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Mirjana Soldo Quotes

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Famous Mirjana Soldo Quotes

“Cuando la gente fallece «demasiado joven», nos preguntamos por qué Dios no les dejó vivir una vida plena. Pero recordad: nosotros no morimos. Nuestra Señora sabe cómo uno se siente cuando se pierde un hijo, pero ella se reunió con Cristo en el Cielo y ha estado con Él desde entonces. Estamos destinados a ver de nuevo a nuestros seres queridos que murieron, pero no siempre es fácil entender la voluntad de Dios. ¿Quién dice que una vida breve vale menos que una vida larga? «Si un día es como mil años» para nuestro eterno Dios, la diferencia entre una década y un siglo es infinetesimal.”

“Minka y yo pertenecíamos a credos distintos. Sin embargo, nuestra amistad me enseñó a no fijarme en las diferencias que hay entre la gente. Me gustaba jugar con mis amigos, pero prefería estar sola. La historia del piloto al que su avión deja tirado y que conoce a un niño príncipe de otro mundo, me hacía pensar que había algo más grande escondido detrás de lo que yo podía ver.”

“En 1981, hacia el final de mi segundo año de instituto, empecé a sentirme rara. Tenía un deseo grandísimo de estar sola, rezando. Me apartaba y rezaba en silencio. Durante los recreos, mientras los otros estudiantes charlaban en los pasillos, empecé a ir a una vieja iglesia ortodoxa cerca del colegio, era un refugio de paz. Disfrutaba del silencio e intentaba comprender qué me estaba pasando.”

“Roma me mostró las sorprendentes hazañas que pueden llevar a cabo los hombres de fe. Orar ante las tumbas de los santos y mártires, y estar en un lugar donde tanta gente ha vivido y ha muerto antes de mí, me hizo reflexionar sobre los constantes avisos de Nuestra Señora respecto a la brevedad de la vida en la tierra. Cuando llegas a conocer el Cielo, miras el mundo de un modo diferente. Entiendes que la vida en la tierra es sólo temporal y que la muerte no es un final. «Liberáos de todo lo que os ata solamente a las cosas terrenas y permitid que lo que es de Dios modele vuestra vida a través de la oración y el sacrificio».”

“Mis padres no solían hablarme de la fe, al menos no con palabras. Pero la vivían y, a través de su ejemplo, me enseñaron la importancia de la oración. Yo no era excepcionalmente devota o piadosa, pero siempre tuve fe. Como otros católicos, sentía gran veneración hacia la Virgen María, pero tenía una relación más profunda con Jesús. Hablaba con Él a menudo. Con mi fe infantil, pensaba que Jesús era un hermano mayor al que podía confiar cualquier pequeña preocupación. Desde muy temprana edad empecé a sentir una gran compasión por la gente que sufría.”

“Era como si sencillamente me deslizara o como si algo me transportara al lugar donde estaba la mujer. La primera vez que la vi de cerca me di cuenta de que no era de este mundo. Ella habló poco. Parecía que el propósito era que todos se sintieran cómodos para lo que se convertiría en un hecho regular. «Id en paz con el Señor», dijo Nuestra Señora. Me sequé las lágrimas y miré a los otros videntes. Ellos parecían estar también luchando con la vuelta a la «realidad». Los espectadores dijeron que nuestra visión duró de diez a quince minutos, pero era imposible: parecía que hubiera sido mucho más tiempo. Miré mi reloj y las manecillas estaban haciendo tictac hacia atrás.”

“Nuestra Señora normalmente se aparecía a gente joven y me preguntaba por qué. Sus mensajes no requerían largos comentarios o una interpretación teológica. Ella nos hablaba a todos nosotros y lo hacía con palabras sencillas. «Si todos pudieran verla entonces todas las personas podrían decir que Dios existe. Todos creerían. No lo puedo explicar. Dios no se aparece a todas las personas. Debes creer incluso si tú no le ves».”

“La oración y el ayuno pueden ayudarnos a tomar mejores decisiones. Yo había obviado la parte más importante: el discernimiento a través de la oración. Por lo tanto, decidí rezar por esta intención, para que Dios me mostrara el camino y para que la Virgen me dijera qué quería de mí. «Seguid vuestros corazones. Es decisión vuestra lo que hagáis.» Cada vez que me visualizaba como una monja, mi mente se distraía, en cambio, con imágenes de maternidad y vida familiar. Mi deseo de tener una familia era más fuerte que nada y sentí que me había dado una respuesta clara.”

“Marko era mi novio. No hubo un momento particular en el que supe que Marko era el indicado. Todo sucedió gradualmente. Fue insistente; de hecho, lo había sido durante muchos años. Pero más que nada, siempre podía contar con él. Me consolaba en los momentos de mayor sufrimiento. Cuando la policía me llevó de vuelta a la fuerza a Sarajevo, me llamaba por teléfono a menudo sólo para saber cómo estaba. En el periodo que contemplaba la posibilidad de ser monja, nunca intentó persuadirme de lo contrario. Y cuando se mudó a la ciudad, estaba pendiente de mí. Me di cuenta que realmente yo le importaba y mi corazón empezó a abrirse a él poco a poco. Un chico con menos paciencia probablemente hubiera renunciado hacía años. Siempre había sido maravilloso y amable, y, lo más importante, era creyente.”

“Una oración sólo necesita que se haga con el corazón. Es sencillo. No debemos pensar que Nuestra Señora quiere de nosotros lo que no podemos hacer o no sabemos cómo hacer. Primero, debemos sentir a Dios como nuestro padre que siempre está cerca de nosotros y que nos ama. Sólo cuando nos sentimos así podemos orar. Debemos comenzar cada día con una oración, antes de ir a estudiar, a trabajar, lo que sea. Pide la ayuda de Dios durante todo el día y agradécele cada pequeña bendición que recibes. Todo viene de Dios.”