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Música Quotes

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Música Quotes

“Os músicos alcançam a grandeza através de uma incrível diversidade de percursos, mas a hiperespecialização precoce nem sempre é necessária para desenvolver competências e é rara nas formas de maior improviso – embora, como no desporto, muitos adultos tenham um interesse financeiro em fazer com que isso pareça essencial.”

“Suele decirse que escribir sobre música es imposible, que es como bailar sobre arquitectura, y demás. Pero vamos. Escribimos sobre partículas subatómicas, homeomorfismo, cromosomas, cuásares y dominio de factorización única. Escribir sobre música no debería ser mucho más difícil. Al menos podría hacérselo sin tanta queja. Es el mejor trabajo del mundo. O el segundo. Las partículas subatómicas también pueden ser geniales.”

“Escuchar es una manera de estar en el mundo. Escuchar la manera en que otras personas escuchan puede ser una forma de conexión y comunidad. El sonido es maleable. Es metáfora y es materia. Es identidad y reconocimiento. Es un método, una fuerza, un principio de cohesión. Es también un medio para vincular a personas que no tendrían ninguna razón para saber las unas de las otras si no fuera por la existencia de esa música.”

“Así se fabricó el folklore. Un musicólogo recogía canciones a las que vinculaba con culturas en extinción, les quitaba las partes complejas, alteraba su estructura para eliminar las formas asimétricas, prescindía de los instrumentos locales y las transcribía en una partitura para piano que se usaba en la clase escolar y en el espectáculo de ballet. Luego esta música, ya adaptada al gusto urbano y burgués, inserta en el mercado del entretenimiento de masas, componente del proyecto estético y moral de las élites conservadoras, desprovista de actores sociales e identidades históricas indeseables, pensada explícitamente como representación de otra cosa, volvía a los espacios que representaba y ocupaba el lugar de su representación.”

“La invención permanente de nuevas normalidades que glosan, sustituyen o amplían las normalidades existentes fue una constante en la música de tradición popular del siglo XX, sin importar qué entienda uno, o qué quiera entender, por “música de tradición popular del siglo XX”. Incontables compositores e intérpretes preservaron, negaron y reinventaron esas nuevas normalidades. A veces lo hicieron para públicos masivos, otras veces frente a dos o tres borrachos arrumbados en una mesa de bar. En ocasiones fue mediante una nota de más o de menos en una canción, perdida o ganada por un error, un malentendido, una distracción; en otras, a través de grandes obras autoconscientes que pusieron en duda hasta el último retazo de su propia legitimidad. La premisa de que las realidades naturalizadas por una combinación de sonidos y silencios podían discutirse, que debían discutirse, colocó al riesgo en el centro de la maquinaria de fabricación de artefactos musicales de las industrias culturales del siglo XX. Los desvíos y los quiebres empezaron a pasar desapercibidos, a darse por sentados, a ignorarse porque eran las normas y no sus excepciones.”

“A veces, a los músicos de cámara se nos olvida que la vida no siempre tiene una banda sonora de un Beethoven o de un Berlioz. A veces la vida nos golpea a ritmo de tango, o con la contundencia de un bolero o con la gracia de una ranchera. Y que en la mayoría de las ocasiones su intensidad puede traducirse por entre las líneas de una canción de Metallica, de Rammstein o de los Ramones.”

“Escutava, com a cabeça apoiada à mão: aqueles sons entravam-lhe na alma com a doçura de vozes místicas que a chamavam: parecia-lhe que ia ser levada por elas, se desprendia de tudo o que era terrestre e agitado, se achava numa praia deserta, junto ao mar triste, sob um frio luar - e ali, puro espírito, livre das misérias carnais, rolava nas ondulações do ar, tremia nos raios luminosos, passava sobre as urzes nos sopros salgados...”

