Quotessence
Home / Quotes / A Quotes

A Quotes

Browse famous quotes beginning with A. This page is a child index of the full Popular Quotes A-Z directory.

All A Quotes

“Ahora bien, si alguno se sale de la costumbre común, enseguida se le abruma con normas, reglas y métodos. Y si él no pasa por ello, y no acepta lo que el arte de la piedad ha establecido, o si no lo observa con constancia, la cosa es clara: todos temen por él, y su camino resulta claramente sospechoso. Ahora bien, ¿no es cosa sabida que todas las prácticas, por buenas y santas que sean, no son, después de todo, sino caminos que conducen a la unión con Dios? ¿Para que, pues, ha de ejercitarse en ellas aquél que no está ya en el camino, sino en la meta? Los pasados métodos han perdido para ella toda su utilidad, y no son más que un camino ya recorrido, que quedó atrás. Exigirle, pues, al alma que vuelva a adoptar aquellos métodos o que continúe siguiéndolos, equivale a pretender que abandone el término al que llegó, para volver al camino que a él le condujo.”

“Ahora comprendes que estas cosas son todas imposibles, salvo en un sueño. Comprendes que son puras locuras pueriles, las creaciones ridículas de una imaginación que no está consciente de sus monstruosidades; en una palabra, que son un sueño y tú eres su creador. Todas las señales del sueño son visibles; debías haberlas reconocido antes. Es verdad lo que te he revelado; no hay Dios, ni universo, ni raza humana, ni vida terrestre, ni cielo, ni infierno. Todo es un sueño…, un sueño grotesco y disparatado. Nada existe salvo tú. Y tú no eres más que un pensamiento…, ¡un pensamiento errante, un pensamiento inútil, un pensamiento desamparado, vagando solitario entre las eternidades!”

“Ahora estaba claro por qué Yahvé no había derribado la torre, no había castigado a los hombres por desear llegar más allá de los límites que tenían impuestos: pues el viaje más largo sólo les volvería a llevar al lugar del que habían partido. Siglos de su trabajo no les mostrarían más extensión de la Creación que la que ya conocían. Pero a través de su empresa, los hombres tendrían un atisbo de la inimaginable artesanía de la obra de Yahvé, verían cuán ingeniosamente había sido construido el mundo. Mediante esta construcción, la obra de Yahvé estaba firmada, y la obra de Yahvé quedaba oculta. De esta forma, los hombres sabrían cuál es su lugar.”

“Ahora lo entendía, nadie era dueño de nada. Ni si quera de si mismo y sin embargo, sin ser dueño de nada terminaba arrastrando y asiendo se cargo de su falso destino. Sintiéndose responsable de algo que de ninguna manera había pedido, La vida. Cada decisión, un si o un no, dicho de prisa lo convertía su propio carcelero. Dueño de ese nada que se iba aglutinando y se agarraba con unas y dientes a un estúpido concepto, la fantasía de ser. Un grano infino convertido en una gigantesca roca cargada de mierda. Cuanto más crecemos mas encadenados. Cuanto más sabemos mas perdidos. Cuanto más tenemos más angustias. La gloría un griete. El fracaso otro. Si amas, la prisión de sentir. Si no amas, la de la soledad. Si deseas, el inferno de poseer. Si poséis, el miedo de no saberlo conservar o a desear mas y mas. El hombre convertido en víctima de sus propios espejismos”

“Ahora me doy cuenta de lo cruel que has sido conmigo, de lo falsa y cruel que has sido. ¿Por qué me despreciaste? ¿Por qué traicionaste, Cathy, a tu propio corazón? No puedo tener una sola palabra de consuelo para tí; te mereces lo que te pasa. Eres tú quien se ha matado a sí misma. Sí, puedes abrazarme y llorar cuanto quieras, puedes provocar mis lágrimas y mis besos, pero ellos serán tu ruina y tu perdición. Si me amabas, ¿en nombre de qué ley me abandonaste? ¿En nombre de la mezquina ilusión que despertó en ti Linton? Dímelo. Porque tú misma, por voluntad propia, hiciste lo que ni la desgracia, ni el envilecimiento, no la muerte, ni nada de lo que Dios o el Diablo nos pudieran infligir habría logrado en su empeño de separarnos. No he sido yo quien ha roto tu corazón, te lo has roto tú misma, y al hacerlo has destrozado, de paso, el mío. Y la peor parte me toca a mí, porque aún tengo fortaleza. ¿Crees que me apetece vivir? ¿Qué clase de vida podrá ser la mía cuando tú...? ¡Oh, Dios Mío! ¿Acaso te gustaría a ti vivir si te encerraran el alma en una tumba?»”

“Ahora necesitamos la ayuda de Dios para hacer algo que Dios, en Su propia naturaleza, no haría jamás… rendirnos, sufrir, someternos, morir. De modo que el único camino para el que ahora necesitamos más que nunca la ayuda de Dios es un camino que Dios, en Su propia naturaleza, jamás ha recorrido. Dios sólo puede compartir lo que Él tiene, y esto, en Su propia naturaleza, no lo tiene. Pero supongamos que Dios se hace hombre… supongamos que nuestra naturaleza humana que puede sufrir y morir sé amalgamase con la naturaleza de Dios en una persona. Esa persona, entonces, podría ayudarnos. No podemos compartir la muerte de Dios a menos que Dios muera, y Él no puede morir a menos que se haga hombre. Es en este sentido en el que Él paga nuestras deudas, y sufre por nosotros lo que, como Dios, no es necesario que sufra.”

“Ahora, pues, mientras la sangre está caliente, los vigorosos han de caminar a lo mejor. En este género de vida te espera mucha parte de las buenas ciencias, el amor y ejercicio de la virtud, el olvido de los deleites, el arte de vivir y morir y, finalmente, un soberano descanso. El estado de todos los ocupados es miserable; pero el de aquéllos que aun no son suyas las ocupaciones en que trabajan es miserabilísimo; duermen por sueño ajeno, andan con ajenos pasos, comen con ajena gana; hasta el amar y aborrecer, que son acciones tan libres, lo hacen mandados.”

“Ahora que mi esperanza, antaño violenta, es algo pequeño y patético, he de ser práctica. He de pensar qué sucederá cuando ya no esté. A una parte de mí le da igual. ¿Qué más da? Al fin y al cabo, una vida no es una colección de cosas. ¿Qué más da lo que dejamos atrás si las olas no paran de romper, implacables y ajenas a todo? ¿Qué más da, si un día — probablemente dentro de no mucho — esta isla estará bajo el mar, y también la casa, y el peñasco y todos los huesos que alberga? Por alguna razón, importa. Lo que dejas atrás importa. El arte que creaste, o la gente. Los amigos a los que quisiste. El bien que hiciste, el mal.”

“Ahora que yo soy padre, me doy cuenta de que tiene un mérito enorme, porque en el transcurso de esas interminables discusiones que tienes con tus hijos, o durante esas jornadas eternas de invierno en las que regresas a casa agotado del trabajo y el estrés y los niños no quieren cenar, bañarse, colaborar, a veces dices cosas que no quieres. Algunas no las sientes, pero otras te muestran oscuros recovecos del sentimiento paterno. En esos momentos, a veces afirmas lo que no te atreves a reconocer ante ti mismo. Al instante te arrepientes, pero a veces reprendes a los niños con palabras que son piedras.”