temos de ser amigos do vento. - E...este... - Já nem sabes o que perguntar. É melhor guardares silêncio, não gastes a tua saliva. A saiva é água sagrada que o coração cria. A saliva não deve gastar-se em palavras inúteis porque então estaremos a desperdiçar a água dos deuses e olha, vou dizer-te uma cois que não deves esquecer: se as palavras não servirem para humedecer os outros a lembrança e conseguir que aí floresça a memória de deus, não servem para nada.”

“Mi abuela tenía una teoría muy interesante, decía que si bien todos nacemos con una caja de cerillos en nuestro interior, no los podemos encender solos, necesitamos, como en el experimento, oxígeno y la ayuda de una vela. Sólo que en este caso el oxígeno tiene que provenir, por ejemplo, del aliento de la persona amada; la vela puede ser cualquier tipo de alimento, música, caricia, palabra o sonido que haga disparar el detonador y así encender uno de los cerillos. Por un momento nos sentiremos deslumbrados por una intensa emoción. Se producirá en nuestro interior un agradable calor que irá desapareciendo poco a poco conforme pase el tiempo, hasta que venga una nueva explosión a reavivarlo. Cada persona tiene que descubrir cuáles son sus detonadores para poder vivir, pues la combustión que se produce al encenderse uno de ellos es lo que nutre de energía el alma. En otras palabras, esta combustión es su alimento. Si uno no descubre a tiempo cuáles son sus propios detonadores, la caja de cerillos se humedece y ya nunca podremos encender un solo fósforo. Claro que también hay que poner mucho cuidado en ir encendiendo los cerillos uno a uno. Porque si por una emoción muy fuerte se llegan a encender todos de un solo golpe producen un resplandor tan fuerte que ilumina más allá de lo que podemos ver normalmente y entonces ante nuestros ojos aparece un túnel esplendoroso que nos muestra el camino que olvidamos al momento de nacer y que nos llama a reencontrar nuestro perdido origen divino. El alma desea reintegrarse al lugar de donde proviene, dejando al cuerpo inerte...”

“Mi abuela tenia una teoría muy interesante, decía que si bien todos nacemos con una caja de cerillos en nuestro interior, no los podemos encender solos, necesitamos, como en el experimento, oxígeno y la ayuda de una vela. Sólo que en este caso el oxígeno tiene que provenir, por ejemplo, del aliento de la persona amada; la vela puede ser cualquier tipo de alimento, música, caricia, palabra o sonido que haga disparar el detonador y así encender uno de los cerillos. Por un momento nos sentiremos deslumbrados por una intensa emoción. Se producirá en nuestro interior un agradable calor que irá desapareciendo poco a poco conforme pase el tiempo, hasta que venga una nueva explosión a reavivarlo. Cada persona tiene que descubrir cuáles son sus detonadores para poder vivir, pues la combustión que se produce al encenderse uno de ellos es lo que nutre de energía el alma. En tras palabras, esta combustión es su alimento. Si uno no descubre a tiempo cuáles son sus propios detonadores, la caja de cerillos se humedece y ya nunca podremos encender un solo fósforo. Claro que también hay que poner mucho cuidado en ir encendiendo los cerillos uno a uno. Porque si por una emoción muy fuerte se llegan a encender todos de un solo golpe producen un resplandor tan fuerte que ilumina más allá de lo que podemos ver normalmente y entonces ante nuestros ojos aparece un túnel esplendoroso que nos muestra el camino que olvidamos al momento de nacer y que nos llama a reencontrar nuestro perdido origen divino. El alma desea reintegrarse al lugar de donde proviene, dejando al cuerpo inerte...”

“—Tu tarea es caminar —respondió la abuela—. Un cuerpo inmóvil se limita a sí mismo, un cuerpo en movimiento se expande, se vuelve parte del todo, pero hay que saber caminar ligero, sin cargas pesadas. Caminar nos llena de energía y nos transforma para poder mirar el secreto de las cosas. Caminar nos convierte en mariposas que se elevan y miran en verdad lo que el mundo es. Lo que la vida es. Lo que nuestro cuerpo es. Es la eternidad de la conciencia. Es la comprensión de todas las cosas. Eso es dios en nosotros, pero si quieres, puedes quedarte sentada y convertirte en piedra.”

“- Minha filha, vens da água e a água fala. Vens do tempo e estarás no tempo e a tua palavra estará no vento e será espalhada pela terra. A tua palavra será o fogo que transforma todas as coisas. A tua palavra estará na água be será espelho da língua. A tua palavra terá olhos e verá, terá ouvidos e ouvirá, terá tacto para mentir com a verdade e dirá verdades que parecerão mentiras. E com a tua palavra poderás regressar à quietude, ao princípio onde nada é, onde nada está, onde tudo o que foi criado regressa ao silêncio, mas a tua palavra despertá-lo-á e terás de nomear os deuses e terás de dar vozes às árvores e farás com que a natureza tenha língua e falará por ti o que é invisível. E a tua língua será palavra de luz e a tua palavra, pincel de flores, palavra de cores que, com a tua voz, pintará novos códices.”