“A primera la hora de la tarde, las calles de Puenteviejo bullían de actividad y de sonidos. Por encima de los gritos, por encima del ruido de los motores y de las máquinas de la constructora Collins Corp que copaba casi todas las obras de Horizonte, el sonido de un saxo voluptuoso acariciaba a los viandantes. Alguien tocaba escondido entre las estatuas de la plaza Mussart y su música alcanzaba todos los rincones del barrio.”

“Em todos os níveis de escolaridade, os programas de ensino artístico (público, particular e cooperativo) devem ser incentivados na sua articulação com as diversas áreas curriculares, sendo de reforçar, desde cedo, a aprendizagem do desenho, da música e da filosofia, como modos sólidos de estimular a sensibilidade, a expressão e o pensamento, num mundo que se reclama cada vez mais do conhecimento crítico, da cidadania e da multiculturalidade.”

“Não se move no silêncio, mas no canto. É quase como uma ópera: o canto se faz gesto, e destino, e argumentação (incoerente, louca), e as pessoas que o cercam também se fazem destino e fatalidade. Avança carregado de signos, levando a carroça no seu ritmo, que na realidade ele é o único a perceber. Abre caminho ao abrir sua vida com a insana falta de jeito de alguém furioso ao abrir o embrulho de um presente. Só que ele não encontra o presente e continua abrindo sempre, cantando sempre. É um melodrama perpétuo. Aí está o que seus achegados podem se perguntar: por que insiste? Na realidade, o que perguntam é o que vem antes: o movimento ou o canto? Canta para caminhar ou caminha para cantar? Pois bem, não existe resposta, como não existe resposta para o enigma da ópera. Porque não existe anterior ou posterior, não há uma sucessão, mas uma espécie de simultaneidade sucessiva.”

“(...) después el abuelo ponía el disco de uno que tocaba la trompeta y se entusiasmaba, se acariciaba sus bigotes blancos siguiendo el ritmo, escucha a este músico, decía, escucha cómo hace latir la vida en su trompeta, la vida es aliento, muchachito, en principio era el verbo, y los curas quién sabe lo que se han creído, pero el verbo es aliento, muchachito, nada más que aliento... en la vida hay que amar la vida, y a ti tiene que gustarte siempre la vida, recuérdalo, la muerte les gusta a los fascistas...”

“Toca el jazz; no hay melodía, sólo notas, una miríada de breves sacudidas. No conocen reposo; un orden inflexible las genera y destruye; sin dejarles nunca tiempo para recobrarse, para existir por sí. Corren, se apiñan, me dan al pasar un golpe seco y se aniquilan. Me gustaría retenerlas, pero sé que si llegara a detener una, sólo quedaría entre mis dedos un sonido canallesco y languideciente. Tengo que aceptar su muerte; hasta debo querer esta muerte; conozco pocas impresiones más ásperas o más fuertes.”

“Parece inevitable, tan fuerte es la necesidad de esta música; nada puede interrumpirla, nada que venga del tiempo donde está varado el mundo; cesará sola, por orden. Esta hermosa voz me gusta sobre todo, no por su amplitud ni su tristeza, sino porque es el acontecimiento que tantas notas han preparado desde lejos, muriendo para que ella nazca. Y sin embargo, estoy inquieto; bastaría tan poco para que el disco se detuviera.”

“Parece obvio pero vale la pena recordarlo: antes de Beethoven, no había Beethoven. Su trabajo generó un concepto de música que antes no existía. En sus obras se ofrece el raro espectáculo de cuando una idea sale de la nada y deviene. Es el milagro de la «primera vez», cuando el enigma de un acontecimiento inédito provoca el surgir de un nombre. Hay mil cosas con las que, ahora, pega un término como nostalgia. Pero hay que imaginar la primera vez que apareció algo tan incurable que requirió la sutura de un nombre nuevo.”