“Ponerse un huipil era toda una iniciación, al hacerlo uno repetía diariamente el viaje interior hacie el exterior. Al meter la cabeza por el orificio del huipil, uno transitaba entre el mundo de sueños que está reflejado en el bordado hacia la vida que aparece en cuanto uno saca la cabeza.Ese despertar a la realidad es un acto ritual matutino que recuerda día a día el significado del nacimiento.Los huipiles la mantienen a una con la cabeza en el centro, cubierta por delante, por detrás y por los costados. Esta cruz que forma la tela bordada del huipil significa estar plantada en el centro del universo. Alumbrada por el sol y arropada por los cuatro vientos, los cuatro rumbos, los cuatro elemntos.”

“Mi abuela tenía una teoría muy interesante, decía que si bien todos nacemos con una caja de cerillas en nuestro interior, no las podemos encender solos, necesitamos oxígeno y la ayuda de una vela. Sólo que en este caso, el oxígeno tiene que provenir, por ejemplo, del aliento de la persona amada; la vela puede ser cualquier tipo de alimento, música, caricia, palabra o sonido que haga disparar el detonador y así encender una de las cerillas. Por un momento nos sentiremos deslumbrados por una intensa emoción. Se producirá en nuestro interior un agradable calor que irá desapareciendo poco a poco conforme pase el tiempo, hasta que venga una nueva explosión que haga reavivarlo. Cada persona tiene que descubrir cuáles son sus detonadores para poder vivir, pues la combustión que se produce al encenderse una de ellas es lo que nutre de energía el alma. En otras palabras, esta combustión es su alimento. Si uno no descubre a tiempo cuáles son sus propios detonadores, la caja de cerillas se humedece y ya nunca podremos encender un solo fósforo. Si eso llega a pasar el alma huye de nuestro cuerpo, camina errante por las tinieblas más profundas tratando vanamente de encontrar alimento por sí misma, ignorante de que sólo el cuerpo que ha dejado inerme, lleno de frío, es el único que podría dárselo. Por eso hay que permanecer alejados de personas que tengan un aliento gélido. Su sola presencia podría apagar el fuego más intenso, con los resultados que ya conocemos. Mientras más distancia tomemos de estas personas, será más fácil protegernos de su soplo. Hay muchas maneras de poner a secar una caja de cerillas húmeda, pero puede estar segura de que tiene remedio. Claro que también hay que poner mucho cuidado en ir encendiendo las cerillas una a una. Porque si por una emoción muy fuerte se llegan a encender todas de un solo golpe, producen un resplandor tan fuerte que ilumina más allá de lo que podemos ver normalmente y entonces ante nuestros ojos aparece un túnel esplendoroso que nos muestra el camino que olvidamos al momento de nacer y que nos llama a reencontrar nuestro perdido origen divino. El alma desea reintegrarse al lugar de donde proviene, dejando al cuerpo inerte… Desde que mi abuela murió he tratado de demostrar científicamente esta teoría. Tal vez algún día lo logre”

“¡Ojalá que a Rosaura la boca se le hiciera chicharrón! Y que nunca hubiera dejado escapar esas repugnantes, malolientes, incoherentes, pestilentes, indecentes y repelentes palabras. Más valía que se las hubiera tragado y guardado en el fondo de sus entrañas hasta que se le pudrieran y agusanaran. Y ojalá que ella viviera lo suficiente como para impedir que su hermana llevara a cabo tan nefastas intenciones.”

“[Words] cling to the very core of our memories and lie there in silence until a new desire reawakens them and recharges them with loving energy. That is one of the qualities of love that moves me most, their capacity for transmitting love. Like water, words are a wonderful conductor of energy. And the most powerful, transforming energy is the energy of love.”

“Each of us is born with a box of matches inside us but we can't strike them all by ourselves; just as in the experiment, we need oxygen and a candle to help. In this case, the oxygen, for example, would come from the breath of the person you love; the candle could be any kind of food, music, caress, word, or sound that engenders the explosion that lights one of the matches.”

“Once again she would arrive at a foreign place. Once again be the newcomer, an outsider, the one who did not belong. She knew from experience that she would quickly have to ingratiate herself with her new masters to avoid being rejected or, in more dire cases, punished. Then there would be the phase where she would have to sharpen her senses in order to see and hear as acutely as possible so that she could assimilate quickly all the new customs and the words most frequently used by the group she was to become a part of--so that finally, she would be judged on her own merits.”