“- A voz é uma destino, um lugar onde pousar a cabeça, é o nosso verdadeiro corpo. Quando cantamos, desaparecemos, passamos a ser a ária, o nosso esqueleto é o ritmo, o pâncreas é um ré diminuto, os braços são melodia, os pulmões harmonia, a bexiga compassos, passamos a ser voz, encontramos a nossa verdadeira natureza, o canto. É isso que somos na coisa mais essencial, uma canção. Acha que é difícil encontrar o bloco construtor da matéria? Descobrir um quark não é nada comparado com a dificuldade imensa de descobrir a partícula essencial de uma canção.”

“Apareció entonces un hombre delgado de chaleco pulido tocando el violín en la esquina. Debo explicar que a este hombre lo vi una vez al anochecer cuando yo era niño en Recife y el sonido extenuado y agudo subrayaba con una línea dorada el misterio de la calle oscura. Junto al hombre escuálido había una latita de zinc donde hacían un ruido seco las monedas de los que oían con gratitud porque él les sollozaba la vida. Sólo ahora entiendo y sólo ahora brotó en mí el sentido secreto: el violín es un aviso. Sé que cuando yo muera voy a oír el violín del hombre y pediré música, música, música.”

“La cuarta dimensión, decía, contiene a las tres dimensiones y les adjudica, de paso, su valor real, es dicer anula la dictadura de las tres dimensiones, y anula, por lo tanto, el mundo tridimensional que conocemos y en el que vivimos. La cuarta dimensión, decía, es la riqueza absoluta de los sentidos y del Espíritu (com mayúscula), es el ojo (com mayúscula), es decir el Ojo, que se abre y anula los ojos, que comparados con el Ojo son apenas unos pobres orificios de fango, fijos en la contemplación o en la equación nacimiento-aprendizaje-trabajo-muerte, mientras el Ojo se remonta por el río de la filosofía, por el río dela existencia, por el río (rápido) del destino. La cuarta dimensión, decía, sólo era expresable mediante la música. Bach, Mozart, Beethoven.”

Book:2666

“Entrar en una canción tiene que ser como la electricidad: en vez de un sitio, algo que te atraviesa y, mientras lo hace, la atracción hacia unas cosas y la repulsión hacia otras se vuelve muy potente. Tanto que tienes la impresión de estar siendo abducida y ahí estás tú, fuera de órbita, en un sistema planetario nuevo donde importa lo que vibras, deseas, blasfemas y sueñas mientras vives esa maldita canción.”

“Oh, era suntuoso, y la suntuosidad hecha carne. Los trombones crujían como láminas de oro bajo mi cama, y detrás de mi golová las trompetas lanzaban lenguas de plata, y al lado de la puerta los timbales me asaltaban las tripas y brotaban otra vez como un trueno de caramelo. Oh, era una maravilla de maravillas. Y entonces, como un ave de hilos entretejidos del más raro metal celeste, o un vino de plata que flotaba en una nave del espacio, perdida toda gravedad, llegó el solo de violín imponiéndose a las otras cuerdas, y alzó como una jaula de seda alrededor de mi cama. Aquí entraron la flauta y el oboe, como gusanos platinados, en el espeso tejido de plata y oro. Yo volaba poseído por mi propio éxtasis, oh hermanos.”

“Como si se tratara de un pez fuera del agua, un pez de grandes dimensiones, claro, el bailarín corpulento permanece con el pecho pegado a la tierra, moviendo una imaginaria aleta en la que se han transformado sus piernas. Dos compases, cuatro compases, deja de agitarse. Alza la cara, pone rígida la espalda. Hay una mutación. ahora es de madera, de fibra de vidrio. Su compañero avanza con la máscara puesta. Pasos suaves, porque puede que la tabla todavía sienta. La siniestra por delante. La diestra en el área donde solía terminar el rosario de vértebras. El de la máscara del santo flexiona las rodillas, mantiene el equilibrio doblando los codos a la altura de las costillas. Ya despegan. Frente a ellos la mar. La mar de gente. Aquí viene la ola. Se deslizan por el túnel de su imaginación”